Javier Font (FAMMA): "La burocracia convierte a las personas con discapacidad en minusválidas"

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Javier Font, presidente de FAMMA Cocemfe

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La reforma histórica de la Constitución Española para eliminar términos ofensivos y obsoletos marcó un antes y un después en la consideración legal del colectivo. Sin embargo, cambiar las palabras sobre el papel no sirve de nada si las estructuras del Estado y el tejido social siguen asfixiando la independencia de las personas. En una reveladora entrevista concedida a TodoDisca, Javier Font, presidente de FAMMA Cocemfe, lanza una advertencia demoledora: «No podemos convertir a personas con discapacidad en minusválidas», denunciando la trastienda de un sistema que, bajo la máscara del paternalismo y la ineficacia burocrática, arrebata la autonomía a los ciudadanos y los empuja a una dependencia forzosa.

Para Javier Font, la discapacidad es una circunstancia física o intelectual, pero la "minusvalía" —entendida éticamente como la pérdida del valor social y de la capacidad de decidir por uno mismo— es algo que provoca el entorno cuando no ofrece las herramientas necesarias para una vida independiente.

Autonomía frente a paternalismo, el núcleo del mensaje de Javier Font

La crítica del presidente de FAMMA Cocemfe apunta directamente al modelo asistencialista tradicional, que trata a las personas con discapacidad como sujetos pasivos de caridad en lugar de ciudadanos activos con plenos derechos.

  • El peligro de la sobreprotección: Cuando la administración o las familias asumen que una persona con discapacidad no puede valerse por sí misma en ningún aspecto, anulan su autoestima y su capacidad de desarrollo.
  • La trampa de las ayudas pasivas: Javier Font insiste en que las políticas públicas no deben centrarse únicamente en otorgar pensiones de invalidez que institucionalizan la exclusión, sino en financiar los apoyos que permitan a la persona estudiar, trabajar y participar en la sociedad civil.
  • La dignidad de la autodeterminación: El derecho a equivocarse, a elegir el propio camino y a gestionar la rutina diaria es la base de la dignidad humana. Impedir esto es, precisamente, lo que "minusvalora" y desactiva al individuo.

Los tres factores que "invalidan" a las personas con discapacidad

En la trastienda de la realidad diaria en España, Javier Font identifica tres grandes cuellos de botella que transforman la discapacidad en una limitación absoluta:

  • El colapso de las valoraciones administrativas: Los retrasos de meses (e incluso años) para obtener o revisar el grado de discapacidad o dependencia paralizan la vida de miles de personas. Sin ese reconocimiento oficial, no pueden acceder a adaptaciones de vivienda, educación o empleo, quedando "invalidadas" por la propia burocracia estatal.
  • La infrafinanciación del Asistente Personal: Esta figura, clave para la autonomía de las personas con gran discapacidad, sigue sin recibir el apoyo económico suficiente. Un asistente personal permite a la persona levantarse, ir a la universidad o trabajar; sin él, la única alternativa es el confinamiento doméstico o la residencia.
  • La accesibilidad inacabada: El incumplimiento sistemático de las normativas de accesibilidad universal en el transporte, la vivienda y los entornos urbanos actúa como un confinamiento forzoso que impide la libre circulación de la sociedad civil afectada.

"Una rampa mal diseñada o un ascensor estropeado en el metro tienen más capacidad de invalidar a una persona que su propia silla de ruedas".

El empleo inclusivo en la agenda ESG

La denuncia de Javier Font tiene un impacto directo en el ámbito corporativo, específicamente en la dimensión Social (la 'S' de los criterios ESG) y en las políticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Las empresas tienen la llave para evitar esa "inactivación" del colectivo a través del empleo digno y adaptado.

Las organizaciones socialmente responsables están transformando su trastienda operativa bajo tres premisas de gobernanza inclusiva:

  1. Superar la cuota mínima por convicción, no por sanción: Ir más allá del obligado 2 % de contratación de personas con discapacidad establecido por la LGD (Ley General de Discapacidad), integrando el talento diverso en puestos técnicos, creativos y directivos, no solo en roles de baja cualificación.
  2. Diseño universal de los entornos laborales: Garantizar la accesibilidad física y digital de las oficinas y las plataformas de teletrabajo asíncrono para que cualquier profesional rinda al máximo sin necesidad de adaptaciones complejas de última hora.
  3. Erradicación de los sesgos en Recursos Humanos: Formar a los equipos de selección para evaluar a los candidatos por sus competencias técnicas y su valor potencial, eliminando el paternalismo condescendiente que asume limitaciones antes de tiempo.

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