Lectura fácil
Naturgy y Greene han puesto en funcionamiento una planta piloto en Elche que marca un nuevo hito dentro del proyecto conjunto de biometano llamado Waste to Biomethane (W2BM), una iniciativa centrada en desarrollar tecnologías capaces de transformar residuos industriales no reciclables y biomasa en gas verde. La instalación, ubicada en las dependencias de Greene dedicadas a la valorización material de residuos, ya ha comenzado su actividad y servirá para validar el proceso en condiciones reales de operación.
El objetivo principal de este proyecto es impulsar soluciones innovadoras que contribuyan a la descarbonización del sistema energético, aprovechando materiales que actualmente tienen escasas alternativas de reciclaje y convirtiéndolos en una fuente de energía renovable con potencial para su incorporación a la red gasista.
Una planta piloto de biometano ya operativa en las instalaciones de Elche
La nueva infraestructura cuenta con una capacidad de tratamiento aproximada de 10 kilogramos de residuos por hora, suficiente para realizar pruebas continuadas y recopilar información técnica sobre el comportamiento del proceso. Aunque se trata de una instalación experimental, representa un paso decisivo antes de abordar el desarrollo de plantas de mayor tamaño.
En esta fase inicial, la planta produce metano sintético mediante la combinación de dos tecnologías complementarias: la pirólisis-gasificación y la metanación biológica. La integración de ambos procedimientos constituye la base tecnológica del proyecto W2BM, desarrollado de forma conjunta por Naturgy y Greene.
La finalidad de esta etapa no es únicamente generar gas renovable, sino también demostrar que el sistema puede operar de manera estable y eficiente utilizando diferentes tipos de residuos industriales y biomasa como materia prima.
El proceso diseñado por ambas compañías comienza con la transformación de los residuos mediante pirólisis y gasificación, técnicas que permiten obtener un gas de síntesis a partir de materiales que no pueden ser reciclados por vías convencionales.
Posteriormente, ese gas pasa a un biorreactor biológico, donde distintos microorganismos realizan la conversión en metano. Este método biológico constituye uno de los elementos más innovadores del proyecto, ya que permite aprovechar el gas generado en la primera fase y convertirlo en un combustible renovable, el biometano, con aplicaciones energéticas.
Además de los residuos industriales, el proyecto contempla estudiar el uso de biomasa y diferentes mezclas entre ambos materiales para analizar cómo influye cada combinación en el rendimiento del proceso. Con ello se pretende identificar las condiciones más favorables para maximizar la producción de metano y mejorar la eficiencia global de la tecnología.
Ensayos y optimización durante el resto del año
La planta de biometano se encuentra actualmente inmersa en una etapa de pruebas que se prolongará durante lo que resta de año. Durante este periodo, los equipos técnicos trabajarán en la optimización del sistema con el propósito de incrementar su rendimiento y validar su viabilidad técnica en un entorno operativo real.
Uno de los principales objetivos fijados es alcanzar una pureza del metano igual o superior al 95 %, un requisito fundamental para demostrar el potencial del gas obtenido como alternativa renovable susceptible de inyección en la infraestructura gasista.
Las pruebas permitirán recopilar datos sobre el funcionamiento continuo de la instalación y realizar ajustes que mejoren la calidad del gas producido y la estabilidad de todo el proceso.
Durante la fase experimental, los especialistas analizan numerosos factores que condicionan el resultado final de la producción de biometano. Entre ellos destacan la estabilidad del proceso, la calidad del gas de síntesis y del metano obtenido, así como el comportamiento de los microorganismos responsables de la metanación biológica.
Del mismo modo, se están ajustando variables operativas como la presión, la temperatura y la composición del gas de entrada, aspectos esenciales para aumentar la eficiencia del sistema y optimizar la conversión energética.
La información obtenida permitirá determinar cuáles son las condiciones más adecuadas para garantizar un funcionamiento fiable y económicamente viable cuando la tecnología dé el salto a instalaciones de mayor capacidad.
Resultados prometedores y escalabilidad demostrada
Según los datos del proyecto, el proceso biológico ya ha demostrado que puede escalarse con éxito desde el laboratorio hasta una planta piloto de biometano. En las pruebas realizadas hasta ahora se han conseguido conversiones superiores al 60 %, un resultado que confirma el potencial de la tecnología.
No obstante, los responsables del desarrollo consideran que existe un importante margen de mejora. Mediante la optimización de las variables operativas esperan elevar esas conversiones hasta porcentajes comprendidos entre el 80 y el 90 %, lo que supondría un incremento significativo en la eficiencia de producción de metano renovable.
Este avance resulta especialmente relevante porque demuestra que la tecnología no se limita a un entorno experimental de laboratorio, sino que puede adaptarse progresivamente a instalaciones con mayor capacidad de tratamiento.
La mirada puesta en el escalado industrial a partir de 2027
Los resultados obtenidos en Elche servirán como base para la siguiente fase del proyecto W2BM, orientada al desarrollo industrial de esta solución energética. La hoja de ruta contempla que, a partir de 2027, comiencen a diseñarse plantas de demostración con una capacidad considerablemente superior a la de la instalación piloto.
El plan también incluye el desarrollo de una primera planta industrial capaz de tratar decenas de miles de toneladas de residuos al año, lo que permitiría convertir una gran cantidad de materiales no reciclables en gas renovable y reforzar la producción de biometano como fuente de energía sostenible.
Con este nuevo paso, Naturgy y Greene avanzan en una estrategia que combina innovación tecnológica, valorización de residuos y descarbonización, apostando por una economía más circular en la que los residuos industriales puedan convertirse en un recurso energético de alto valor añadido.
Añadir nuevo comentario