Málaga moderniza la ETAP de El Atabal con inteligencia artificial

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ETAP de El Atabal, en Málaga.

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El sistema de abastecimiento de agua de Málaga se prepara para una de sus mayores transformaciones tecnológicas y estructurales de las últimas décadas. El Ayuntamiento, actuando a través de la empresa municipal Emasa, ha dado un paso decisivo al sacar a licitación la redacción del proyecto que rediseñará por completo la eficiencia de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de El Atabal, una infraestructura que se erige como el corazón del suministro hídrico de la capital de la Costa del Sol.

Esta actuación no es un hecho aislado, sino que se enmarca dentro del ambicioso proyecto SITAguaS. Este plan ha sido concebido para reforzar la resiliencia del sistema hídrico malagueño ante episodios de sequía que, lamentablemente, son cada vez más frecuentes y severos debido al impacto innegable del cambio climático. La pretensión es clara: maximizar el aprovechamiento de cada gota de agua y dotar a la ciudad de una herramienta capaz de responder con agilidad a las fluctuaciones de disponibilidad de recursos.

Modernización estratégica y operativa en la ETAP de El Atabal

La intervención proyectada afecta directamente a una planta estratégica que ya fue protagonista en 2005, cuando se incorporó la desaladora de aguas salobres, considerada en aquel entonces la mayor del mundo en su categoría. Sin embargo, el tiempo y la creciente variabilidad de las fuentes de agua —con niveles de salinidad y materia orgánica muy dispares— han generado limitaciones operativas en la ETAP que ahora se pretenden subsanar. Las actuales fuentes de suministro exigen una flexibilidad que el diseño original no siempre puede ofrecer con la eficiencia requerida hoy en día.

Para lograr estos objetivos, el proyecto apuesta por la aplicación de soluciones innovadoras en la mejora de los procesos de desalación. Una de las claves será la implementación de la recirculación de salmuera, una técnica destinada a aumentar la recuperación global de la instalación. Al optimizar el rendimiento de la ósmosis inversa (OI), la planta podrá adaptar sus capacidades de producción de forma más precisa a las calidades cambiantes del agua bruta, reduciendo el desperdicio y mejorando la sostenibilidad del proceso en la ETAP.

Inteligencia artificial y eficiencia química en el tratamiento

La modernización no se limita a tuberías y bombas; el proyecto prevé un salto tecnológico hacia la digitalización avanzada. Se contempla la implantación de un sistema de control descentralizado e integrado en el SCADA, permitiendo una monitorización en tiempo real de cada rincón del proceso. Pero quizás el aspecto más disruptivo sea el análisis e implantación de inteligencia artificial (IA). El uso de algoritmos de IA en la ETAP permitirá realizar mantenimiento predictivo, optimizar el rendimiento energético y detectar anomalías antes de que se conviertan en averías costosas, anticipando incidencias en un entorno de gestión hídrica cada vez más complejo.

Además, se adaptarán las dosificaciones de reactivos químicos, ajustándolas para estabilizar el proceso de tratamiento. Este ajuste fino es fundamental para evitar problemas de incrustaciones en las membranas y asegurar que el agua osmotizada cumpla siempre con los más altos estándares de calidad. La recuperación del agua de lavados de pretratamiento será otro pilar para cerrar el ciclo de eficiencia dentro de la ETAP, integrando estos recursos de nuevo en el sistema.

Infraestructura, seguridad y plazos del proyecto

A nivel de obra civil y seguridad, el proyecto asume la necesidad de acometer la instalación de pantallas protectoras de bastidores de ósmosis inversa, una medida motivada por el incremento de las presiones de trabajo necesarias para tratar aguas más complejas. También se prevé el desmantelamiento de la actual nave de almacenamiento para dar paso a una nueva nave de reactivos químicos, además de la adecuación de los sistemas de climatización CCM a las nuevas necesidades técnicas de la planta.

El contrato para la redacción de este ambicioso proyecto cuenta con un valor estimado de 264.803,57 euros. Las empresas interesadas tienen de plazo hasta el próximo 27 de mayo para presentar sus ofertas, iniciándose a partir de ahí un periodo de ejecución de 11 meses. Con esta inversión, Málaga no solo busca sobrevivir a la sequía, sino liderar el camino hacia una gestión inteligente y resiliente del agua, consolidando a la ETAP de El Atabal como una de las estaciones de tratamiento más avanzadas de Europa.

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