El calor extremo se ha convertido en una grave amenaza global que afecta a la agricultura, la salud y la seguridad alimentaria de más de mil millones de personas.
El cambio climático está alterando el ciclo hídrico al concentrar las precipitaciones en tormentas intensas que dificultan la absorción del agua por el suelo y reducen la recarga de acuíferos.
Un informe de la Organización Meteorológica Mundial alerta de una grave crisis climática en América Latina y el Caribe, con unas 13.000 muertes anuales asociadas al calor extremo.
La FAO advierte que los plásticos reciclados pueden ayudar a reducir la contaminación, pero solo si se aplican controles estrictos que eviten la migración de sustancias químicas a los alimentos.
La Bahía de San Francisco se ha convertido en un punto de encuentro entre el intenso tráfico marítimo y la presencia cada vez más frecuente de ballenas grises.