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La electrificación global se perfila como uno de los ejes centrales de la próxima cumbre climática. El presidente designado de la COP31, Murat Kurum, ha planteado un objetivo ambicioso: elevar el peso de la electricidad en la demanda final de energía desde algo más del 20 % actual hasta el 35 % en el año 2035. La propuesta fue presentada en Bonn, Alemania, durante las reuniones climáticas de junio organizadas por Naciones Unidas.
Un nuevo objetivo para acelerar la transición energética
Durante su intervención en la sesión plenaria inaugural, Kurum advirtió sobre los riesgos de mantener la dependencia de combustibles fósiles importados. En este contexto, defendió la necesidad de avanzar con mayor rapidez hacia un modelo energético basado en fuentes limpias.
El nuevo objetivo forma parte de la Agenda Global de Acción Climática de la COP31, que se celebrará el próximo noviembre en Antalya, Turquía. Según explicó, la electrificación global debe intensificarse en sectores clave como el transporte, los edificios y la industria, sustituyendo el uso directo de combustibles fósiles por electricidad de origen limpio.
Kurum destacó que este cambio no solo responde a una cuestión ambiental, sino también económica. Electrificar el consumo cotidiano permitiría proteger tanto a familias como a empresas frente a la volatilidad de los mercados energéticos.
La meta del 35 % se apoya en análisis elaborados por la Agencia Internacional de Energía (AIE) y la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Ambos organismos consideran que incrementar la electrificación global es esencial para cumplir con los compromisos del Acuerdo de París.
En concreto, este objetivo contribuiría a mantener el aumento de la temperatura global dentro del límite de 1,5 grados respecto a niveles preindustriales, considerado clave por la comunidad científica para evitar los peores impactos del cambio climático.
Además, la presidencia de la COP31 ha anunciado la creación de una coalición internacional destinada a impulsar acciones concretas que permitan alcanzar esta meta global.
Reducción de residuos y ciudades más eficientes
Más allá de la electrificación global, Kurum presentó otros objetivos relevantes dentro de la Agenda de Acción. Uno de ellos es reducir a la mitad el crecimiento de los residuos a nivel mundial para 2035, en línea con el enfoque de “residuos cero”.
El desperdicio de alimentos juega un papel importante en este problema, ya que representa aproximadamente el 10 % de las emisiones globales. Gran parte de estas emisiones proviene del metano, un gas de efecto invernadero con un impacto hasta 80 veces superior al del dióxido de carbono.
En el ámbito urbano, el dirigente turco también propuso disminuir en al menos un 25 % la intensidad del consumo energético en el sector de la construcción para 2035. Esta iniciativa se enmarca dentro de la prioridad de desarrollar “ciudades resilientes”.
Cooperación internacional y nuevas iniciativas para la electrificación global
Para respaldar el objetivo de electrificación global, la presidencia de la COP31 trabaja en colaboración con Australia, país encargado de liderar las negociaciones de la cumbre. En este contexto, se ha solicitado a la AIE la elaboración de informes específicos que definan las rutas para alcanzar el objetivo denominado “35x35”.
Estos estudios también analizarán los beneficios de reducir el crecimiento de los residuos y fomentar sistemas circulares de gestión. Paralelamente, se mantiene una cooperación con IRENA para identificar cómo la electrificación puede acelerar el despliegue de energías renovables.
La agenda incluye además otras líneas de trabajo relacionadas con la seguridad alimentaria, el uso de materiales circulares en la industria manufacturera y la promoción de la educación climática.
El ministro australiano de Cambio Climático y Energía, Chris Bowen, subrayó que la electrificación de la economía global es una de las prioridades prácticas de la COP31. A su juicio, se trata de la vía más rápida para mejorar la seguridad energética, reducir emisiones y abaratar costes.
Por su parte, el secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, destacó que este proceso ya está impulsando un crecimiento significativo de las energías limpias, generando empleo y oportunidades económicas.
Sin embargo, advirtió de que el contexto actual, marcado por la crisis en los precios de los combustibles fósiles, obliga a intensificar los esfuerzos. En sus palabras, es necesario aumentar tanto el ritmo como la escala de la electrificación global.
La Agenda de Acción como hoja de ruta
La Agenda de Acción de la COP31 pone el foco en decisiones concretas que afectan directamente a la vida cotidiana. Entre ellas, la adopción de vehículos eléctricos, el uso de electrodomésticos eficientes, la electrificación del transporte público o la instalación de paneles solares, baterías y bombas de calor en edificios.
No obstante, los expertos coinciden en que la electrificación global debe ir acompañada de medidas complementarias. Entre ellas, el abandono progresivo de los combustibles fósiles, la expansión de las energías renovables, el refuerzo de las redes eléctricas y el aumento del almacenamiento energético.
Asimismo, se considera fundamental mejorar el acceso a la energía y aumentar el apoyo financiero a los países en desarrollo.
Este nuevo objetivo se suma a compromisos previos alcanzados en cumbres anteriores. En la COP28 se acordó triplicar la capacidad de energías renovables y avanzar hacia el abandono de los combustibles fósiles, mientras que en la COP29 se impulsaron medidas para ampliar el almacenamiento energético, modernizar las redes eléctricas y movilizar al menos 300.000 millones de dólares anuales hasta 2035.
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