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En 2024, un informe de Greenpeace ha revelado que España destina 23.330 millones de euros a subvenciones perjudiciales para el medio ambiente. Este estudio, titulado "De subvenciones tóxicas a inversiones responsables", analiza un total de 27.100 millones de euros en ayudas públicas, de los cuales un 86 % financian actividades que agravan la crisis climática en lugar de impulsar la transición ecológica.
Los sectores más afectados en cuanto a las subvenciones
Un informe de Greenpeace, publicado en 2024, denuncia que España destina 23.330 millones de euros en subvenciones que perjudican al medio ambiente. De los 27.100 millones de ayudas públicas analizadas, el 86 % va a actividades que intensifican la crisis climática, en lugar de promover la transición ecológica.
El informe de Greenpeace identifica tres sectores clave que reciben la mayoría de estas subvenciones de cara al medio ambiente:
- Agricultura: 12.805 millones de euros (47,3 %).
- Transporte: 10.293 millones de euros (38 %).
- Vivienda y energía en hogares: 3.998 millones de euros (14,8 %).
Estos sectores son responsables del 50 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en España, lo que hace urgente un cambio en la dirección de las inversiones públicas en aspectos del medio ambiente.
El “dopaje fósil” en la economía en el medio ambiente
Greenpeace advierte que estas ayudas han aumentado tras la pandemia y la crisis energética derivada de la invasión rusa en Ucrania. En toda la Unión Europea, las subvenciones nocivas han alcanzado los 400.000 millones de euros. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), los costos ambientales de estas políticas representan el 2 % del PIB español.
El impacto del cambio climático es cada vez más evidente. Ejemplo de ello fue la reciente DANA, que dejó 227 víctimas y pérdidas de 18.000 millones de euros. A pesar de esto, las ayudas a los combustibles fósiles y otras actividades contaminantes siguen siendo predominantes en la economía española.
Subvenciones injustas y poco eficientes
El informe señala que las ayudas actuales no solo perjudican el medio ambiente, sino que también benefician más a las grandes empresas y a quienes tienen mayores ingresos. Algunos ejemplos son:
- La Política Agraria Común (PAC), que entrega 7.344 millones de euros anuales y favorece a grandes explotaciones en perjuicio de la agricultura familiar.
- Los subsidios al gasóleo agrícola y agroquímicos, que suman 2.300 millones de euros al año.
- La "amnistía fiscal" a las aerolíneas, valorada en 4.610 millones de euros.
- La falta de apoyo suficiente para la renovación energética de viviendas, seis veces menor de lo necesario.
- Se destinan más ayudas al gasóleo que al vehículo eléctrico, dificultando la movilidad sostenible.
Reclamaciones de Greenpeace
Greenpeace propone eliminar las subvenciones tóxicas y redirigir los recursos hacia políticas que promuevan la sostenibilidad. Algunas de sus principales demandas incluyen:
- Mayor inversión en transporte público accesible y sostenible.
- Subvenciones a la energía limpia y renovable en viviendas.
- Apoyo a la agricultura ecológica y familiar.
- Aplicar el principio de “quien contamina, paga” para que las grandes empresas asuman su responsabilidad ambiental.
- Creación de un abono único y asequible para el transporte público en todo el país.
- Reducción de trabas burocráticas para que las ayudas lleguen a quienes más las necesitan.
El informe concluye que el Gobierno español carece de una estrategia clara para eliminar las ayudas perjudiciales y exige más transparencia y planificación en el uso del dinero público. Solo con una reorientación de estas subvenciones será posible garantizar un futuro más sostenible y equitativo para todos, sobre todo en el cuidado del medio ambiente.
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