El 14% de las trabajadoras del hogar se jubilará sin prestación en España

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Trabajadoras del hogar

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La realidad de las trabajadoras del hogar y los cuidados en España refleja una combinación persistente de precariedad laboral, desigualdad estructural y un horizonte de jubilación incierto. Un informe reciente de Oxfam Intermón pone cifras a esta situación, evidenciando cómo miles de mujeres que han dedicado su vida a cuidar de otras personas afrontan su vejez sin garantías económicas suficientes.

Según el estudio, el 14 % de las aproximadamente 158.000 trabajadoras del sector se jubilará sin acceso a ningún tipo de prestación. Aún más preocupante es que menos de la mitad, concretamente el 45,9 %, logrará acceder a una pensión contributiva. Esto implica que una parte significativa de estas trabajadoras dependerá de ayudas mínimas o carecerá directamente de ingresos estables en la vejez.

La situación se agrava en el caso de las trabajadoras migrantes. Entre ellas, el porcentaje de quienes llegarán a la jubilación sin ninguna prestación asciende al 25,4 %, lo que evidencia una desigualdad aún más marcada dentro del propio sector.

Un sector envejecido y vulnerable

El informe, titulado “Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las trabajadoras del hogar y cuidados”, analiza las condiciones laborales y vitales de estas profesionales en la etapa final de su vida laboral. Uno de los datos más significativos es el envejecimiento del sector: el 30 % de las trabajadoras tiene 55 años o más, frente al 21 % del conjunto del mercado laboral.

Este envejecimiento no se traduce en estabilidad, sino en incertidumbre. El 65,9 % de las trabajadoras mayores de 55 años cree que tendrá que retrasar su jubilación más allá de los 65 años. Además, el 78,3 % considera probable que seguirá trabajando en la economía informal incluso después de alcanzar la edad legal de retiro.

La investigadora Nerea Boneta, autora del informe, señala que esta realidad es consecuencia de desigualdades acumuladas a lo largo de la vida laboral en un sector caracterizado por su feminización, precariedad y una importante presencia de trabajadoras racializadas.

Ingresos insuficientes y presión del alquiler

Las dificultades económicas son una constante en este colectivo. El ingreso medio mensual de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años se sitúa en 940 euros, una cifra inferior tanto al salario mínimo como al umbral de la pobreza. A esta situación se suma el elevado coste de la vivienda: el 64,8 % vive de alquiler y destina una media de 380 euros mensuales a este gasto, lo que representa más del 40 % de sus ingresos.

La presión económica es tal que un 42 % de las encuestadas ha tenido que retrasar el pago del alquiler o la hipoteca en el último año. Además, las diferencias en el acceso a la vivienda son notables: mientras que el 46,85 % de las trabajadoras del hogar de origen español o comunitario dispone de vivienda en propiedad, solo el 6,37 % de las extracomunitarias se encuentra en esa situación.

La falta de capacidad de ahorro es otro de los problemas estructurales. El 87 % de las trabajadoras mayores de 55 años no puede afrontar un gasto imprevisto de 600 euros, y casi la mitad ha tenido que endeudarse para llegar a fin de mes.

Pensiones bajas y trayectorias laborales fragmentadas para las trabajadoras del hogar

Para quienes ya han alcanzado la jubilación, la situación tampoco mejora significativamente. Sus ingresos medios rondan los 710 euros mensuales, aproximadamente la mitad de lo que percibe el conjunto de la población jubilada en España.

Esta realidad está directamente relacionada con las condiciones laborales del sector: empleo parcial no deseado, informalidad y temporalidad. Estos factores generan lagunas en la cotización y dificultan el acceso a prestaciones adecuadas. Además, muchas enfermedades derivadas del trabajo no son reconocidas como profesionales, lo que agrava aún más la vulnerabilidad de estas trabajadoras.

El informe advierte que, si no se introducen cambios estructurales en el mercado laboral, especialmente en el ámbito de los cuidados, esta situación tenderá a perpetuarse en el tiempo, afectando de manera especialmente intensa a las trabajadoras del hogar migrantes.

El desgaste físico y emocional es otro de los aspectos destacados. El 72 % de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años sufre dolor de espalda, mientras que el uso de productos químicos provoca problemas cutáneos en el 32 %. A nivel psicológico, el 65,6 % padece estrés y casi el 60 % ansiedad.

La presión por mantener el empleo lleva a muchas a trabajar incluso estando enfermas. Dos de cada tres reconocen haber acudido a su puesto en esas condiciones, y ocho de cada diez afirman consumir medicación para poder afrontar la jornada laboral. Además, cerca del 10% declara haber sido despedida tras una baja médica.

Propuestas para un cambio necesario

Ante este panorama, Oxfam Intermón plantea una serie de medidas orientadas a mejorar las condiciones del sector. Entre ellas se encuentran el reconocimiento del desgaste físico del trabajo mediante coeficientes reductores que permitan una jubilación anticipada o parcial, la compensación de lagunas de cotización y el establecimiento de pensiones mínimas suficientes.

También se propone avanzar en la equiparación de derechos laborales con el Régimen General, garantizar la cotización por salario real, reforzar la prevención de riesgos laborales, regular agencias y plataformas de empleo y fortalecer la inspección de trabajo.

El informe subraya que garantizar una vejez digna para estas trabajadoras del hogar no es solo una cuestión de justicia social, sino también un paso imprescindible para dignificar un sector esencial para el funcionamiento de la sociedad.

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