Los robots humanoides aprenden las tareas del hogar con vídeos grabados por personas

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Robot humanoide doblando toallas en casa

Lectura fácil

Fregar los platos, doblar la colada o tirar los residuos son rutinas diarias que forman parte del hogar. Sin embargo, un nuevo nicho de negocio en el sector tecnológico está pagando a ciudadanos particulares por grabar en vídeo cómo realizan estos cometidos domésticos para entrenar a los robots humanoides. Un periodista de la revista Wired, Reece Rogers, ha probado durante una semana el funcionamiento de estas plataformas digitales. La finalidad principal de esta recolección masiva de imágenes es proporcionar el material analítico necesario para entrenar a los robots humanoides. Tras completar la prueba, el autor planteó un debate inevitable: si el envío de este material contribuye a acelerar la creación de máquinas capaces de desplazar a los trabajadores en el mercado laboral.

El material audiovisual que entrena a los robots humanoides en el hogar

En la industria de la automatización, estos metrajes grabados desde la perspectiva del propio usuario reciben el nombre de "datos egocéntricos". Para que los algoritmos de aprendizaje funcionen, no basta con mostrar una imagen estática de un objeto. Las máquinas necesitan aprender la manipulación precisa. Los desarrolladores requieren que los vídeos capten cómo una mano sujeta un recipiente, el ángulo de inclinación exacto al verter un líquido o la presión ejercida sobre una superficie para no derramarla.

Para generar este material para los robots humanoides, los usuarios deben fijar su teléfono móvil a la altura de la cabeza. De este modo, la lente registra los movimientos exactos de los brazos, el manejo de utensilios cotidianos y la secuencia de pasos lógicos requeridos para finalizar una tarea. Las empresas intermediarias compran estas grabaciones, las etiquetan y las venden a grandes tecnológicas especializadas en desarrollar robots humanoides. El propósito final es recopilar miles de patrones reales para que la máquina aprenda a desenvolverse en entornos domésticos complejos.

Un rendimiento económico reducido por horas de grabación exigentes

Durante la investigación, Rogers probó tres aplicaciones especializadas en este mercado: Kled, Luel y Waffle Video. Los resultados demostraron que generar ingresos significativos no resulta sencillo. La ganancia económica obtenida fue mínima. La plataforma Kled propone pautas para tareas como sacar la basura, pero impone un volumen mínimo de archivos para autorizar las transferencias. Tras enviar nueve vídeos y 97 fotografías, el periodista solo ingresó un dólar.

En el caso de Luel, la tarifa fija es de 6,60 dólares por hora de metraje, pero las exigencias de calidad son extremas. La aplicación exige que las manos de la persona aparezcan de forma visible en al menos el 95 % del metraje. Un vídeo del reportero lavando la vajilla fue rechazado inicialmente, aunque tras una revisión posterior le abonaron 55 centavos.

La alternativa más rentable fue Waffle Video, que retribuye a razón de 25 dólares por hora de vídeo aprobado para acciones específicas como atarse el calzado o servir bebidas. Tras remitir 125 piezas aprobadas a lo largo de varios días, obtuvo 20 dólares. En conjunto, el periodista acumuló 21,55 dólares al cabo de una semana. Esta cifra confirma que el modelo solo sirve como un pequeño extra puntual, pero carece de solvencia como fuente de ingresos regular.

El dilema ético sobre la futura sustitución laboral por automatización

La recolección masiva de datos cotidianos plantea un interrogante de fondo sobre el impacto socioeconómico de la tecnología. Enseñar a la máquina puede eliminar empleos. La venta de vídeos domésticos permite monetizar temporalmente acciones rutinarias, pero contribuye a perfeccionar los algoritmos de navegación y motricidad fina que equiparán a los futuros robots humanoides.

Lo que hoy se presenta como un método curioso para ganar pequeñas sumas de dinero mediante el móvil podría transformar a medio plazo la estructura del empleo. Si la industria logra que los robots humanoides realicen tareas de limpieza, mantenimiento o manipulación con total eficacia, la demanda de mano de obra en esos sectores podría caer drásticamente.

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