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El Parlamento Europeo ha dado un nuevo impulso al proyecto del euro digital tras aprobar este jueves el inicio de las negociaciones interinstitucionales sobre la propuesta legislativa que regulará su creación y funcionamiento. La decisión fue respaldada por una amplia mayoría de la Cámara, con 416 votos a favor, 169 en contra y 22 abstenciones, lo que permitirá comenzar la fase de diálogo con el Consejo de la Unión Europea para intentar alcanzar un acuerdo definitivo sobre uno de los proyectos financieros más relevantes de la próxima década.
La iniciativa forma parte de la estrategia comunitaria para reforzar la autonomía financiera de la Unión Europea y reducir la dependencia de grandes proveedores de pagos establecidos fuera del territorio europeo. Las instituciones comunitarias consideran que disponer de una moneda digital pública complementaria al efectivo contribuiría a fortalecer la soberanía monetaria europea en un contexto de creciente digitalización de los medios de pago.
Rechazada la impugnación presentada por dos grupos políticos
La votación celebrada en el pleno se produjo después de que los grupos de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) y Patriotas por Europa presentaran una impugnación contra la decisión adoptada previamente por la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo.
Ambos grupos pretendían frenar el inicio de las negociaciones sobre el reglamento relativo al euro digital y sobre la prestación de determinados servicios asociados por parte de proveedores establecidos en Estados miembros de la Unión que no utilizan el euro como moneda oficial.
Sin embargo, la mayoría de la Eurocámara rechazó esa impugnación, permitiendo que continúe la tramitación legislativa de una propuesta que lleva varios años preparándose tanto en el Parlamento como en la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE).
El eurodiputado español Fernando Navarrete Rojas, perteneciente al Partido Popular Europeo (PPE), ha sido el encargado de dirigir la tramitación parlamentaria del expediente y será quien encabece el equipo negociador del Parlamento Europeo durante las conversaciones con el Consejo de la Unión Europea.
La siguiente fase consistirá en la apertura de los conocidos como "trílogos", las negociaciones entre Parlamento, Consejo y Comisión Europea para consensuar un texto definitivo.
Según el calendario previsto por las instituciones europeas, la primera ronda de conversaciones tendrá lugar próximamente con la presidencia irlandesa del Consejo de la UE, que actuará en representación de los Estados miembros durante esta fase de negociación.
Qué es el euro digital
El proyecto plantea la creación de una nueva modalidad de dinero emitida directamente por el Banco Central Europeo que coexistirá con los billetes y monedas actualmente en circulación.
A diferencia de las criptomonedas privadas o de otros activos digitales, el euro digital tendría la consideración de dinero de banco central, por lo que contaría con el mismo respaldo institucional que el efectivo.
Las autoridades europeas insisten en que no pretende sustituir al dinero físico, sino ofrecer una alternativa adicional para realizar pagos electrónicos de forma segura dentro del mercado europeo.
Uno de los aspectos más destacados de la posición negociadora aprobada por el Parlamento Europeo es que el euro digital podrá utilizarse tanto en operaciones conectadas a internet como en pagos realizados sin conexión.
Esta posibilidad busca garantizar que los ciudadanos puedan efectuar determinadas transacciones incluso cuando no exista cobertura o acceso a redes digitales, una característica considerada esencial para aumentar la resiliencia del sistema de pagos europeo.
Además, las operaciones estarían diseñadas para proteger la privacidad de los usuarios. Las transacciones podrían verificarse sin necesidad de revelar datos personales de quienes realizan los pagos, incorporando elevados estándares de protección de la información, en línea con la normativa europea sobre privacidad y protección de datos.
Obligación de aceptar el euro digital con algunas excepciones
La propuesta legislativa también establece que la mayor parte de las empresas deberán aceptar pagos realizados mediante euros digitales.
No obstante, la obligación no será universal. Quedarán exentos de esa exigencia los trabajadores autónomos, así como las pequeñas y microempresas, una excepción pensada para evitar cargas desproporcionadas sobre los negocios de menor tamaño.
Con ello, las instituciones europeas buscan favorecer una implantación gradual del nuevo sistema sin generar costes excesivos para los operadores económicos con menor capacidad tecnológica.
Otro de los principios recogidos en la posición del Parlamento consiste en garantizar que los ciudadanos puedan acceder al euro digital sin asumir costes por los servicios esenciales.
Así, la apertura de una cuenta, su mantenimiento, la gestión de los fondos y el acceso, al menos, a un instrumento de pago deberán ofrecerse gratuitamente.
La intención es que el euro digital pueda utilizarse de forma sencilla y accesible por cualquier ciudadano de la Unión Europea, evitando barreras económicas para su adopción.
El Parlamento Europeo también respalda la introducción de un límite máximo a la cantidad de euros digitales que cada persona podrá mantener.
Este mecanismo responde a las recomendaciones formuladas por el Banco Central Europeo y pretende evitar que, en situaciones de incertidumbre financiera, grandes cantidades de depósitos abandonen los bancos comerciales para trasladarse al digital, lo que podría afectar a la estabilidad del sistema financiero y a la capacidad de financiación de las entidades bancarias.
La cuantía concreta de ese límite todavía deberá definirse durante las negociaciones y posteriormente por la normativa de desarrollo correspondiente.
Participación de países fuera de la eurozona
El texto aprobado contempla igualmente que bancos y proveedores de servicios de pago establecidos en países de la Unión Europea que todavía no forman parte de la zona euro puedan distribuir la moneda digital.
Esta medida busca facilitar una mayor integración del mercado europeo de pagos y preparar el terreno para una posible ampliación futura del uso de esta moneda digital dentro del conjunto de la Unión.
Uno de los aspectos que las instituciones europeas han querido dejar especialmente claro es que su llegada no supondrá la desaparición del dinero en efectivo.
La posición negociadora establece que los países pertenecientes a la zona euro deberán garantizar el acceso a los billetes y monedas, mientras que las empresas no podrán prohibir el pago en efectivo.
Esta protección pretende asegurar que todos los ciudadanos puedan seguir utilizando dinero físico, prestando una atención especial a colectivos vulnerables, entre ellos las personas mayores, quienes cuentan con bajos ingresos o aquellas que no disponen de acceso al sistema bancario tradicional.
Un proyecto con horizonte para finales de la década
El Banco Central Europeo continúa desarrollando los trabajos técnicos necesarios para evaluar la implantación del dinero digital. Según las previsiones manejadas por la institución, el proyecto podría entrar en una fase piloto alrededor de 2027, siempre que el marco legislativo quede aprobado por las instituciones europeas.
Si ese calendario se cumple y las pruebas resultan satisfactorias, la entrada en circulación del euro digital podría producirse en 2029, culminando así un proceso destinado a adaptar la moneda única europea a la transformación digital de la economía y reforzar la autonomía estratégica de la Unión Europea en el ámbito de los pagos electrónicos.
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