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Con la llegada del verano cambian los horarios, las costumbres y también las preferencias a la hora de comer. Aunque durante estos meses la actividad en las ciudades de interior suele disminuir, en Viena Capellanes algunos platos preparados ganan protagonismo y disparan sus ventas, con incrementos de hasta el 20 %.
Las altas temperaturas dan lugar a un aumento de los platos preparados
El verano cambia las rutinas y también los hábitos de consumo. Aunque esta época del año suele venir acompañada de una reducción de la actividad habitual en las ciudades de interior, en Viena Capellanes determinados platos preparados experimentan un notable incremento de la demanda, alcanzando crecimientos de hasta un 20 en algunas referencias.
Las altas temperaturas, las escapadas de fin de semana y el deseo de aprovechar al máximo el tiempo libre en verano hacen que cada vez más consumidores opten por soluciones listas para consumir, frescas y de calidad, que les permitan dedicar menos tiempo a cocinar.
Entre los productos que registran un mayor crecimiento durante los meses estivales destacan las ensaladas preparadas, los gazpachos y salmorejos, así como los sándwiches, empanadas y hojaldres, opciones especialmente demandadas tanto para comidas en casa como para llevar a la piscina, en un viaje en coche hacia la playa, una excursión o un picnic improvisado.
"En verano observamos que los clientes buscan propuestas frescas, cómodas y de calidad. Quieren disfrutar de su tiempo libre sin tener que pasar horas en la cocina, pero sin renunciar al sabor ni a una alimentación equilibrada", explica Antonio Lence, director general de Viena Capellanes.
Un verano para cocinar menos y disfrutar más
Detrás de esta evolución de la demanda confluyen varios factores que reflejan el cambio de hábitos propio de la temporada estival. Durante los meses de verano, las altas temperaturas favorecen el consumo de platos más ligeros, frescos y fáciles de preparar, adaptados a un estilo de vida más dinámico. Además, las jornadas intensivas, las vacaciones y el aumento de las actividades al aire libre hacen que muchos consumidores busquen alternativas cómodas que les permitan ahorrar tiempo sin renunciar a la calidad.
A ello se suma la preferencia por propuestas más ligeras y frescas, adaptadas a las necesidades de una época en la que las rutinas se flexibilizan y el consumo se orienta hacia opciones cómodas, listas para consumir y fáciles de compartir.
- Disfrutar de más tiempo libre y reducir el tiempo dedicado a cocinar.
- Evitar encender el horno o permanecer en la cocina durante las horas de más calor.
- El aumento de las comidas fuera de casa, ya sea en piscinas, parques, excursiones o viajes.
- La facilidad para organizar comidas improvisadas con familiares y amigos.
- La búsqueda de alternativas rápidas, prácticas y de calidad.
En este contexto, los platos preparados se consolidan como una solución versátil para quienes desean simplificar su día a día durante las vacaciones de verano sin renunciar a productos elaborados con ingredientes de calidad y recetas tradicionales.
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