La exposición diurna reduce el riesgo de depresión en un 20 %, pero se deben evitar las horas pico, usar protector solar, ropa adecuada y gafas de sol, y mantenerse hidratado.
Con la llegada del calor debemos prestar más atención que nunca a la fotoprotección, que sigue siendo la asignatura pendiente en el cuidado de nuestra piel.