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El salario medio anual bruto de los trabajadores con discapacidad alcanzó los 24.739 euros en 2024, la cifra más alta registrada desde que comenzó la serie estadística en 2010. Este incremento representa una subida del 6,8 % respecto a 2023, cuando la remuneración media se situó en 23.159 euros, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Pese a esta evolución positiva, las diferencias salariales con el resto de la población asalariada siguen siendo significativas. Durante 2024, las personas sin discapacidad percibieron un salario medio anual bruto de 29.693 euros, lo que supone una ventaja de 16,7 % frente a los empleados con discapacidad.
Los datos reflejan una mejora general de los ingresos de este colectivo, aunque también ponen de manifiesto que la desigualdad retributiva continúa presente en prácticamente todos los ámbitos del mercado laboral, desde el sexo hasta el tipo de jornada o el nivel de ocupación desempeñado.
Industria y construcción ofrecen los salarios más elevados
El análisis por sectores económicos muestra diferencias importantes en función de la actividad laboral. Los trabajadores con discapacidad empleados en industria y construcción obtuvieron una remuneración media de 26.690 euros anuales, situándose por encima de quienes desarrollaban su actividad en el sector servicios.
En este último ámbito, el salario medio fue de 24.429 euros al año. La diferencia entre ambos sectores evidencia que los empleos vinculados a la industria y la construcción continúan ofreciendo condiciones salariales más favorables para este colectivo que los relacionados con los servicios, donde se concentra una parte importante del empleo.
La distancia entre ambos grupos no solo aparece al analizar la remuneración anual, sino también cuando se estudia el salario por hora trabajada. En 2024, los trabajadores con discapacidad cobraron una media de 16,2 euros por hora, mientras que los trabajadores sin discapacidad alcanzaron los 18,8 euros por hora.
Este indicador permite observar que la brecha salarial no responde únicamente al número de horas trabajadas o al tipo de contrato, sino que también existe una diferencia en la retribución obtenida por cada hora de trabajo realizada.
La brecha salarial es más acusada entre los hombres
Las estadísticas del INE muestran que la desigualdad salarial varía de forma notable según el sexo. En el caso de los hombres, la diferencia alcanza su mayor dimensión.
Los trabajadores con discapacidad percibieron un salario medio anual de 25.411 euros, frente a los 32.292 euros registrados entre los hombres sin discapacidad. La distancia entre ambos asciende al 21,3 %, una de las mayores brechas observadas en el estudio.
Entre las mujeres, aunque la diferencia sigue existiendo, resulta considerablemente menor. Las trabajadoras con discapacidad obtuvieron una remuneración media de 23.860 euros, mientras que las mujeres sin discapacidad alcanzaron los 26.990 euros. En este caso, la diferencia salarial se sitúa en el 11,6 %.
Estos datos reflejan que el impacto de la discapacidad sobre los ingresos es más intenso entre los hombres que entre las mujeres, aunque ambos grupos presentan salarios inferiores respecto a quienes no tienen discapacidad.
El tipo de jornada también influye en los niveles retributivos. Entre los asalariados con contrato a tiempo completo, el salario medio anual fue de 28.848 euros para las personas con discapacidad. En comparación, los trabajadores sin discapacidad percibieron 33.977 euros, lo que supone una diferencia del 15 %.
La situación cambia ligeramente en los contratos a tiempo parcial, donde la brecha es más reducida. Los trabajadores con discapacidad cobraron una media de 12.900 euros anuales, frente a los 14.121 euros de quienes no presentan discapacidad. En este caso, la diferencia ronda el 8,7 %, sensiblemente inferior a la registrada entre quienes trabajan a jornada completa.
La comparación pone de relieve que, aunque las diferencias salariales persisten independientemente del tipo de jornada, estas son menos pronunciadas en los empleos de carácter parcial.
Las mayores diferencias aparecen en los puestos de menor cualificación
El nivel de ocupación constituye otro de los factores que condicionan la remuneración. Según el INE, las diferencias salariales son especialmente elevadas en los puestos de menor cualificación, mientras que se reducen en las ocupaciones intermedias y son más moderadas en las de mayor nivel.
En las ocupaciones medias, los trabajadores con discapacidad obtuvieron un salario anual de 23.122 euros, muy próximo a los 23.683 euros percibidos por los asalariados sin discapacidad. Se trata del grupo donde la distancia entre ambos colectivos resulta más reducida.
En cambio, las ocupaciones bajas presentan la mayor desigualdad. Los empleados con discapacidad registraron un salario medio de 17.938 euros, frente a los 21.628 euros de quienes no tienen discapacidad. La diferencia alcanza el 17,1 %, convirtiéndose en una de las brechas más amplias del conjunto del estudio.
Por su parte, en las ocupaciones altas, los salarios fueron notablemente superiores para ambos colectivos. Las personas con discapacidad percibieron una media de 38.585 euros, mientras que los trabajadores sin discapacidad alcanzaron los 41.553 euros. En este segmento, la distancia se reduce al 7,1 %, la menor registrada según el nivel ocupacional.
Un avance histórico con desigualdades todavía presentes para los trabajadores con discapacidad
Los resultados de 2024 muestran una evolución favorable de los salarios de los trabajadores con discapacidad, que alcanzan su máximo histórico desde 2010 gracias al crecimiento del 6,8 % respecto al año anterior. Sin embargo, el incremento de la remuneración no elimina la brecha existente con el resto de trabajadores, que continúa situándose en el 16,7 % de media y presenta diferencias especialmente acusadas entre los hombres y en las ocupaciones de menor cualificación.
El informe del INE confirma así una doble realidad: por un lado, la mejora sostenida de los ingresos del colectivo y, por otro, la persistencia de desigualdades salariales que siguen marcando el mercado laboral español.
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