El subsuelo de España, clave para avanzar hacia la independencia energética y la descarbonización

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El subsuelo español es clave para la independencia energética y la descarbonización

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España dispone de un importante potencial bajo tierra que podría desempeñar un papel decisivo en la transición hacia un modelo energético más sostenible, menos dependiente del exterior y más resistente ante futuras crisis de suministro. Así lo expone el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en su nueva publicación Cómo convertir al subsuelo en un aliado climático para avanzar en la descarbonización y la seguridad energética, editada dentro de la iniciativa Science for Policy.

La obra pone el foco en un recurso muchas veces olvidado: el subsuelo. Según los expertos, aprovechar sus capacidades puede ayudar a reducir emisiones contaminantes, reforzar la seguridad energética nacional y acelerar el camino hacia una economía baja en carbono. Entre las principales soluciones analizadas destacan la energía geotérmica, el almacenamiento geológico de energía y la captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CO2).

La geotermia, una energía renovable constante y local de nuestro subsuelo

Uno de los aspectos centrales del informe es el papel de la geotermia como fuente energética estratégica. A diferencia de otras renovables como la solar o la eólica, cuya producción depende de las condiciones meteorológicas, la energía geotérmica aprovecha el calor interno de la Tierra, disponible de manera continua y estable durante todo el año.

Este recurso puede emplearse en distintos ámbitos según la profundidad del subsuelo y la temperatura alcanzada: desde sistemas de climatización para edificios hasta aplicaciones industriales o incluso generación eléctrica. Su carácter local, renovable y constante la convierte en una herramienta especialmente valiosa para diversificar el mix energético y reducir la dependencia de combustibles fósiles.

El CSIC subraya que España cuenta con condiciones geológicas favorables para impulsar esta tecnología y destaca varios proyectos ya operativos que sirven como referencia para futuras iniciativas.

Zaragoza, ejemplo europeo de aprovechamiento geotérmico urbano

Entre los casos más destacados aparece Zaragoza, considerada actualmente uno de los principales referentes europeos en el uso de geotermia somera en entornos urbanos.

Bajo la capital aragonesa se extiende un importante acuífero vinculado al río Ebro que, desde hace años, se utiliza para climatizar numerosos edificios mediante bombas de calor. Universidades, hospitales, oficinas, centros comerciales y viviendas aprovechan ya esta fuente energética renovable en pleno núcleo urbano.

El Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) mantiene en la ciudad un geoobservatorio especializado en geotermia somera, donde lleva dos décadas monitorizando el comportamiento del subsuelo urbano. Este seguimiento permite estudiar cómo aprovechar de forma sostenible el calor almacenado en el agua subterránea para sistemas de calefacción y refrigeración.

Además, el CSIC destaca el valor estratégico del acuífero zaragozano, caracterizado por contar con hasta 60 metros de gravas ultrapermeables, una condición especialmente favorable para este tipo de aplicaciones energéticas.

Según explicó Cristina de Santiago Buey, doctora en Ciencias Geológicas por la Universidad Complutense de Madrid y autora del estudio, el liderazgo de Zaragoza no se debe únicamente al volumen de aprovechamiento alcanzado, sino también al modelo de gestión desarrollado. En sus palabras, el éxito radica en la combinación entre conocimiento científico y coordinación institucional, que ha permitido una explotación colectiva y sostenible del recurso.

Asturias reutiliza antiguas minas para producir energía

Otro ejemplo destacado en la publicación es el de Mieres, en Asturias, donde la geotermia también está encontrando nuevas oportunidades gracias a la reutilización de infraestructuras mineras.

La red energética impulsada por la Cátedra Hunosa aprovecha el agua acumulada en antiguas explotaciones mineras para climatizar edificios, convirtiéndose en una de las experiencias pioneras en España en el uso geotérmico de aguas de mina.

El Pozo Barredo, situado en Mieres, fue el primer proyecto desarrollado dentro de esta estrategia y supuso el inicio de nuevas iniciativas similares en la cuenca minera asturiana. Este modelo no solo contribuye a generar energía limpia, sino que además ofrece una segunda vida a espacios históricamente ligados a la extracción de carbón.

Almacenamiento energético y captura de CO2

Más allá de la geotermia, el informe también analiza otras aplicaciones estratégicas del subsuelo para afrontar los desafíos energéticos actuales.

Una de ellas es el almacenamiento geológico de energía, una tecnología clave para compensar la intermitencia de fuentes renovables como la solar y la eólica. Gracias a estos sistemas, sería posible almacenar energía cuando la producción es elevada y recuperarla en momentos de baja generación, garantizando así un suministro estable y continuo.

El documento también aborda la captura y almacenamiento geológico de dióxido de carbono como una herramienta fundamental para reducir emisiones en sectores industriales especialmente difíciles de descarbonizar, como la siderurgia, el cemento o determinados procesos químicos.

Ciencia para orientar las políticas públicas

Con esta nueva publicación, el CSIC busca aportar conocimiento científico útil para el diseño de políticas energéticas y climáticas más eficaces. La institución considera que el subsuelo debe dejar de verse únicamente como un espacio físico oculto y empezar a entenderse como un recurso estratégico para combatir el cambio climático y reforzar la autonomía energética del país.

En un contexto marcado por la urgencia climática y la necesidad de reducir la dependencia exterior, España podría encontrar bajo tierra una parte importante de las soluciones para construir un sistema energético más limpio, seguro y resiliente.

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