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El 64 % de las empresas españolas carecen de planes de movilidad sostenible para sus empleados, pese a que el Gobierno ha reducido de 24 a 12 meses el periodo para que las compañías de más de 500 empleados (o 250 por turno) diseñen programas de este tipo.
Así se desprende de un estudio del Foro de Movilidad de Alphabet, compañía del Grupo BMW, en el que se avisa de que esta aceleración regulatoria plantea un “desafío considerable” para las empresas en su proceso de adaptación.
Este endurecimiento legal se ha producido con la reciente entrada en vigor del Real Decreto-ley 7/2026, que aprueba el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Próximo, y que pretende también reforzar la apuesta por la movilidad sostenible, aunque la mayoría de empresas afectadas no están preparadas.
La cifra publicada por Servimedia no es solo un porcentaje; es el síntoma de una resistencia cultural profunda en el tejido empresarial español. Durante décadas, el desplazamiento al trabajo se ha considerado una responsabilidad exclusiva del empleado: "tú apáñatelas para llegar a las ocho". Sin embargo, en este 2026, la Ley de Movilidad Sostenible cambia las reglas del juego. Que casi dos tercios de las compañías sigan sin mover ficha indica que muchas están subestimando la complejidad de transformar los hábitos de cientos de personas.
Implementar un plan de movilidad no consiste simplemente en poner un aparcabicicletas en el garaje o un cargador para el coche eléctrico del director general. Requiere un análisis profundo de los flujos de transporte, la promoción del coche compartido, el fomento del transporte público y, sobre todo, una flexibilidad que muchas estructuras rígidas todavía no terminan de abrazar. La falta de presupuesto asignado y la percepción de que esto es "un gasto extra" y no una inversión en eficiencia son los principales frenos. Pero cuidado: la transparencia corporativa se mide también por la capacidad de reportar emisiones, y el transporte de los empleados es una parte sustancial de esa huella.
Los beneficios de la movilidad sostenible van más allá de cumplir con el expediente legal
Es curioso que muchas empresas vean estos planes como una carga, cuando los beneficios directos son evidentes para la cuenta de resultados y la salud de la plantilla. Sabemos que el estrés vital afecta de forma severa al 26 por ciento de la población activa, y una parte significativa de ese estrés nace en los atascos diarios, la búsqueda de aparcamiento y los retrasos en el transporte. Una empresa que facilita rutas compartidas, ofrece lanzaderas o incentiva el teletrabajo programado está, literalmente, reduciendo los niveles de cortisol de sus empleados, lo que se traduce en mayor productividad y menor absentismo.
Además, la movilidad sostenible es hoy una herramienta de "Employer Branding" imbatible. En un escenario donde el 81 por ciento de las empresas prevé contratar más profesionales a lo largo de este año, atraer al mejor talento requiere algo más que un buen salario. Los trabajadores jóvenes de 2026 valoran profundamente el compromiso ambiental de sus empleadores y la facilidad para conciliar. Si un candidato debe elegir entre dos ofertas similares, se decantará por aquella compañía que le facilite la vida con opciones de movilidad flexible antes que por una que le obligue a pasar dos horas al día encerrado en un vehículo por su cuenta y riesgo.
Tecnología y talento, las herramientas para liderar la transición verde
Afortunadamente, no todo son malas noticias. El camino hacia ese 36 por ciento que sí ha hecho los deberes suele estar pavimentado con tecnología. En la actualidad, el 90 por ciento de los ciudadanos respalda el uso de la tecnología avanzada para mejorar la sostenibilidad y la eficiencia urbana. Existen aplicaciones de carpooling corporativo, sistemas de gestión de flotas inteligentes y plataformas de incentivos que gamifican la reducción de emisiones entre los empleados. La digitalización permite monitorizar en tiempo real el ahorro de CO2, algo que Hacienda y las auditorías de sostenibilidad valoran cada vez más en este 2026.
La implementación de estos planes también está creando nuevos nichos de empleo. Estamos viendo la aparición del "Mobility Manager" o gestor de movilidad, un perfil profesional encargado de coordinar todas estas estrategias. Que el 64 por ciento de las empresas aún no tenga plan significa que hay una oportunidad enorme para consultoras y expertos en sostenibilidad.
En definitiva, el retraso actual debe verse no solo como un incumplimiento legal potencial, sino como una llamada a la acción para modernizar la forma en que entendemos el trabajo. La movilidad sostenible no es un capricho verde; es la respuesta lógica a un mundo saturado que exige eficiencia, salud y responsabilidad. Aquellas empresas que sigan ignorando esta realidad se encontrarán, más pronto que tarde, con multas en la mesa y dificultades para retener a su activo más valioso: las personas.
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