El río Dulce avanza en su restauración: diagnóstico clave para recuperar su bosque de ribera

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Diagnóstico completo Río Dulce

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Se cumple un año desde la firma del acuerdo entre la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha y Font Vella para la protección y recuperación del bosque de ribera del río Dulce, y el proyecto ya alcanza un hito fundamental. Tras meses de trabajo sobre el terreno, se ha presentado el diagnóstico más completo realizado hasta la fecha sobre este ecosistema, una herramienta clave que permitirá orientar las actuaciones de restauración en los próximos años.

El estudio ha sido desarrollado por la Asociación Micorriza, que ha llevado a cabo un análisis detallado de más de 40 kilómetros de vegetación en ambas orillas del río. Este esfuerzo ha permitido obtener una fotografía precisa del estado actual del bosque de ribera, sentando las bases para intervenir de manera eficaz y priorizada en las zonas que más lo necesitan.

Las conclusiones del diagnóstico se han dado a conocer en el Centro de Interpretación de Pelegrina, en un acto en el que han participado representantes institucionales y del ámbito empresarial. La presentación ha corrido a cargo de Ossian de Leyva, presidente de la Asociación Micorriza.

También han estado presentes Rubén García Ortega, delegado provincial de la Consejería de Desarrollo Sostenible en Guadalajara, y Charo Saavedra, responsable de Sostenibilidad de Danone Iberia, en representación de Font Vella. La jornada ha servido no solo para exponer los resultados del estudio, sino también para reforzar la colaboración entre administraciones, entidades ambientales y sector privado.

El río Dulce es un enclave natural de alto valor ecológico

El ámbito de actuación se sitúa en el Parque Natural Barranco del Río Dulce, uno de los espacios naturales más singulares de Castilla-La Mancha. Este entorno destaca por su relevancia ecológica, tanto por su biodiversidad como por su papel en el mantenimiento del ciclo hídrico.

El tramo analizado cuenta con una triple figura de protección ambiental: Parque Natural, Red Natura 2000 y ZEC-ZEPA. Esta combinación refuerza su importancia y subraya la necesidad de una gestión rigurosa y basada en el conocimiento científico.

Durante el último año, el equipo de Micorriza ha recorrido a pie ambas orillas del río, inventariando un total de 516 áreas homogéneas de vegetación, conocidas como rodales. El estudio abarca una superficie de 595,84 hectáreas distribuidas en los términos de Jodra del Pinar (Saúca), Pelegrina y La Cabrera (Sigüenza), así como Aragosa (Mandayona).

Resultados del diagnóstico: una base para actuar

Uno de los datos más relevantes del estudio del Río Dulce es que el 90,83 % de la superficie analizada presenta potencial de restauración. Esta cifra pone de manifiesto tanto la necesidad como la oportunidad de intervenir para mejorar el estado de conservación del bosque de ribera.

El inventario se ha realizado siguiendo el sistema A-B-C del Plan de Gestión de la Red Natura 2000, lo que aporta un marco técnico sólido para clasificar la vegetación y definir prioridades. Según ha explicado Ossian de Leyva, este diagnóstico permite, por primera vez, disponer de una visión precisa del estado del ecosistema, facilitando la toma de decisiones y la optimización de los recursos.

Además, este trabajo se suma a una colaboración ya consolidada entre Font Vella y la Asociación Micorriza, que se extiende desde hace más de cinco años en el entorno de Sigüenza. Gracias a esta alianza, ya se han restaurado más de 70 hectáreas de pinar, reflejando el compromiso de la compañía con la conservación de los entornos donde se ubican sus manantiales.

Un plan de restauración con acciones concretas

A partir de los resultados obtenidos, se ha diseñado un plan de restauración que se desarrollará en los próximos dos años y que pone el foco en las zonas más degradadas del Río Dulce. Entre las principales medidas destaca la sustitución progresiva de plantaciones de chopos de uso comercial por especies autóctonas, una actuación clave para recuperar el equilibrio ecológico del bosque de ribera.

El plan también contempla reforzar la protección del cauce del río y promover la custodia del territorio como herramienta de conservación a largo plazo, implicando a propietarios y actores locales en la gestión sostenible del entorno.

En términos concretos, se prevé actuar sobre 2,06 kilómetros de río, lo que equivale a 4,12 kilómetros de ribera. Para ello, se realizará la plantación de al menos 1.000 estaquillas y 75 árboles de vivero, pertenecientes a un mínimo de cinco especies autóctonas.

Compromiso conjunto por el futuro del río Dulce

Durante la presentación, María del Val Pérez Nevado ha subrayado la importancia de este tipo de iniciativas, destacando que el río Dulce constituye el corazón del Parque Natural y que el proyecto demuestra el potencial de la colaboración entre administraciones, entidades y empresas para conservar el patrimonio natural.

Por su parte, Charo Saavedra ha recordado que Font Vella lleva cerca de 25 años vinculada a este territorio, y que la protección del agua pasa necesariamente por el cuidado del ecosistema que la sustenta. En este sentido, ha señalado que el diagnóstico permite avanzar del conocimiento a la acción, consolidando un compromiso a largo plazo con el entorno y las comunidades locales.

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