Las redes sociales se han inundado de toxicidad y odio en los últimos años, sobre todo en temas de creadores de contenido. Es el caso de YouTube, que ha decido ocultar los "no me gusta" para los usuarios que consumen esta plataforma.
Tras un parón durante el confinamiento, hemos vuelto a odiar a lo bestia, a odiar hasta elevar a delito un sentimiento humano. El racismo, la ideología y la orientación sexual encabezaron los delitos de odio en 2020.
Los delitos de odio se incrementan durante este año en más de un 9 %, concretamente +9,3 %, que se incrementa por racismo, xenofobia u orientación sexual.
En sus letras, el rapero español Pablo Hasél se refiere al rey emérito Juan Carlos I como un "capo mafioso" y un "borracho tirano" y acusa a la policía de torturar y matar a manifestantes y migrantes.