Coca-Cola Europacific Partners acelera hacia las cero emisiones netas

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Imagen de Coca, Coca-cola y Mira. De uso gratuito.

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La descarbonización de los modelos industriales de gran consumo y el despliegue de la economía circular constituyen los mayores retos operativos para el sector de la alimentación y bebidas en el escenario macroeconómico actual. Según recoge el informe de sostenibilidad de Enclave ODS de El Español, la multinacional embotelladora Coca-Cola Europacific Partners (CCEP) ha acelerado su estrategia climática, fijando el objetivo de alcanzar las cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en toda su cadena de valor para el año 2040.

Esta hoja de ruta estratégica, plenamente alineada con los objetivos del Acuerdo de París, sitúa a la compañía a la vanguardia de la transición verde, adelantándose una década a las metas climáticas globales fijadas por las Naciones Unidas para el año 2050.

Los pilares de la descarbonización: acción sobre los Alcances 1, 2 y 3

La consecución del objetivo de cero emisiones netas exige una intervención estructural que va más allá de las fábricas. Coca-Cola Europacific Partners divide su plan de acción ambiental bajo la metodología de los tres alcances de huella de carbono, con un enfoque prioritario en la trastienda de sus operaciones:

  • Emisiones directas e indirectas (Alcances 1 y 2): La compañía se enfoca en la transformación de sus plantas de producción y almacenes logísticos. Esto incluye la electrificación completa de los procesos térmicos, la sustitución de las flotas de carretillas por alternativas eléctricas y el suministro exclusivo de energía eléctrica de origen 100 % renovable mediante contratos a largo plazo (PPAs).
  • El reto del Alcance 3 (Cadena de valor): Las emisiones indirectas generadas por los proveedores de materias primas, los fabricantes de envases y la red de distribución logística representan el mayor cuello de botella ecológico de la multinacional (más del 90% de su huella de carbono total). CCEP exige a sus socios comerciales directos que establezcan sus propios objetivos de descarbonización validados por la ciencia (SBTi) y utilicen electricidad renovable en sus fábricas.
  • Logística e infraestructura de refrigeración sostenible: La optimización de las rutas de reparto mediante el uso de vehículos pesados eléctricos, híbridos o propulsados por biocombustibles avanzados convive con la sustitución progresiva de los equipos de refrigeración de los puntos de venta (neveras de hostelería y supermercados) por modelos ecoeficientes con gases refrigerantes naturales de nulo impacto atmosférico.

La revolución del envase de Coca-Cola se basa en el ecodiseño y plástico 100 % reciclado

El segundo gran eje de la transformación industrial de CCEP radica en consolidar un modelo de economía circular donde el residuo sea eliminado por diseño del ciclo productivo. Los envases de las bebidas se reconfiguran bajo criterios de sostenibilidad material estricta.

En el mercado español, Coca-Cola lidera la implantación de botellas fabricadas íntegramente con plástico reciclado (100 % rPET) en todo su portafolio de refrescos de formato pequeño y mediano. Esta medida evita de forma directa el uso de resinas plásticas de origen fósil derivadas del petróleo, reduciendo de forma paralela el consumo energético de fabricación del envase.

Asimismo, los departamentos de I+D+i de la marca han generalizado el uso de tapones adheridos a la botella para asegurar su reciclaje conjunto y evitar la dispersión de microplásticos en los ecosistemas marinos. Por otra parte, la empresa fomenta de forma prioritaria los envases de vidrio retornable destinados de forma exclusiva al sector de la hostelería, impulsando un ciclo cerrado de lavado y reutilización de alta eficiencia.

Gobernanza, criterios ESG y la rentabilidad del compromiso ambiental

Las conclusiones de la estrategia verde de Coca-Cola Europacific Partners demuestran que las políticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) han dejado de ser una acción de comunicación corporativa secundaria para convertirse en el núcleo de la resiliencia del negocio en este año 2026. La integración de los criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) opera como una ventaja competitiva determinante. Los fondos de inversión internacionales y las entidades financieras evalúan el rigor de los informes climáticos de las grandes marcas antes de otorgar líneas de crédito. Un balance ambiental robusto reduce el riesgo regulatorio ante los severos impuestos verdes de la Unión Europea.

La multinacional del sector de las bebidas demuestra que la rentabilidad financiera es indisociable del cuidado de los bienes comunes de la sociedad civil. Mitigar la huella hídrica mediante proyectos de recuperación de agua dulce en entornos naturales y coinvertir en tecnologías de reciclaje mecánico avanzado son estrategias indispensables para asegurar la continuidad de las operaciones logísticas y la reputación de la marca ante un consumidor cada vez más concienciado con la salud planetaria.

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