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Casi uno de cada tres contenidos en español que hablan de longevidad y envejecimiento en redes sociales difunde promesas sin evidencia científica suficiente. Así lo revela un informe conjunto de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (Semal) y el Instituto #SaludsinBulos, presentado este martes y basado en la revisión de publicaciones de alta visibilidad en YouTube, Instagram y TikTok durante el último mes.
El auge de la longevidad como tendencia atrae a “expertos” sin formación
La longevidad se ha convertido en los últimos años en un tema de gran popularidad, lo que ha propiciado la irrupción de numerosos supuestos expertos sin la formación científica ni la experiencia clínica necesarias. Según el doctor Manuel J. Castillo, presidente del comité científico de la Semal, esta situación ha dado lugar a afirmaciones gratuitas y sin respaldo, como la posibilidad de revertir el envejecimiento, algo que ninguna intervención ha demostrado en humanos.
Carlos Mateos, coordinador del Instituto #SaludsinBulos, explica que, al igual que ocurre con otros bulos de salud, parte de esta desinformación se basa en hechos reales que se exageran o distorsionan hasta convertirse en falsos, generalmente con una motivación económica. De hecho, estudios independientes señalan que las personas mayores son el colectivo más expuesto a la desinformación sanitaria.
Entre los contenidos analizados que carecen de evidencia sólida, el 45% se centra en promesas de frenar o revertir el envejecimiento. Estas publicaciones incluyen afirmaciones como que “es posible vivir más de cien años”, “dejar de envejecer en 15 años” o llegar a los 80 “con la salud de los 20”.
Otro 23% de los contenidos problemáticos habla de suplementos, moléculas y tratamientos con supuestos efectos antienvejecimiento, atribuyendo propiedades “anti-aging” a sustancias como NAD+, resveratrol, NMN, péptidos o berberina, así como a supuestas capacidades de desintoxicación. El 27% utiliza titulares sensacionalistas o extrapolados, mientras que el 5% restante emplea el concepto de edad biológica, un test o una app como prueba de rejuvenecimiento.
Ciencia real “estirada”: el problema no es inventar, sino exagerar
El doctor Castillo subraya que la investigación sobre los mecanismos del envejecimiento es real y muy activa, pero advierte de que un mecanismo plausible no equivale a un tratamiento demostrado, un biomarcador no es un resultado clínico y un hallazgo en animales no significa un beneficio en personas. “El problema más frecuente no es inventar desde cero, sino estirar ciencia real: presentar resultados preliminares, estudios celulares o en animales, o el cambio de un marcador como si ya estuviera demostrado el rejuvenecimiento en humanos”, añade.
Esta práctica, según el experto, confunde al público y puede alejar a las personas de hábitos con evidencia sólida para cuidar la salud y la longevidad a largo plazo.
El informe destaca que el 68% de los protagonistas de estos contenidos problemáticos se presentan como médicos o científicos, lo que otorga una apariencia de autoridad a sus afirmaciones. Además, en el 32% de los casos la promesa se vincula directamente a un producto o servicio de pago, como suplementos, retiros, clínicas o cursos.
En cuanto a las plataformas, más de la mitad de las piezas (55%) se publicaron en YouTube, muchas de ellas en formato de podcasts o entrevistas en las que la exageración ya está presente en el propio título. Los 14 vídeos con dato público de reproducciones suman cerca de 1,44 millones de visualizaciones, mientras que los ocho con dato de “me gusta” acumulan más de 17.400 likes. Por otra parte, en Instagram se publicaron un 32% de estos posts y en TikTok el 9%.
Cinco señales de alerta para identificar promesas sin evidencia
Ante estos datos, la Semal y #SaludsinBulos han elaborado cinco señales de alerta para ayudar al público a identificar publicaciones de longevidad sin respaldo científico:
- Promete frenar, revertir o “curar” el envejecimiento, o vivir más de cien años.
- Usa una cifra de “edad biológica” de un test o una app como prueba de rejuvenecimiento.
- Cita un Nobel, una universidad o “estudios” sin aclarar si se hicieron en personas.
- El titular promete más de lo que se explica en el contenido.
- La promesa termina en un producto, un curso, un retiro o un “comenta X y te envío información”.
El doctor Castillo explica que identificar este repertorio de mensajes permite verificar piezas, no personas, y ofrecer al público criterios sencillos para distinguir la divulgación rigurosa de la promesa sin evidencia.
Próximos pasos: el 26º Congreso de la Semal
Del 1 al 3 de octubre se celebró el 26º Congreso de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad, donde más de un centenar de expertos con demostrada experiencia clínica y científica discutieron en profundidad el estado actual de la ciencia con todos los matices y rigor que ello implica.
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