El interés por trasladarse a pueblos pequeños es especialmente alto entre los jóvenes de 25 a 34 años: el 38 % de los demandantes de vivienda de esa edad contempla mudarse a un municipio de menos de 10.000 habitantes.
Cuando un Estado concentra su población, riqueza e inversiones en grandes áreas metropolitanas y abandona el mundo rural a la inercia del vaciamiento, genera una anomalía sistémica.
Un estudio internacional concluye que los animales de ciudad muestran conductas más activas, atrevidas y exploradoras que los de zonas rurales. Esta diferencia se debe a la adaptación a entornos urbanos dominados por la presencia humana.