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Las aguas de la costa de Alicante se han convertido desde este miércoles en el escenario de una nueva campaña internacional de investigación centrada en la pesca de arrastre y su relación con el medio marino. La iniciativa, impulsada conjuntamente por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM) de la FAO, se prolongará hasta el próximo 22 de julio y tiene un objetivo muy concreto: estudiar cómo afectan al fondo marino las denominadas puertas de arrastre semipelágicas, conocidas popularmente como “puertas voladoras”.
La investigación pretende determinar si esta tecnología puede convertirse en una alternativa más respetuosa con los ecosistemas bentónicos sin reducir la eficacia de la actividad pesquera. Para ello, los científicos compararán el comportamiento de estas puertas semipelágicas con el de las puertas convencionales en situaciones reales de pesca de arrastre comercial.
El IEO-CSIC coordina el trabajo científico
La dirección científica de la campaña recae en el IEO-CSIC, que será el encargado de coordinar el diseño experimental y el análisis de los resultados. El estudio se desarrollará utilizando dos tipos de puertas para la pesca de arrastre: las tradicionales, que se desplazan en contacto con el lecho marino, y las semipelágicas, diseñadas para trabajar parcialmente suspendidas en la columna de agua y reducir así el roce directo con el fondo.
Los investigadores quieren comprobar hasta qué punto esta menor interacción física de la pesca de ase traduce en una disminución de la alteración del sedimento y de la huella que deja la actividad pesquera. Al mismo tiempo, se evaluará si el rendimiento de las capturas se mantiene en niveles comparables a los obtenidos con los sistemas habituales.
Un barco comercial y el “Emma Bardán” trabajarán de forma coordinada
La campaña combinará la actividad de un buque pesquero comercial con la del buque oceanográfico “Emma Bardán”, perteneciente a la Secretaría General de Pesca. El barco comercial realizará la pesca de arrastre alternando el uso de puertas semipelágicas y convencionales, mientras que el “Emma Bardán” se encargará de documentar el estado del fondo marino antes y después de cada operación.
En cada zona de estudio se efectuará un cartografiado detallado del lecho marino para detectar posibles cambios producidos por los diferentes sistemas de arrastre. Además, el equipo científico realizará perfiles de la columna de agua mediante equipos oceanográficos CTD, instrumentos capaces de medir parámetros como la temperatura, la salinidad y, especialmente, la turbidez generada durante la actividad pesquera.
La comparación de estos datos permitirá cuantificar las diferencias entre ambos tipos de puertas y aportar evidencias objetivas sobre su impacto ambiental.
Medir la huella real de la pesca de arrastre
Uno de los aspectos más relevantes de la investigación será la evaluación de la huella física que dejan las puertas sobre el fondo marino. Los científicos analizarán tanto la alteración del sedimento como la resuspensión de partículas en el agua, un fenómeno que puede afectar a la calidad del hábitat y a los organismos que viven asociados al lecho marino.
La información obtenida servirá para determinar si las puertas semipelágicas logran reducir de forma significativa estos efectos sin perjudicar la viabilidad económica de las flotas. En un contexto de creciente preocupación por la conservación de los ecosistemas marinos, este tipo de estudios resulta clave para diseñar estrategias de gestión basadas en datos científicos.
Especial interés para las pesquerías mediterráneas
La campaña tiene una importancia especial para las pesquerías mediterráneas de pesca de arrastre de fondo, ya que estas capturan especies de alto valor comercial y gran relevancia para el sector pesquero español. Entre ellas figuran la merluza, la gamba de altura, el salmonete de fango, la gamba rosada, la pota, el jurel, la galera y la breca.
Los resultados podrían contribuir a identificar tecnologías capaces de compatibilizar la rentabilidad de estas pesquerías con una menor presión sobre los ecosistemas bentónicos. Según destacan los responsables del proyecto, el conocimiento generado ayudará a avanzar hacia modelos de pesca más sostenibles sin poner en riesgo la continuidad de la actividad.
La investigación está financiada por la Comisión General de Pesca del Mediterráneo, organismo regional de pesca integrado en la FAO. España participa en esta estructura y contribuye económicamente mediante una aportación voluntaria, lo que ha permitido poner en marcha esta campaña de carácter internacional.
La implicación de la CGPM refuerza el interés regional de los resultados, ya que las conclusiones podrán ser utilizadas por otros países mediterráneos para evaluar la adopción de tecnologías similares en sus propias flotas.
El “Emma Bardán”, un laboratorio flotante
El buque oceanográfico “Emma Bardán” desempeña un papel central en la campaña. Junto con el “Vizconde de Eza” y el “Miguel Oliver”, forma parte de la flota de investigación pesquera y oceanográfica de la Secretaría General de Pesca.
Con 29 metros de eslora y 7,5 metros de manga, es el más pequeño de los tres barcos, aunque está especialmente preparado para desarrollar campañas multidisciplinares. Dispone de dos laboratorios y de un diseño orientado a minimizar ruidos y vibraciones, una característica fundamental para obtener datos acústicos de alta calidad en investigaciones pesqueras.
Gracias a este equipamiento, el “Emma Bardán” puede realizar mediciones precisas del fondo marino y de la columna de agua, proporcionando la base científica necesaria para evaluar el comportamiento de las puertas semipelágicas y su posible contribución a una pesca de arrastre con menor impacto ambiental.
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