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Dinamarca llegará a su próximo Examen Periódico Universal en Ginebra, el 7 de mayo de 2026, con la imagen de haber dado un paso importante contra el racismo. En 2025, el gobierno danés aprobó su primer Plan de Acción Nacional contra el Racismo, con 36 medidas para distintos ámbitos sociales.
Sin embargo, ese avance tiene límites importantes. El plan reconoce algunas formas de discriminación, pero deja fuera una de las más graves y extendidas en la Europa actual: el racismo contra los musulmanes, también llamado islamofobia.
Un avance, pero incompleto contra la islamofobia
El plan danés sí incluye acciones concretas contra el antisemitismo y presta atención al racismo que sufren los groenlandeses, un grupo que ha sido históricamente marginado dentro del reino danés. Esa parte del documento muestra que el gobierno entiende que el racismo existe y que debe enfrentarse con políticas públicas.
Pero el problema es precisamente ese enfoque parcial. Según el texto, la islamofobia no aparece mencionada de forma explícita y tampoco se proponen medidas específicas para combatir la discriminación hacia musulmanes en el empleo, la educación, la vivienda o la vida pública. También falta una estrategia clara contra los delitos de odio dirigidos a esta comunidad.
La crítica principal es que Dinamarca reconoce unas formas de racismo y no otras. Eso crea una especie de jerarquía de protección: algunas víctimas reciben respuesta política clara, mientras que otras quedan en segundo plano. En la práctica, esto debilita la idea básica de igualdad ante la ley y ante los derechos humanos.
El texto advierte que no nombrar la islamofobia no significa neutralidad. Al contrario, puede terminar normalizando el problema y permitiendo que la discriminación continúe sin una respuesta adecuada. En Europa, los musulmanes siguen enfrentando discursos de odio, exclusión laboral, dificultades para acceder a una vivienda y narrativas públicas que los presentan como una amenaza.
Por qué importa el EPU
La fecha del examen internacional es relevante porque no se trata solo de una revisión técnica. El Examen Periódico Universal es una ocasión para medir si un país cumple realmente con sus compromisos de derechos humanos.
En ese contexto, el caso danés puede convertirse en un precedente. Si la comunidad internacional acepta como suficiente un plan que omite una forma tan importante de discriminación, otros gobiernos podrían hacer lo mismo. El riesgo es consolidar políticas contra el racismo que parecen completas, pero que en realidad dejan fuera a parte de la población afectada.
Para que la estrategia sea realmente útil, el texto propone varios pasos. Primero, reconocer de forma explícita la islamofobia como una forma específica de racismo. Segundo, aplicar medidas concretas contra la discriminación en áreas clave como empleo, educación, vivienda y servicios públicos.
También hace falta reforzar la respuesta policial y judicial ante los delitos de odio, mejorar la recogida de datos y garantizar que las comunidades musulmanas participen en el diseño y seguimiento de las políticas. Sin esa base, las medidas siguen siendo parciales.
Una prueba para Europa
El debate no afecta solo a Dinamarca. Forma parte de una tendencia más amplia en Europa, donde algunas formas de racismo reciben atención constante, pero otras como la islamofobia, siguen tratándose como asuntos incómodos o secundarios. El problema no es solo político: también es democrático, porque erosiona la confianza en las instituciones y debilita la protección de minorías.
Dinamarca puede presentarse como un país comprometido con los derechos humanos, pero ese compromiso no será completo mientras el antirracismo siga siendo selectivo. La próxima revisión internacional será una oportunidad para corregir esa falta y exigir que todas las formas de racismo, incluida la islamofobia, reciban la misma seriedad.
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