El racismo sigue afectando a muchas personas en ámbitos fundamentales como el trabajo, la vivienda y la educación. Estas situaciones generan desigualdad de oportunidades y dificultan la inclusión social.
Los discursos de odio relacionados con el deporte crecieron un 9 % en el primer trimestre de 2026, con el fútbol como principal foco de mensajes racistas y xenófobos, según el informe de Oberaxe.
Un estudio señala que la desinformación digital, es decir, la que se da en redes sociales puede actuar como paso previo a la violencia contra minorías.
Dinamarca ha presentado su primer plan nacional contra el racismo con 36 medidas, pero el texto critica que no incluya acciones específicas contra la islamofobia.
El 50 % de las trabajadoras del hogar y de cuidados reporta haber sufrido racismo en su puesto de trabajo. La intersección entre ser mujer, migrante y trabajadora precarizada crea un escenario de vulnerabilidad extrema.