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El Instituto de las Mujeres, organismo autónomo estatal adscrito de forma totalmente directa al Ministerio de Igualdad, impulsa y financia con determinación la segunda edición de la Escuela de Niñas y Escuela de Madres de la Fundación Cermi Mujeres (FCM).
Esta ambiciosa iniciativa social de ámbito estatal busca, como eje prioritario, reforzar el necesario empoderamiento de las niñas con discapacidad y las adolescentes que forman parte de este colectivo, al tiempo que se persigue fortalecer el papel cotidiano de sus madres desde los valores fundamentales de la corresponsabilidad y la igualdad real de oportunidades.
Espacios de debate bajo el lema 'Mi voz tiene poder'
Bajo el inspirador lema central de ‘Mi voz tiene poder’, esta importante iniciativa de convivencia se celebrará activamente en la ciudad de Madrid capital hasta el día de mañana y pretende crear de forma decidida diversos espacios seguros de participación ciudadana, aprendizaje compartido y convivencia integradora.
En estos lugares adaptados, las jóvenes y las niñas con discapacidad de nuestro país puedan conocer en profundidad y defender con firmeza todos sus derechos civiles fundamentales, así como participar de manera activa y decidida en la construcción colectiva de propuestas concretas diseñadas para mejorar su inclusión social en la comunidad.
Demandas políticas y la voz propia de las niñas con discapacidad
Uno de los principales y más ambiciosos objetivos establecidos para el desarrollo de esta segunda edición del encuentro es, precisamente, la redacción y elaboración de una declaración formal. En este documento oficial y consensuado, las propias niñas con discapacidad y las adolescentes recogerán con total autonomía sus principales demandas históricas, preocupaciones diarias y propuestas de mejora. El fin último de esta acción es trasladar el manifiesto final de manera directa a los diferentes poderes públicos, permitiendo así que las menores puedan contribuir eficazmente al diseño técnico de nuevas políticas públicas institucionales que respondan con exactitud a sus necesidades cotidianas reales.
Por este motivo, la escuela de la fundación parte siempre de la firme premisa pedagógica de que tanto las adolescentes como las niñas con discapacidad deben ser reconocidas socialmente como verdaderos sujetos de derechos en nuestra legislación. Esto implica que los entornos públicos y familiares tienen la obligación de asumir que las jóvenes cuentan con la madurez y la plena capacidad para expresar abiertamente sus opiniones personales, identificar con lucidez las múltiples barreras de accesibilidad que les afectan en su día a día y participar activamente en la toma de decisiones estratégicas sobre aquellas cuestiones complejas que inciden directamente en el desarrollo de sus vidas.
El papel de las madres y los sistemas públicos de apoyo continuo
De manera complementaria, la iniciativa de la entidad busca fortalecer el papel activo de las madres dentro de estos complejos procesos de decisión familiar y social. Los coordinadores del proyecto defienden la urgente necesidad de avanzar con un paso firme hacia la consolidación definitiva de los sistemas públicos de apoyo institucional que sean plenamente suficientes, accesibles para todas las familias y continuados a lo largo del tiempo. Con ello, se busca aliviar la histórica carga de cuidados que soportan las mujeres que tienen a su cargo a estas menores vulnerables.
En la primera edición de este programa, también financiada por el Instituto de las Mujeres, se constituyó un Consejo de Participación permanente para que las niñas con discapacidad y las adolescentes de la Fundación Cermi Mujeres pudieran canalizar todas sus reivindicaciones.
Compromiso con el feminismo y la transformación de la sociedad
El Instituto de las Mujeres ha destacado de forma institucional que, mediante este continuo apoyo presupuestario y organizativo, la entidad reafirma con orgullo su compromiso ético con el feminismo como una herramienta indispensable de transformación social.
El organismo estatal insiste en el valor de impulsar proyectos integradores dirigidos a mejorar sustancialmente las condiciones de vida, la inclusión real y la participación democrática de las mujeres, jóvenes y niñas con discapacidad que se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad estructural. De este modo, la cumbre de Madrid se consolida como un hito imprescindible para el avance de la igualdad en España, demostrando que todas las voces de la sociedad civil son necesarias para construir un país más justo y equitativo.
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