Los documentos desclasificados revelan que el CNI avisó antes de la entrada masiva en Ceuta

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La entrada masiva de migrantes en Ceuta se avisó antes de que ocurrierá

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El Gobierno ha hecho público este miércoles un dossier compuesto por 40 documentos oficiales que reconstruyen las semanas previas y posteriores a la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta ocurrida el pasado 30 de julio. La documentación, disponible en la página web de La Moncloa, abarca el periodo comprendido entre el 1 de julio y el 1 de agosto e incluye comunicaciones internas, alertas operativas y tres informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que han sido parcialmente desclasificados por decisión del Consejo de Ministros.

Los papeles aportan una cronología detallada de cómo distintas instituciones del Estado fueron recibiendo información sobre el incremento de la presión migratoria en la frontera de Ceuta y Melilla. Entre los documentos más relevantes figura un informe estratégico elaborado por el CNI y remitido al Ejecutivo el 27 de julio, apenas tres días antes de que se produjera la avalancha.

Un informe estratégico advertía del aumento de la presión migratoria y de una entrada masiva

El documento del CNI, titulado Punto de situación de la inmigración irregular hacia España, ofrecía una evaluación de la situación hasta el 30 de junio y ponía el foco en el deterioro del escenario migratorio en las dos ciudades autónomas.

Aunque el informe tiene únicamente tres páginas, siguiendo el formato habitual de los documentos de inteligencia, contiene una advertencia especialmente significativa: la sentencia del Tribunal Supremo dictada el 8 de julio podía convertirse en un importante factor de atracción para nuevas entradas irregulares.

Según el análisis del servicio de inteligencia, esa resolución judicial podía provocar un “impacto muy relevante” en Ceuta, donde la presión ya era superior a la de Melilla. El texto recordaba además que durante 2025 se habían contabilizado 12.829 intentos de acceso a nado a la ciudad autónoma, un dato que reforzaba la preocupación por el efecto llamada.

La documentación también reabre el debate sobre la respuesta adoptada por el Gobierno en materia de contención fronteriza. El propio presidente, Pedro Sánchez, había reconocido posteriormente la necesidad de extremar las precauciones en los espigones de Ceuta y Melilla.

Sin embargo, los documentos reflejan que las boyas instaladas junto al espigón del Tarajal no fueron colocadas hasta 25 días después de que el Supremo dictara la sentencia señalada por el CNI como elemento de riesgo. Esa demora es uno de los aspectos que las fuentes de inteligencia consideran relevantes al analizar la gestión de la crisis.

El CNI alertó por WhatsApp a la Guardia Civil la víspera

Uno de los documentos más llamativos del dossier es la transcripción de un intercambio de mensajes entre el CNI y la Unidad Central Especial número 3 (UCE-3), perteneciente al Servicio de Información de la Guardia Civil.

El aviso fue enviado el 29 de julio a las 13:53, menos de 24 horas antes de la entrada masiva. En él se advertía de la existencia de un intento organizado para acceder a Ceuta tanto por mar como mediante un salto a la valla durante la celebración de la Fiesta del Trono en Marruecos.

El mensaje señalaba que varios grupos activos en Facebook y WhatsApp estaban incentivando la participación en esas entradas. La respuesta recibida desde la unidad de inteligencia de la Guardia Civil fue escueta y reconocía la dificultad para actuar de inmediato al encontrarse el responsable fuera de servicio.

De forma prácticamente simultánea, el CNI remitió otra advertencia al gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta mediante mensajería instantánea.

En esa comunicación se informaba de un llamamiento difundido en redes sociales para realizar un asalto coordinado por mar y por la valla a las 20:00 horas del día siguiente, aprovechando que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad estarían ocupadas con los actos de la festividad marroquí.

El documento precisa que dos de los grupos implicados sumaban alrededor de 180.000 seguidores, una cifra utilizada para ilustrar el alcance potencial de la convocatoria. La respuesta enviada desde la Delegación fue una expresión coloquial de sorpresa e indignación, tras la cual ambas partes mantuvieron una conversación telefónica de once minutos cuyo contenido no ha sido incorporado al dossier ni aparece transcrito.

Los servicios secretos marroquíes también recibieron las advertencias

La desclasificación confirma igualmente que España compartió la información con Marruecos antes de que se produjeran la entrada masiva de migrantes irregulares en Ceuta.

El CNI trasladó las alertas tanto a la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), encargada de la inteligencia interior marroquí, como a la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), responsable de la inteligencia exterior.

Las comunicaciones describían la existencia de tres grupos que promovían el cruce hacia Ceuta durante la Fiesta del Trono. Uno de ellos era un grupo de WhatsApp denominado Asalto a la valla de Ceuta, del que incluso se identificaban dos números de teléfono asociados a su administrador: uno español y otro argelino.

Otro grupo de Facebook, llamado Ceuta Fnideq, reunía aproximadamente 160.000 usuarios y difundía mensajes que animaban a cruzar aprovechando que las autoridades estarían distraídas por los desfiles oficiales. El tercer grupo, Hraga Ceuta, con unos 22.000 miembros, mantenía un llamamiento más amplio para intentar el acceso durante toda esa semana.

Las dudas sobre la valoración de la amenaza siguen abiertas

Fuentes del ámbito de la inteligencia sostienen que la documentación publicada demuestra que el Ministerio del Interior y el Gobierno sí recibieron avisos concretos y reiterados sobre la posibilidad de una entrada masiva organizada desde redes sociales.

A su juicio, el problema no fue la ausencia de información, sino la interpretación de la amenaza. Estas fuentes consideran que existió un “error de valoración” y sostienen que la reacción institucional no fue proporcional a los indicios disponibles en los días previos.

No obstante, los propios informes del CNI presentan una limitación importante: en ningún momento calcularon el número exacto de personas que podrían participar en la entrada masiva. Es decir, existía información sobre la organización y los llamamientos, pero no una estimación precisa de la magnitud que alcanzaría el episodio.

Un punto crítico detectado en Fnideq no aparece en la cronología oficial

Otra de las cuestiones que emerge tras la publicación del dossier afecta a los acontecimientos del propio 30 de julio. En un informe enviado al Gobierno a las 21:20, cuando la crisis ya estaba en marcha, el CNI afirma que el día anterior había detectado en Fnideq (Castillejos) un “punto crítico” donde una multitud esperaba para lanzarse al agua con destino a Ceuta.

Sin embargo, esa observación no figura reflejada en la cronología oficial de comunicaciones difundida por el Ejecutivo. Según el relato gubernamental, la última alerta remitida por el CNI antes de la entrada masiva fue la enviada a la Guardia Civil a las 14:41 del 29 de julio, lo que mantiene abiertas las incógnitas sobre cómo circuló esa información durante las horas decisivas previas a la crisis fronteriza.

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