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Las tiendas de campaña, las pancartas y las asambleas por la vivienda han vuelto a la Puerta del Sol. Con el eco de lo que ocurrió el 15M, cientos de personas han vuelto a acampar desde este sábado en el centro de Madrid, el mismo lugar que ya hace 15 años conquistaron los 'indignados' para reclamar una democracia más representativa, alejada del bipartidismo y del dominio de los bancos y entidades. En este caso, la concentración exige medidas más contundentes para paliar la crisis de la vivienda, con el horizonte especialmente puesto en la aprobación de un decreto en el Consejo de Ministros de este martes.
La protesta pone al Gobierno de nuevo contra las cuerdas y ha vuelto a ser el detonante de una crisis entre el PSOE y sus socios de coalición. Entre medias, los acampados piden medidas para intervenir el mercado del alquiler y evitar nuevos desahucios de personas vulnerables. "O cae el rentismo o cae este Gobierno", llegó a resumir este sábado por la noche Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas, el grupo organizador de la manifestación y de la sentada en Sol.
El recuerdo del movimiento de los Indignados que transformó la política española en mayo de 2011
El desahucio de Maricarmen ha devuelto las tiendas de campaña a Sol y a la izquierda del PSOE la ilusión de un segundo 15M. Mientras, las administraciones siguen dormidas ante un país que cambió de forma hace décadas
Según reflexiona un análisis de opinión publicado por El País este 28 de septiembre de 2026, la comparación resulta inevitable pero incompleta: aunque la plaza vuelve a canalizar el malestar de una generación asfixiada, la movilización actual abandona la impugnación sistémica global para concentrarse en un conflicto material específico e inaplazable: el derecho a la vivienda y el coste inasumible del alquiler.
Maricarmen, el 15M de la vivienda y la farsa de la izquierda
En España hay casi 50 Maricármenes cada día. El desahucio de esta jubilada de aspecto frágil pero combativo se ha convertido en símbolo de un drama silencioso. No es una inquiokupa , como la derecha califica a los impagos de rentas sin distinción. Es una víctima de un sistema que ha quebrado.
Maricarmen salió de su hogar en camilla camino del hospital Gregorio Marañón de Madrid, con el calor de los manifestantes, pero el frío de un futuro incierto. “Maricarmen, no estás sola”, se ha gritado en las calles. Hace unos días, Olga, de 45 años, se suicidó, sola, tras ser desahuciada de su hogar en el barrio de Santa Eulàlia de l’Hospitalet.
Similitudes estéticas y emocionales con el 15M frente a un objetivo concreto
El retorno de la protesta al centro de la capital evoca los códigos de la histórica acampada, pero con importantes matices de fondo:
- El espacio como símbolo intergeneracional: La Puerta del Sol consolida su función como la gran ágora del descontento social en España cuando los canales de representación institucional se perciben desbordados.
- La frustración de la juventud: Tanto en 2011 como en 2026, el motor principal es la rabia de una cohorte joven expuesta a la precariedad y a la imposibilidad de desarrollar un proyecto de vida autónomo.
- Especialización del conflicto: A diferencia del programa heterogéneo del 15M (reforma electoral, corrupción, banca), la protesta actual sitúa la emergencia habitacional en el centro exclusivo de sus demandas.
Del asamblearismo difuso al sindicalismo de inquilinas organizado
La articulación de la movilización refleja el aprendizaje de más de una década de activismo urbano:
- Estructura pragmática y sectorial: La protesta no surge de la pura espontaneidad, sino del trabajo previo de organizaciones como los Sindicatos de Inquilinas y la PAH, dotadas de cajas de resistencia y conocimiento jurídico.
- Tácticas de presión directa: El lema «no nos representan» da paso a exigencias regulatorias concretas (aprobación del Real Decreto-ley en el Consejo de Ministros) y a la amenaza de acciones como la huelga colectiva de alquileres.
- Menor carga utópica, mayor urgencia: La meta inmediata no es refundar la democracia, sino evitar que un trabajador destine la mayor parte de su salario a un techo o que adultos mayores como Maricarmen sean desahuciados.
El reto para un sistema político que ya integró al primer 15M
La nueva ola de descontento confronta a las instituciones en un escenario político sensiblemente distinto al de 2011:
- La paradoja del poder: Los actores políticos nacidos al calor de las plazas de 2011 forman parte hoy del Gobierno de coalición, lo que tensión su relación con una calle que les exige resultados legislativos inmediatos.
- Riesgo de desafección profunda: Si el Ejecutivo no logra articular el decreto exigido, el desencanto actual corre el riesgo de derivar en un cinismo abstencionista o en el fortalecimiento de opciones de ruptura a la derecha.
- La vivienda como el gran eje de fractura: El acceso a un hogar ha reemplazado a la austeridad fiscal como la principal trinchera social y de redistribución de riqueza en la España contemporánea.
No es el mismo 15-M porque la utopía de cambiar el mundo ha dado paso al pragmatismo de defender el derecho a un techo: Sol vuelve a rugir, pero esta vez con una sola e inaplazable consigna.
Más allá de la capital, las protestas por la actual crisis de vivienda se extenderán en los próximos días a otras ciudades como Valencia o Barcelona y afectarán de lleno a la visita que tiene previsto realizar Pedro Sánchez a la Ciudad Condal este mismo lunes. El líder del Ejecutivo acudirá a una entrega de premios por la tarde en el Palacio de Congresos de la Ciudad Condal, lugar donde el Sindicato de Inquilinas de Cataluña ha decidido convocar una manifestación para instar al Gobierno a aprobar el real decreto con las medidas que exigen los sindicatos.
La Coordinadora Permanente de esta organización ha asegurado que se reunirán así para "decirle" a Pedro Sánchez que si el decreto no incluye la opción de que los contratos sean indefinidos y también una cláusula de renovación automática, el texto será "una farsa". "La gente está harta de vivir con la incertidumbre de que, cuando se acabe el contrato de alquiler, el dueño le puede echar sin tener que dar ningún tipo de explicación", expresó en el mismo sentido este domingo el portavoz de este Sindicato, Enric Aragonès.
"La gente no está saliendo a la calle para volverse a encontrar con lo que nos hemos encontrado tantas veces, con medidas cosméticas que lleven a más decepción y más frustración", indicó el portavoz, quien retiró que "estas 48 horas que restan [hasta el Consejo de Ministros] son clave".
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