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El 24 de diciembre, mientras la mayor parte de la ciudadanía gallega celebraba la Nochebuena, el Diario Oficial de Galicia publicaba discretamente el anuncio de exposición pública del proyecto del parque eólico Carboal, promovido por EDP Renovables España.
La iniciativa se ubica en el municipio coruñés de Dumbría y contempla la instalación de cuatro aerogeneradores de casi 120 metros de altura y 162 metros de diámetro de rotor, que se sumarían a la ya considerable densidad eólica de la Costa da Morte.
Ubicación sensible y preocupación vecinal por el futuro parque eólico
El grupo ecologista Vendaval Costa da Morte fue de los primeros en reaccionar, alertando de la ubicación del proyecto del parque eólico en suelo rústico de uso forestal y rural, en zonas muy próximas a núcleos de población, vías tradicionales y paisajes de alto valor natural y cultural. Además, recuerdan que la comarca lleva años expuesta a una sobrecarga eólica: numerosos proyectos han pasado por evaluaciones ambientales, algunos con resoluciones negativas, por su impacto acumulado sobre el territorio.
El parque eólico contaría con un presupuesto superior a los 18,5 millones de euros. De los cuatro aerogeneradores previstos, dos se ubicarían cerca de Carboal y Vilar do Paraíso, y los otros dos en las inmediaciones de Anseán, O Brazal y Xestosa. En estas últimas localidades, las máquinas quedarían a menos de 700 metros de las viviendas, según denuncia Suso Tuñas, vecino afectado que lamenta la falta de información por parte de la empresa y la Administración: “No sabemos si las fincas serán expropiadas ni cuál será el procedimiento”, advierte. Algunos vecinos apuntan que el único movimiento visible fue la instalación de un anemómetro, que lleva más de un año en una de las parcelas privadas.
La zona donde se pretende construir el parque eólico Carboal no es nueva en estas controversias. En los últimos años, proyectos eólicos como Codesos, Sembra, Paxareiras II, Alto da Croa, Alto da Croa II o Monte da Tella han recibido declaraciones de impacto ambiental desfavorables. Los informes técnicos ya advertían de la saturación eólica extrema, el efecto barrera para las aves, la afección al Camino de Santiago y a bienes culturales, así como la excesiva proximidad a viviendas habitadas.
Desde Vendaval Costa da Morte, las alegaciones contra el proyecto Carboal inciden en un problema de fondo: la evaluación fragmentada de cada parque eólico, sin considerar el efecto acumulativo de las múltiples instalaciones que comparten un mismo entorno. Según el colectivo, esta forma de tramitar los expedientes impide analizar el impacto global sobre el territorio, la conectividad ecológica y el paisaje.
Patrimonio cultural en riesgo
Otro de los puntos conflictivos del proyecto tiene que ver con la protección del patrimonio cultural. El Instituto de Estudos do Territorio ha identificado en la zona una “incidencia visual acumulada y sinérgica” derivada de los numerosos parques, un criterio que, según las alegaciones, debería aplicarse también al de Carboal. El propio estudio ambiental reconoce la existencia de elementos patrimoniales catalogados por la Consellería de Cultura, entre ellos la Mámoa de Pedras Canteiras y el Cruceiro do Marco de Couto.
A pocos cientos de metros del futuro emplazamiento de dos aerogeneradores del parque eólico se encuentran además dos referentes patrimoniales de enorme valor: el Castro do Logoso y la Pedra Cabalgada.
El primero, situado junto al Camino de Santiago, es un asentamiento fortificado que lleva más de dos milenios sin alteraciones. Sus murallas y edificaciones circulares permanecen prácticamente intactas, y el yacimiento nunca ha sido excavado ni romanizado, lo que lo convierte en un vestigio excepcional de la cultura castrexa.
La Pedra Cabalgada, también conocida como Pedra do Brazal, es un imponente bloque de granito equilibrado sobre otra roca con un punto mínimo de apoyo. Este fenómeno natural, conservado durante millones de años pese a la erosión, forma parte del paisaje simbólico de la comarca.
El impacto visual y físico de aerogeneradores de hasta 200 metros de altura en su entorno supondría, según los colectivos locales, una alteración irreversible del paisaje histórico y cultural que rodea a ambos monumentos.
Efectos sobre la avifauna y el cielo nocturno
Los informes ambientales de proyectos previos ya habían identificado el efecto barrera de estos parques sobre la avifauna, provocando el desplazamiento y la mortalidad de especies protegidas como el busardo ratonero. En el caso del parque Carboal, las alegaciones subrayan que la nueva instalación cerrará aún más el corredor ecológico que atraviesa la Costa da Morte, incrementando el riesgo de colisiones, la fragmentación de hábitats y el gasto energético de las aves migratorias.
Además, Costa da Morte es una comarca reconocida como destino Starlight, un sello internacional que acredita la calidad de sus cielos oscuros y su potencial para el turismo astronómico. Las luces de balizamiento obligatorias de los aerogeneradores generarían una contaminación lumínica constante, perjudicando no solo la observación del cielo, sino también a insectos, aves nocturnas y murciélagos.
Los críticos del proyecto afirman que Carboal es solo un símbolo más de un modelo energético intensivo que modifica de manera estructural el paisaje y la identidad rural de Galicia, sin garantizar una participación ciudadana real ni una gestión equilibrada del territorio.
Costa da Morte, epicentro de la presión eólica
Los datos oficiales confirman la magnitud del fenómeno. El municipio de Dumbría es ya el quinto de Galicia con mayor potencia eólica instalada, con 118 megavatios distribuidos en ocho parques. El vecino Mazaricos ocupa el tercer lugar con 146 MW, y Vimianzo el cuarto con 126 MW.
En conjunto, solo estos tres concellos concentran casi 400 MW de potencia instalada, una cifra superior a la de muchas provincias españolas. Los 19,8 MW adicionales que aportaría Carboal reforzarían la condición de la Costa da Morte como una de las zonas más sobresaturadas de aerogeneradores de todo el país.
A medida que la transición energética avanza, la comarca se enfrenta al desafío de equilibrar los objetivos climáticos con la preservación del patrimonio y la calidad de vida. Para muchos vecinos y asociaciones, esa balanza sigue desequilibrada, y la Nochebuena de 2025 quedará en la memoria como el día en que un nuevo parque eólico reabrió el debate sobre los límites del desarrollo sostenible en Galicia.
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