La vuelta al colegio en Ceuta continua marcada por el miedo de las familias

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Vanesa Castro con el bote de gas pimienta que ha comprado a su hija para ir al colegio, este sábado, en Ceuta

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La preocupación por la seguridad en la vuelta al cole de Ceuta ha pasado a ocupar el primer plano para muchas familias, que afrontan el inicio del curso con miedo e incertidumbre después de un verano profundamente alterado por la crisis migratoria que vive la ciudad.

Un mes después de la entrada masiva de miles de migrantes, la normalidad todavía no ha regresado a las calles ceutíes. Los vecinos describen una ciudad donde la sensación de inseguridad ha cambiado los hábitos cotidianos y donde incluso los más pequeños manifiestan temor al caminar por la vía pública.

Seguridad privada en los 35 colegios

Como respuesta al inicio del curso, los 35 centros educativos de Ceuta han incorporado servicios de seguridad privada con el objetivo de reforzar la protección de los alumnos y del personal docente. La medida pretende ofrecer un entorno más seguro durante la jornada escolar y responder a la inquietud creciente de la comunidad educativa.

No obstante, numerosos padres consideran que esta decisión resulta insuficiente. Su principal preocupación no se limita al interior de los colegios, sino también a los desplazamientos diarios de los menores desde casa hasta el centro educativo y viceversa.

Algunas familias sostienen que un único vigilante por colegio no garantiza plenamente la seguridad, especialmente en aquellos momentos en los que los niños entran o salen de clase y deben recorrer distintos puntos de la ciudad.

Entre los testimonios recogidos durante la vuelta al cole en Ceuta destaca el de Estefanía, una madre ceutí que resume el sentimiento de muchos vecinos. La mujer explica que su hija, de apenas 12 años, ha recuperado un gesto que hacía tiempo había dejado atrás: volver a agarrarle la mano cuando caminan por la calle debido al miedo que siente.

Según relata, la preocupación de los menores nace de lo que observan diariamente en su entorno y de la tensión que perciben en la ciudad. Para esta familia, el problema trasciende el ámbito escolar y afecta a la vida cotidiana de cualquier desplazamiento urbano.

La madre insiste en que comprender esta realidad requiere vivirla desde dentro y asegura que muchas familias afrontan este comienzo de curso con una sensación constante de ansiedad.

Algunas familias recurren al gas pimienta

La inquietud ha llevado a algunos padres a adoptar medidas de autoprotección que hace apenas unos meses parecían impensables. Entre ellas, varias familias de Ceuta afirman haber decidido incluir sprays de gas pimienta u otros elementos de defensa en las mochilas como medida preventiva.

Esta decisión refleja el grado de preocupación existente entre una parte de la población, aunque también ha abierto un debate sobre hasta qué punto la seguridad ciudadana condiciona la vida de los menores y el desarrollo de un curso escolar que debería comenzar con normalidad.

La compra de estos dispositivos, según relatan algunos vecinos, ha llegado incluso a convertirse en una prioridad antes que parte del material escolar tradicional.

La situación educativa no puede entenderse sin el contexto que atraviesa Ceuta desde finales de julio. La ciudad continúa lidiando con las consecuencias de una crisis migratoria que ha alterado servicios públicos, espacios urbanos y la convivencia diaria, generando una fuerte presión sobre las instituciones locales.

Aunque las administraciones han puesto en marcha distintas medidas de refuerzo, la percepción de muchos vecinos es que la recuperación de la normalidad todavía está lejos. Las patrullas de seguridad, la presencia de asentamientos improvisados y la saturación de algunos recursos forman parte del paisaje cotidiano de Ceuta que describen residentes y organizaciones presentes en la ciudad.

La comunidad educativa reclama tranquilidad

Profesores, padres y alumnos comparten un mismo deseo: que el curso pueda desarrollarse en un clima de estabilidad. La instalación de vigilancia privada representa un primer paso para transmitir confianza, pero muchas familias consideran que será necesario reforzar la seguridad también en el entorno de los centros y durante los trayectos escolares.

Mientras los niños regresan a las aulas, Ceuta afronta uno de los inicios de curso más complejos de los últimos años. Más allá de los libros y los cuadernos, el objetivo principal para muchas familias es recuperar algo tan básico como la sensación de tranquilidad al llevar a sus hijos al colegio.

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