Las agresiones a médicos alcanzan un récord en 2025 con 879 casos y la OMC reclama un Plan Nacional

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Participantes en la presentación del informe de agresiones a médicos 2025

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La violencia contra los profesionales sanitarios continúa siendo una preocupación creciente en España. La Organización Médica Colegial (OMC) advirtió este martes de que las agresiones a médicos y otros profesionales de la salud han alcanzado en 2025 su cifra más alta desde que existen registros. En total, se contabilizaron 879 casos durante el pasado año, un dato histórico que refleja, según la organización, la necesidad urgente de adoptar medidas a nivel estatal.

La institución hizo públicos estos datos con motivo del Día Europeo contra las Agresiones a Médicos y Profesionales Sanitarios, que se celebra cada 12 de marzo. Durante la presentación del informe anual, representantes de la OMC insistieron en que la violencia contra quienes trabajan en el sistema sanitario se ha convertido en un fenómeno persistente desde la pandemia.

Según los registros de los colegios de médicos, las agresiones no solo no han disminuido tras los momentos más críticos de la crisis sanitaria, sino que han seguido aumentando de forma paulatina. Esta tendencia preocupa especialmente a la organización, que considera imprescindible la puesta en marcha de un plan nacional específico para prevenir y combatir este tipo de ataques.

Más de 16 años de registros y casi 9.000 agresiones a médicos

El presidente de la OMC, el doctor Tomás Cobo, fue el encargado de abrir la presentación de los datos y subrayó la gravedad de las cifras alcanzadas en 2025. El dirigente explicó que nunca antes se había registrado un número tan elevado de agresiones contra la profesión médica.

Con las 879 registradas el pasado año, el total acumulado desde que comenzaron a recopilarse datos hace 16 años se acerca ya a las 9.000 agresiones a médicos. Para Cobo, este incremento obliga a reflexionar sobre la relación entre la sociedad y las profesiones que trabajan al servicio de la ciudadanía.

Durante su intervención, el presidente de la organización se preguntó qué está fallando para que continúen creciendo los ataques contra profesionales cuya labor está directamente orientada a la atención de la población. En su opinión, el aumento de las agresiones no solo afecta al ámbito sanitario, sino también a otras profesiones que prestan servicios esenciales.

A lo largo de estos años, explicó, se han puesto en marcha diferentes medidas para mejorar la prevención y la respuesta ante este problema. Entre ellas destacó la colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como el trabajo del Observatorio de Agresiones de la OMC. Además, se han reforzado los mecanismos de asistencia jurídica y la atención clínica, psicológica y física a los profesionales que han sufrido algún ataque.

La violencia se cronifica tras la pandemia

El secretario general de la OMC, el doctor José María Rodríguez, fue el encargado de detallar los principales datos del informe correspondiente a 2025. Según explicó, tras la pandemia la violencia en los centros sanitarios ha dejado de ser un fenómeno puntual para convertirse en un problema estructural.

Los datos muestran que, lejos de disminuir, las agresiones a médicos han mantenido una tendencia ligeramente ascendente en los últimos años. En este contexto, uno de los aspectos que más llama la atención es el impacto desigual que sufren las mujeres dentro de la profesión médica.

El informe indica que las médicas fueron víctimas del 63,7 % de las agresiones registradas durante 2025. Este porcentaje es significativamente superior al peso que tienen en el conjunto de la colegiación médica, donde representan el 54,8 %. Esta diferencia confirma, según la OMC, una brecha que continúa ampliándose.

Atención primaria, el ámbito más afectado

Otro de los elementos destacados del informe es el ámbito asistencial en el que se producen con mayor frecuencia estos episodios violentos. La atención primaria continúa siendo el entorno más expuesto.

De acuerdo con los datos presentados, el 58,6 % de las agresiones registradas el pasado año tuvieron lugar en este nivel asistencial. La cercanía con los pacientes, la presión asistencial y las largas esperas son algunos de los factores que, según los expertos, pueden contribuir a que se produzcan este tipo de situaciones.

Las consecuencias de estas agresiones a médicos también tienen un impacto directo en el funcionamiento del sistema sanitario. En el 13,5 % de los casos, los profesionales afectados tuvieron que solicitar una baja laboral como consecuencia del ataque sufrido. Esto no solo afecta al bienestar del médico, sino que también repercute en la continuidad de la atención a los pacientes.

Aumentan las lesiones físicas y las solicitudes de protección jurídica

El informe de la OMC también refleja un incremento significativo de los casos en los que las agresiones provocan daños físicos. En 2025, cerca del 20 % de los ataques registrados acabaron con lesiones para el profesional sanitario, lo que supone un aumento del 73 % respecto al año anterior.

Este incremento se ha traducido además en un mayor número de médicos que solicitan apoyo jurídico. Durante el pasado año, un total de 106 profesionales recurrieron a la protección legal ofrecida por la Fundación para la Protección Social de la OMC, superando por primera vez el centenar de solicitudes.

Según la organización, este aumento refleja también un mayor conocimiento por parte de los médicos de los recursos disponibles para defender sus derechos y afrontar las consecuencias legales de una agresión.

En paralelo, la Fundación para la Formación de la OMC y Mutual Médica impulsaron acciones formativas destinadas a mejorar la prevención y la respuesta ante estos episodios. Cerca de 4.000 profesionales participaron en cursos y actividades relacionadas con la protección frente a agresiones a médicos y demás personal sanitario.

El testimonio de una médica agredida

Durante la presentación del informe también se escuchó el testimonio de la doctora Elena Sánchez, especialista en urgencias en el hospital de Puertollano, en Ciudad Real, quien relató la agresión que sufrió mientras se encontraba trabajando.

Según explicó, el episodio tuvo lugar el pasado 8 de diciembre mientras atendía a un paciente que acudía al servicio por un síndrome de abstinencia. En un primer momento la situación parecía controlada, pero horas más tarde el comportamiento del paciente comenzó a volverse extraño.

La médica relató que, cuando salió del baño del área de observación, el paciente se encontraba frente a ella y la atacó de forma repentina. Durante la agresión recibió golpes en la cabeza y en el abdomen, además de ser arrastrada por el suelo, lo que le provocó una herida abierta.

El agresor finalmente huyó por una puerta de seguridad tras el ataque.

Aunque las heridas físicas pueden curarse con el tiempo, la doctora explicó que las consecuencias psicológicas son mucho más difíciles de superar. Tres meses después del suceso, aseguró que continúa viviendo con una sensación constante de alerta.

Según relató, le resulta complicado descansar y afirma que cuando cierra los ojos todavía recuerda el momento de la agresión. A pesar de la gravedad de la experiencia, la especialista aseguró que en ningún momento se planteó abandonar la profesión médica.

Sánchez destacó el apoyo recibido a través del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime), impulsado por la OMC, que le ha permitido recibir atención y acompañamiento tras lo sucedido.

Un debate abierto sobre la seguridad en los centros sanitarios

La jornada de presentación del informe concluyó con un encuentro en el que participaron representantes políticos, miembros de otras profesiones sanitarias, integrantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y entidades aseguradoras.

El objetivo fue analizar posibles medidas para reforzar la protección de los profesionales sanitarios y mejorar la prevención frente a las agresiones a médicos. Desde la OMC insisten en que el aumento de la violencia contra los médicos no solo afecta a quienes la sufren directamente, sino que también repercute en la calidad del sistema sanitario y en la atención que reciben los pacientes.

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