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El hígado graso continúa siendo una de las enfermedades más desconocidas entre la población española, a pesar de su elevada incidencia y de las graves consecuencias que puede tener para la salud. Según los datos recogidos en el primer Barómetro del Hígado Graso, el 55% de los ciudadanos no sabe en qué consiste esta patología y el 70% desconoce que su evolución sin tratamiento puede llegar a hacer necesario un trasplante de hígado.
El informe, elaborado por la Federación del Hígado en España (FEH) a partir de una encuesta a 1.512 personas, pone de manifiesto las importantes carencias de información que existen en torno a esta afección. Las estimaciones recogidas en la Guía de Práctica Clínica de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) apuntan a que el 25% de la población española tiene dicha enfermedad, lo que equivale aproximadamente a 10 millones de personas.
Los resultados se han dado a conocer en el contexto de las iniciativas de sensibilización relacionadas con el cáncer de hígado, cuya jornada mundial se celebra el próximo 30 de octubre. Los especialistas y las organizaciones vinculadas a la salud hepática consideran fundamental mejorar el conocimiento ciudadano sobre esta enfermedad, sus factores de riesgo y la importancia de detectarla antes de que avance.
Falta de conocimientos sobre un órgano vital
Uno de los aspectos más preocupantes del estudio es el escaso conocimiento que existe sobre las funciones del hígado. Casi la mitad de los encuestados, concretamente el 49%, no considera que este órgano sea imprescindible para la vida.
La situación resulta especialmente llamativa entre los jóvenes. En el grupo de población de entre 18 y 24 años, únicamente una de cada tres personas identifica correctamente la importancia vital del hígado.
Además, el 87% de los españoles relaciona sus funciones principalmente con el procesamiento del alcohol, sin tener suficientemente presentes otras tareas esenciales, como su participación en el metabolismo y en la regulación de los niveles de azúcar en sangre.
Esta percepción limitada puede dificultar que la ciudadanía comprenda la repercusión que tienen las enfermedades hepáticas sobre el conjunto del organismo. Por ello, el informe pone de relieve la necesidad de reforzar la educación sanitaria y explicar con mayor claridad el papel que desempeña el hígado en el mantenimiento de la salud.
El hígado graso, una amenaza que puede pasar inadvertida
El desconocimiento también se extiende a la propia enfermedad. El 55% de las personas participantes en la encuesta reconoce que no sabe qué es esta enfermedad. Dentro de este grupo, un 10% afirma que nunca ha oído hablar de esta afección, mientras que un 40% conoce su nombre, pero no sabe explicar en qué consiste.
A esta falta de información se suma la dificultad para identificar sus síntomas, ya que la enfermedad puede progresar durante años sin provocar molestias evidentes. De hecho, el 35% de los encuestados ignora que puede avanzar de manera silenciosa hasta alcanzar fases más avanzadas. Entre los menores de 35 años, esta proporción se eleva al 50%.
Otro dato relevante es que el 32% de la población cree que el hígado graso es irreversible. Sin embargo, la detección temprana y la intervención adecuada pueden permitir revertir la enfermedad, especialmente cuando todavía no se han producido daños hepáticos avanzados.
El vicepresidente de la Federación del Hígado en España, Josep María Martínez Rodríguez, advierte de la dimensión de este problema y define el hígado graso como «la gran epidemia silenciosa del siglo XXI». Según explica, que más de un tercio de la población desconozca su evolución sin síntomas dificulta el diagnóstico precoz y la puesta en marcha de medidas oportunas desde la atención primaria.
Las consecuencias van más allá del hígado
El Barómetro también evidencia que una parte importante de la sociedad desconoce los riesgos que esta patología representa para otros órganos y sistemas del cuerpo.
El dato más significativo es que siete de cada diez españoles no saben que un hígado graso que progresa sin tratamiento puede desembocar en la necesidad de un trasplante hepático. Esta falta de información resulta especialmente relevante ante una enfermedad cuya presencia se estima en una cuarta parte de la población.
Las complicaciones cardiovasculares también son poco conocidas. El 46% de los encuestados ignora que el hígado graso está relacionado con un mayor riesgo de sufrir un ictus, mientras que el 41% desconoce su asociación con los infartos de miocardio.
La conexión con otras enfermedades metabólicas tampoco está suficientemente reconocida. Un 35% de los participantes no relaciona esta afección con la diabetes tipo 2 y un 34% desconoce su vínculo con la hipertensión arterial.
Estos resultados reflejan que el hígado graso no debe entenderse únicamente como un problema localizado en el hígado. Su relación con alteraciones metabólicas y cardiovasculares hace necesario abordar su prevención y seguimiento desde una perspectiva integral.
La culpabilización del paciente y los falsos mitos sobre el peso
Otro de los hallazgos destacados de la investigación es la percepción social que rodea a esta enfermedad. El 92% de los españoles considera que la persona afectada es responsable de padecerla, una visión que puede favorecer la estigmatización y dificultar que algunos pacientes busquen atención médica.
Asimismo, el 77% atribuye el origen del hígado graso exclusivamente a los malos hábitos individuales, como una alimentación inadecuada o la falta de actividad física. En contraste, solo el 24% reconoce la importancia de los factores genéticos y metabólicos en el desarrollo de la patología.
La creencia de que se trata de una enfermedad exclusiva de personas con exceso de peso también está muy extendida. Más de la mitad de los encuestados, el 53%, considera que dicha enfermedad solo afecta a personas con sobrepeso u obesidad.
Esta idea puede generar una falsa sensación de seguridad entre quienes tienen un peso considerado normal, pese a que también pueden presentar alteraciones metabólicas y desarrollar la enfermedad.
Martínez Rodríguez alerta de los riesgos de esta interpretación y señala que reducir esta enfermedad únicamente al estilo de vida constituye una simplificación injusta y peligrosa. En su opinión, responsabilizar al paciente o asociar la patología exclusivamente con el sobrepeso alimenta el estigma y puede alejar a las personas de las consultas médicas.
Más información para favorecer el diagnóstico precoz
Los resultados del primer Barómetro del Hígado Graso muestran la necesidad de mejorar la información sobre una enfermedad frecuente, potencialmente grave y, en muchos casos, difícil de detectar en sus primeras etapas.
La sensibilización de la población, la identificación de los factores de riesgo y el acceso a una valoración sanitaria adecuada son elementos fundamentales para evitar que la patología avance sin ser reconocida.
Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Hígado, la AEEH y la FEH ponen el foco en la importancia de dar mayor visibilidad a la salud hepática y combatir los mitos que persisten en torno a estas enfermedades. El objetivo es que la ciudadanía comprenda que el hígado graso puede afectar a personas con diferentes características físicas y metabólicas, y que su evolución no siempre está acompañada de síntomas.
En un país donde esta afección podría alcanzar a unos 10 millones de personas, reducir el desconocimiento y evitar la culpabilización de los pacientes se convierte en un paso esencial para impulsar la prevención, facilitar el diagnóstico temprano y mejorar la atención sanitaria.
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