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Las autoridades de Irán han incrementado sus medidas represivas contra activistas de los derechos de las mujeres, periodistas y artistas, aplicando detenciones arbitrarias, castigos corporales y hasta la pena de muerte. Según ha denunciado Amnistía Internacional, el gobierno iraní está llevando a cabo una estrategia de intimidación y silenciamiento en un intento de desmantelar el movimiento en favor de la igualdad de género.
Desde el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, al menos cinco defensoras de los derechos de las mujeres han sido arrestadas sin motivo legal justificado. Estas acciones se enmarcan en un contexto de represión sistemática, donde también se ha procedido al cierre de cuentas en redes sociales y al interrogatorio de activistas y periodistas.
Castigos extremistas y detenciones injustas por reivindicar los derechos de las mujeres en Irán
Las medidas represivas se han intensificado con castigos físicos y sentencias desproporcionadas. En febrero de 2025, una activista fue condenada a muerte, y recientemente, un cantante recibió 74 azotes por interpretar una canción en contra del uso obligatorio del velo.
Diana Eltahawy, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África, ha denunciado que el gobierno de Irán percibe la lucha por los derechos de las mujeres como una amenaza directa a su estructura de poder. En lugar de abordar la desigualdad y la violencia de género, las autoridades buscan erradicar la oposición mediante la persecución y el terror.
Presión internacional y la ONU en la mira
A medida que la represión se intensifica, la comunidad internacional se enfrenta al reto de responder con firmeza. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU celebra una sesión clave para analizar la situación de los derechos humanos en Irán y discutir la renovación de los mandatos del relator especial sobre Irán y la Misión de Investigación sobre el país.
Organizaciones y Estados deben ejercer presión sobre las autoridades iraníes para que cesen el hostigamiento y liberen a las activistas detenidas arbitrariamente. Además, es crucial emprender acciones legales internacionales para responsabilizar a los perpetradores de estas violaciones sistemáticas de derechos humanos.
Arrestos selectivos: la estrategia del miedo
En la provincia de Kurdistán, el 10 de marzo de 2025, cuatro activistas fueron arrestadas tras participar en actos conmemorativos del Día Internacional de la Mujer. Las detenidas, Leila Pashaei, Baran Saedi, Sohaila Motaei y Soma Mohammadrezaei, han sido sometidas a interrogatorios sin acceso a asistencia legal.
Casos similares se repiten en todo el país. Nina Golestani, escritora y activista, fue arrestada en su hogar en la provincia de Guilán y llevada a la prisión de Lakán. Cantantes como Hiwa Seyfizade y Parastoo Ahmadi han sido detenidas por realizar presentaciones sin el velo obligatorio. Periodistas que desafían las normas también han sido interrogadas y procesadas.
El uso del velo como herramienta de control
Las leyes que obligan a las mujeres a cubrirse con el velo desde los siete años de edad constituyen una grave violación de los derechos humanos. Según informes de la ONU, esta legislación vulnera derechos fundamentales como la igualdad, la libertad de expresión y la autonomía personal.
La Misión de Investigación sobre Irán concluyó en su informe de marzo de 2024 que las autoridades han implementado una serie de actos sistemáticos de represión contra mujeres y niñas, lo que equivale a un patrón de persecución estatal.
Ante el recrudecimiento de la represión en Irán, es urgente que la comunidad internacional actúe con contundencia. La presión diplomática y las sanciones dirigidas pueden ser herramientas efectivas para frenar los abusos. Asimismo, la opinión pública global debe mantenerse informada y apoyar a las valientes mujeres que desafían un sistema opresivo en su lucha por la libertad y la igualdad.
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