Debido a las restricciones opuestas durante los meses más graves de pandemia, como el confinamiento y la movilidad, han provocado la ansiedad y depresión entre los más jóvenes. Esto se une a los problemas ya conocidos sobre la salud mental de los mismos.
Cada 40 segundos, alguien, en algún lugar del mundo, se quita la vida. Casi 800.000 personas mueren por suicidio cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las muertes por suicidio han aumentado en los últimos 30 años según se ha publicado en Injury Prevention. El dato más significativo que se ha publicado en la revista es que las tasas más altas se encuentran en los mayores de 70 años.
El suicidio es un fenómeno social de primera magnitud insuficientemente analizado, que necesita conocerse con el mayor detalle para poder abordarlo con políticas públicas adecuada.