La implicación familiar, clave en la recuperación después de un ictus

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
Implicación familiar para la recuperación de un ictus

Lectura fácil

En España, los ingresos hospitalarios por enfermedad cerebrovascular han crecido un 40 % en los últimos 15 años, según la Sociedad Española de Neurología. En 2024, la prevalencia fue de unos 120.000 casos de ictus (con 25.000 fallecidos), según el Ministerio de Sanidad. Aunque la mortalidad ha descendido en un 2,3 % gracias al diagnóstico precoz y a tratamientos como la trombólisis o la trombectomía, la prevalencia y la carga asistencial continúan aumentando debido al envejecimiento poblacional y factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo o la obesidad.

La recuperación tras un ictus es de vital importancia

Patricia Sariñana, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y neuropsicóloga experta en daño cerebral en adultos, pone el foco en un elemento que suele quedar fuera del primer plano: el papel del entorno familiar en la rehabilitación tras el ictus. El mensaje es simple, pero no menor: la recuperación tras un ictus no depende solo de lo que se haga en la consulta o en el hospital, sino también de cómo se acompaña al paciente en casa.

"La recuperación no es solo una cuestión de técnica, sino también de entorno", explica Sariñana. Acorde con su experiencia, la familia influye de forma decisiva en tres planos: la estimulación diaria, el clima emocional y la motivación de la persona, que tras un ictus puede quedar muy afectada. También interviene en algo menos visible, pero muy importante: la reconstrucción de la identidad de quien ha sufrido el daño cerebral. "La forma de acompañar puede convertirse en un factor protector o en una fuente añadida de estrés", resume. Cuando el entorno entiende el proceso y aprende a acompañar sin invadir ni sobreproteger, puede convertirse en un agente terapéutico más.

Sus recomendaciones para la recuperación de un ictus coinciden con las de la Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE) y con la evidencia disponible. Revisiones de universidades europeas y estadounidenses han observado mejoras en movilidad y autonomía cuando se combinan ejercicio adaptadorutinas funcionales en casa y la participación de la persona cuidadora.

Cuando el daño no se ve, pero pesa

Uno de los retos más frecuentes en casa es que muchas secuelas del ictus no son evidentes a simple vista. Puede que la persona camine, hable o parezca físicamente recuperada, pero siga teniendo problemas de atenciónmemoriaplanificacióncontrol emocional o fatiga cognitiva. Y ahí empiezan muchos malentendidos.

"Sus dificultades no son voluntarias. Si la persona tiene problemas de memoria, dificultades emocionales, mayor lentitud o menor control emocional, no es que no quiera, sino que su cerebro está procesando la información de manera diferente", subraya Sariñana. Ese matiz cambia mucho las cosas, ya que evita atribuir los síntomas a falta de interés, desidia o mal carácter y ayuda a rebajar la tensión en el hogar. También permite responder mejor ante conductas como la apatía, la irritabilidad, la labilidad emocional, la impulsividad o la desinhibición, que suelen desconcertar mucho a las familias.

Añadir nuevo comentario