La contaminación del aire aumenta desigualdades en barrios vulnerables, afecta la salud y economía. Soluciones como supermanzanas, calles escolares sin tráfico y transporte sostenible promueven justicia climática y entornos urbanos saludables.
El aumento del ozono por la contaminación del aire altera el olor de las hormigas, rompe su organización social y pone en riesgo ecosistemas clave y servicios esenciales para la vida humana.
La Unión Europea ha mejorado significativamente la calidad del aire en las últimas dos décadas, reduciendo en un 57 % las muertes atribuibles a la contaminación del aire.
Un estudio reciente publicado en Radiology reveló que la exposición prolongada a la contaminación del aire, especialmente a partículas finas PM2.5, está relacionada con daños tempranos en el corazón.
La contaminación interior puede ser más peligrosa que la del exterior, especialmente en invierno. Estufas de gas, chimeneas, velas y humidificadores ultrasónicos liberan partículas tóxicas que afectan la salud respiratoria y cardiovascular.