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La Sociedad Española de Sueño (SES) advierte de la alta presencia de alteraciones del descanso en la población adulta, entre las que destacan las pesadillas y otros fenómenos asociados a las fases del sueño REM. Se estima que hasta la mitad de los adultos puede experimentar este tipo de episodios oníricos perturbadores, mientras que más de un 10 % podría sufrir también parálisis del sueño. La SES ha impulsado una guía clínica para mejorar el diagnóstico y tratamiento de las parasomnias REM, un grupo de trastornos que sigue estando infradiagnosticado pese a su impacto en la calidad de vida.
Prevalencia de los trastornos del sueño
La Sociedad Española de Sueño (SES) estima que cerca del 50 % de la población adulta experimenta episodios de contenido onírico perturbador durante el descanso nocturno. Estas experiencias, conocidas como pesadillas, pueden tener un impacto relevante en alrededor del 3 % de las personas afectadas.
Además, más del 10 % de los adultos puede presentar también parálisis del sueño, lo que ha llevado a la elaboración de una guía clínica específica sobre parasomnias REM. Las pesadillas son uno de los fenómenos más habituales dentro de estas alteraciones del descanso, aunque no siempre se les da la importancia clínica que merecen.
Tipos de parasomnias y diferencias del sueño
Las parasomnias son conductas anómalas que aparecen durante el sueño o en la transición hacia la vigilia. Incluyen episodios como hablar dormido, caminar sin conciencia, gritar o realizar movimientos bruscos.
Se dividen en dos grandes grupos: las que ocurren en fase no REM, como el sonambulismo o los terrores nocturnos, más frecuentes en la infancia; y las que aparecen en fase REM, donde se incluyen la parálisis del sueño, el trastorno del comportamiento del sueño REM y las pesadillas recurrentes.
Estas últimas suelen manifestarse en la edad adulta y concentrarse en la segunda mitad de la noche, afectando la calidad del descanso.
Infra-diagnóstico y dificultades clínicas
A pesar de su frecuencia, estos trastornos están infradiagnosticados en la práctica médica. El sueño continúa siendo un aspecto poco valorado por la población general, lo que hace que muchas personas no consulten por síntomas nocturnos. Las pesadillas repetidas suelen normalizarse o considerarse sin importancia, lo que retrasa su diagnóstico.
A ello se suma la falta de formación específica en medicina del sueño y el acceso limitado a pruebas como la videopolisomnografía en algunos centros sanitarios. Todo ello contribuye a una detección tardía de estas alteraciones.
Consecuencias y relevancia de las pesadillas
Las consecuencias de estas parasomnias pueden ser significativas. La parálisis del sueño puede generar miedo intenso a dormir, mientras que las pesadillas recurrentes pueden provocar ansiedad, alteraciones del estado de ánimo e insomnio.
En casos más complejos, como el trastorno del comportamiento del sueño REM, las personas pueden actuar físicamente lo que sueñan, llegando incluso a sufrir lesiones o poner en riesgo a sus acompañantes.
Este trastorno, además, se ha asociado en un alto porcentaje de casos con enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o la demencia con cuerpos de Lewy. Por ello, el diagnóstico precoz resulta fundamental para mejorar la atención y el seguimiento de estos pacientes.
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