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La investigación contra el cáncer acaba de alcanzar uno de sus mayores logros de los últimos años. Una terapia personalizada basada en ARN mensajero (ARNm), desarrollada por Moderna y MSD (Merck en Estados Unidos), ha conseguido por primera vez resultados positivos en un ensayo clínico de fase 3 para pacientes con melanoma, marcando un antes y un después en la oncología de precisión.
El tratamiento, denominado intismeran, se administra junto con Keytruda (pembrolizumab) y está dirigido a personas que ya han sido operadas de un melanoma, pero que presentan un elevado riesgo de recaída. Según comunicaron ambas farmacéuticas, el estudio alcanzó con éxito sus principales objetivos: mejorar la supervivencia libre de recurrencia y la supervivencia libre de metástasis a distancia.
La noticia también tuvo un fuerte impacto en los mercados financieros. Tras conocerse los resultados, las acciones de Moderna se dispararon un 195% en la sesión del miércoles en Wall Street, convirtiéndose en la segunda mayor subida bursátil de la historia de la compañía, solo por detrás de la registrada durante la pandemia de la Covid-19.
La primera terapia de ARNm que supera con éxito una fase 3
El verdadero valor de este anuncio radica en que se trata de la primera terapia oncológica basada en ARN mensajero que demuestra un beneficio clínico en un ensayo de fase 3. Hasta ahora, las vacunas de ARNm contra el cáncer habían mostrado resultados prometedores en fases iniciales, pero ninguna había conseguido confirmar su eficacia frente al tratamiento estándar en la etapa decisiva del desarrollo clínico.
En un comunicado conjunto, Moderna y MSD destacaron que este estudio representa también el primer resultado positivo de una terapia individualizada de neoantígenos y la primera demostración de una mejora clínicamente significativa respecto al uso exclusivo de Keytruda como tratamiento adyuvante en pacientes con melanoma resecado.
Este éxito acerca la posibilidad de solicitar en el futuro la autorización regulatoria para un tratamiento que podría transformar la atención de miles de pacientes.
Aunque los resultados completos de la fase 3 todavía no se han publicado, los datos obtenidos previamente en el ensayo de fase 2 ya habían anticipado el potencial de esta estrategia terapéutica.
Durante el congreso anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Médica (ASCO), los investigadores presentaron cifras muy relevantes: la combinación de la vacuna personalizada con pembrolizumab logró reducir un 49 % el riesgo de recaída o muerte y disminuyó un 59 % el riesgo de desarrollar metástasis a distancia o fallecer, en comparación con los pacientes tratados únicamente con Keytruda.
Estos resultados sirvieron como base para impulsar el estudio de fase 3, que finalmente incluyó a 1.137 pacientes con este tipo de cáncer de piel extirpado quirúrgicamente y alto riesgo de recurrencia.
¿Qué diferencia a esta vacuna de las vacunas tradicionales?
A pesar de que se denomina vacuna, su funcionamiento es muy distinto al de las vacunas preventivas utilizadas frente a virus como el coronavirus o la gripe.
La tecnología de ARN mensajero no introduce un virus completo en el organismo. En su lugar, proporciona una instrucción temporal para que las células produzcan proteínas capaces de activar una respuesta inmunitaria. En el caso del cáncer, esa receta no es universal: se diseña específicamente para cada paciente.
Después de la cirugía, los especialistas analizan el tumor extirpado y secuencian su información genética. Posteriormente, comparan esas alteraciones con las células sanas del paciente para identificar mutaciones exclusivas del cáncer, conocidas como neoantígenos.
Con esa información se fabrica una terapia personalizada de ARNm que puede incorporar hasta 34 neoantígenos específicos del tumor de cada persona. El objetivo es entrenar al sistema inmunitario para localizar y destruir las posibles células cancerosas que permanezcan en el organismo tras la intervención quirúrgica.
Una estrategia para evitar la recaída del melanoma
El tratamiento está pensado para utilizarse como terapia adyuvante, es decir, después de la cirugía. En esta fase de la enfermedad, el tumor ya ha sido eliminado, pero existe la posibilidad de que permanezcan células microscópicas capaces de provocar una recaída o generar metástasis en el futuro.
La profesora Georgina Long, investigadora principal del estudio, directora médica del Melanoma Institute Australia y catedrática de Oncología Médica del Melanoma e Investigación Traslacional en la Universidad de Sídney, considera que esta combinación terapéutica puede cambiar la práctica clínica.
Según explicó, intismeran junto con pembrolizumab tiene el potencial de establecer un nuevo paradigma de tratamiento en el melanoma adyuvante, ayudando a que los pacientes permanezcan libres de cáncer durante más tiempo.
Desde MSD también destacan la importancia de actuar en las etapas más tempranas de la enfermedad. Dean Y. Li, presidente de Merck Research Laboratories, señaló que el propósito de la terapia administrada tras la cirugía es aumentar las posibilidades de curación de un mayor número de pacientes, aprovechando un momento en el que muchos tumores son más tratables.
El desarrollo de un medicamento pasa por varias etapas de investigación clínica. Las primeras fases se centran principalmente en comprobar la seguridad del tratamiento y establecer la dosis adecuada. Sin embargo, la fase 3 es la que determina si una nueva terapia ofrece realmente un beneficio frente al tratamiento estándar en una población amplia de pacientes.
Por ese motivo, superar con éxito esta fase constituye uno de los pasos más importantes antes de presentar la documentación a las agencias reguladoras para solicitar su aprobación.
En este caso, el estudio continuará en marcha para analizar otros objetivos secundarios de gran relevancia, entre ellos la supervivencia global, un indicador clave para confirmar el impacto del tratamiento a largo plazo.
El futuro de las vacunas personalizadas contra el cáncer
El éxito obtenido contra el cáncer de piel más grave no supone el final de la investigación, sino el comienzo de una nueva etapa. Moderna y MSD desarrollan conjuntamente el programa INTerpath, una plataforma que actualmente reúne nueve ensayos clínicos de fase 2 y fase 3 centrados en distintos tipos de tumores y diferentes estadios de la enfermedad.
Entre los cánceres que ya se están estudiando mediante esta estrategia figuran el cáncer de pulmón de células no pequeñas, el cáncer de vejiga y el carcinoma de células renales. Además, los investigadores exploran su aplicación en otros tumores de elevada mortalidad, como el cáncer de páncreas y el cáncer gástrico.
Para el director ejecutivo de Moderna, Stéphane Bancel, estos resultados representan un momento decisivo para la oncología. La idea de crear un tratamiento de ARNm diseñado específicamente para el cáncer de cada paciente llevaba años siendo una aspiración científica, y ahora comienza a convertirse en una realidad con evidencias clínicas sólidas.
Este avance no significa que exista una vacuna preventiva contra el cáncer, sino una nueva forma de personalizar la inmunoterapia para reducir el riesgo de recaída tras la cirugía. Si los próximos análisis confirman estos beneficios y las autoridades reguladoras dan su visto bueno, la medicina personalizada podría incorporar muy pronto una de las herramientas más innovadoras desarrolladas hasta la fecha contra el melanoma.
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