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Un joven alimoche común ha comenzado una nueva etapa de su vida equipado con un emisor GPS que permitirá seguir sus movimientos y conocer mejor una de las migraciones más espectaculares de la fauna ibérica. El ejemplar, bautizado como Sonórica, fue marcado el 30 de julio en Sámano, dentro del término municipal de Castro-Urdiales, en la Montaña Oriental Costera de Cantabria.
Desde su liberación, el ave sobrevuela este territorio con un pequeño dispositivo tecnológico instalado en su espalda. El objetivo es recopilar información durante los próximos años sobre sus desplazamientos, sus rutas de vuelo, sus áreas de alimentación y el camino que emprenda cuando llegue el momento de abandonar la península. Todo apunta a que su destino migratorio estará en el continente africano.
El seguimiento ha sido promovido por SEO/BirdLife y se integra en una investigación iniciada en 2022. La organización pretende utilizar los datos obtenidos para comprender cómo se comporta el alimoche común, una especie amenazada y especialmente sensible a los cambios en el territorio.
La información proporcionada por el GPS permitirá saber qué zonas utiliza el ave, cuáles son sus corredores migratorios y qué espacios resultan esenciales para su supervivencia. También ayudará a detectar posibles riesgos durante un trayecto que puede llevarla a recorrer miles de kilómetros.
Cuatro ejemplares bajo vigilancia
Sonórica es el cuarto alimoche monitorizado en la Montaña Oriental Costera de Cantabria. Antes que él fueron marcados otros tres ejemplares: Manás, en 2023, y Sámano y Castro, en 2024.
El historial de estas aves demuestra que cada individuo puede seguir una estrategia diferente. Manás regresó a la península durante las primaveras de 2024, 2025 y 2026. En sus desplazamientos pasó por Cantabria y, posteriormente, volvió a dirigirse hacia África en el mes de agosto.
La señal de Sámano continúa activa desde el noroeste africano, mientras que el contacto con Castro se perdió en 2025, cuando el animal se encontraba sobrevolando territorio africano. Estos registros reflejan la dificultad de seguir a las aves durante todas las fases de su ciclo anual, pero también el enorme valor de la tecnología para conocer sus movimientos más allá de las fronteras españolas.
El proyecto forma parte del programa MIGRA, una iniciativa de SEO/BirdLife dedicada al seguimiento de aves mediante dispositivos de localización. Sus resultados ofrecen una visión mucho más precisa de la vida de las especies migratorias y de los lugares que necesitan protección.
Una especie que protege a muchas otras
Para Felipe González Sánchez, delegado de SEO/BirdLife en Cantabria, el alimoche puede considerarse una “especie paraguas”. Esto significa que estudiar sus desplazamientos permite localizar espacios que también son importantes para muchas otras especies y para el conjunto de los ecosistemas.
El mapa de vuelos de Sonórica y de los demás ejemplares puede aportar argumentos científicos para defender la Montaña Oriental Costera frente a actuaciones que alteren sus hábitats. La información resulta especialmente relevante ante el desarrollo de proyectos de energías renovables que no siempre tienen suficientemente en cuenta las rutas de vuelo de las aves.
La instalación de parques eólicos o solares, las transformaciones del suelo y otras obras de gran impacto pueden afectar a las zonas de alimentación, reproducción y descanso. Contar con datos reales sobre el uso del espacio permite analizar cada proyecto con mayor precisión y evitar que el progreso se construya a costa de la biodiversidad.
El seguimiento de Sonórica no es, por tanto, una simple experiencia tecnológica. Cada localización que envíe el emisor puede contribuir a identificar amenazas y a mejorar la gestión de un territorio de gran valor ambiental.
El festival que dio nombre al alimoche
El nombre del nuevo ejemplar procede del Festival Sonórica de Castro-Urdiales, que apoyó económicamente el marcaje. Parte de los ingresos del evento fue destinada al Grupo Local SEO-Castro para hacer posible esta actuación de conservación.
La elección del nombre refleja una colaboración poco habitual entre el ámbito cultural y la protección de la naturaleza. Un festival de música se convierte así en aliado de un proyecto científico que permitirá seguir la trayectoria de un ave durante sus desplazamientos por Europa y África.
El dispositivo fue colocado gracias a la participación de SEO/BirdLife, el Grupo Local SEO-Castro, el Grupo de Anillamiento COLLURIO y los Agentes del Medio Natural de Cantabria. La intervención contó además con el estreno oficial del GIACAM en trabajos realizados en altura.
En el operativo también colaboraron la Junta Vecinal de Sámano, el Ayuntamiento de Castro-Urdiales y los ganaderos de la zona. El resultado fue posible gracias a la coordinación entre especialistas, administraciones, propietarios y entidades locales.
Custodiar el territorio para conservarlo
Virginia Iturriaga, coordinadora de SEO-Castro, puso en valor el trabajo voluntario que sostiene el seguimiento de Sonórica y de los ejemplares marcados anteriormente. El grupo local acumula 22 años de experiencia y considera que el alimoche es un indicador de la calidad ambiental de la zona, pero también de su vulnerabilidad.
El espacio donde se realizó el marcaje se gestiona mediante un acuerdo de custodia territorial entre la Junta Vecinal de Sámano y las entidades implicadas. José María Liendo, presidente de la junta, considera que este modelo permite avanzar hacia una administración compartida del patrimonio natural local.
Óscar Prada, integrante de SEO-Castro y técnico del proyecto LIFE CUSTODIA, destaca que la iniciativa ha reunido a una administración pública, los ganaderos, el sector privado y las organizaciones ecologistas. Todos ellos participan bajo un marco común y con una meta compartida: conservar el territorio y garantizar que sus usos sean compatibles con la protección de la naturaleza.
Ahora, la señal de Sonórica ya está activa. Sus desplazamientos permitirán conocer mejor los desafíos a los que se enfrenta el alimoche y ofrecerán nuevas herramientas para que la ciencia, la gestión territorial y la participación ciudadana trabajen en la misma dirección. El próximo capítulo de su viaje acaba de comenzar.
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