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Más de 600.000 ciudadanos europeos han alzado la voz para exigir a la Comisión Europea y a los Estados miembros que mantengan intacto el marco normativo ambiental comunitario. Según recoge el portal Corresponsables, la movilización impulsada por la coalición #HandsOffNature busca frenar los intentos de desmantelamiento o flexibilización de leyes medioambientales fundamentales para la biodiversidad, como la Ley de Restauración de la Naturaleza y las Directivas de Hábitats y Aves.
La campaña #HandsOffNature y el clamor social por las leyes medioambientales
La recogida de más de 600.000 firmas por las leyes medioambientales refleja una creciente preocupación social ante las presiones ejercidas por sectores corporativos y agrarios intensivos para rebajar las exigencias ambientales de la Unión Europea. La ciudadanía exige que no se utilicen las coyunturas económicas o geopolíticas como pretexto para dar pasos atrás en los compromisos del Pacto Verde Europeo (Green Deal).
En un verano marcado por los incendios forestales y otros impactos de la crisis ecológica, como las olas de calor y las sequías que azotan Europa, la coalición #HandsOffNature —integrada en España por SEO/BirdLife, Ecologistas en Acción y WWF España— reclama a la Comisión Europea que, en lugar de debilitar la normativa, preserve su integridad, y centre sus esfuerzos en garantizar su correcta aplicación. Aunque la Comisión Europea ha explicado que la prueba de resistencia (stress test) de las directivas de Aves y de Hábitats busca «reducir las cargas administrativas», las organizaciones alertan de que la protección ambiental no puede considerarse una carga burocrática que se pueda eliminar.
Cabe recordar que esta prueba de resistencia es una evaluación de la Comisión Europea para analizar si las directivas siguen siendo eficaces y si pueden simplificarse sin reducir la protección de la naturaleza. Su objetivo es examinar sus costes, beneficios y dificultades de aplicación a través de consultas y recopilación de evidencias.
Riesgos para la biodiversidad y la seguridad climática
Los expertos de la coalición advierten que debilitar las leyes medioambientales y normas de conservación terrestre y marina pondría en riesgo la resiliencia de los ecosistemas europeos. La degradación del suelo, la pérdida de polinizadores y la deforestación no solo amenazan la fauna y flora autóctonas, sino que reducen la capacidad natural del continente para mitigar sequías, incendios e inundaciones.
No obstante, las directivas ya fueron evaluadas por la propia Comisión Europea en un proceso similar llamado “fitness check” que comenzó en 2016, que concluyó que eran plenamente adecuadas para cumplir sus objetivos. Gracias a ellas se protegen bosques, humedales, ríos y otros hábitats fundamentales para garantizar agua limpia, suelos sanos y una mayor resiliencia frente a fenómenos extremos como incendios forestales, inundaciones o sequías.
En un contexto de creciente emergencia ecológica, estas normas son esenciales para conservar ecosistemas saludables que sustentan la seguridad, el bienestar y la prosperidad de la ciudadanía europea a largo plazo. El respaldo social a esta protección también es contundente. Según el último Eurobarómetro sobre biodiversidad, una amplia mayoría de la ciudadanía europea considera importante detener la pérdida de naturaleza y el 94 % afirma que protegerla es clave para la prosperidad económica a largo plazo. En España el 95 % de la población también muestra un claro apoyo a la protección de la naturaleza como base esencial para garantizar la salud de la economía.
Criterios ESG, biodiversidad y gobernanza comunitaria
Desde la perspectiva ESG, la protección legal de los ecosistemas es un pilar crítico para la estabilidad del mercado:
- Dimensión Ambiental (E): La restauración de la naturaleza es indispensable para asegurar el capital natural del que dependen sectores clave como la agricultura sostenible, el turismo y la gestión hídrica.
- Dimensión Social (S): La preservación de entornos saludables protege la salud pública y garantiza la seguridad alimentaria a largo plazo.
- Gobernanza (G): La firmeza regulatoria en la UE proporciona seguridad jurídica a las empresas e inversores comprometidos con las finanzas sostenibles y la taxonomía verde.
Retroceder en las leyes medioambientales no protege la economía: destruye el capital natural sobre el que se asienta todo el desarrollo futuro.
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