Todo lo que debes saber antes de pedir tus horas libres pagadas de formación en la empresa

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Arquitecta que sostiene una tableta sonriendo con su equipo

Lectura fácil

El Estatuto de los Trabajadores no es solo una guía de derechos y obligaciones para las empresas y sus plantillas en el mercado laboral actual. Su articulado intenta abarcar de manera profunda todos los aspectos esenciales que regulan la relación jurídica entre ambas partes, siendo la formación de los trabajadores uno de los más importantes. En este contexto, el artículo 23.3 de la citada norma establece una ventaja sustancial: la posibilidad de solicitar un permiso anual de 20 horas libres pagadas destinadas a la formación profesional para el empleo, siempre que los estudios estén directamente vinculados con la actividad principal de la organización.

¿Cuándo no está obligada la empresa a conceder el permiso?

El objetivo principal de esta medida es facilitar que toda la plantilla mantenga y actualice sus competencias profesionales sin sufrir pérdidas salariales perjudiciales. El permiso se disfruta siempre dentro de la jornada laboral ordinaria y se remunera como tiempo de trabajo efectivo a final de mes. Además, es acumulable año tras año, aunque está plenamente sujeto a estrictas condiciones. El derecho se considera cumplido cuando el empleado participa en acciones formativas incluidas en un plan de formación promovido por la empresa o pactado en convenio colectivo. Es decir, si la compañía ya ofrece una formación interna adecuada y vinculada con el puesto, no está obligada a conceder un tiempo adicional.

El veredicto del Supremo sobre las horas libres pagadas para cursos

Una trascendental sentencia dictada por el Tribunal Supremo ha venido a resolver todas las dudas jurídicas surgidas en torno a la aplicación práctica de este precepto legal. Los magistrados del alto tribunal evaluaron exhaustivamente una demanda de conflicto colectivo planteada por un sindicato representativo del sector de la seguridad privada. Según detalla la Asociación Profesional Nacional de Empresas Gestoras de Formación (AutoForma), el Supremo aclara que la ley no impone a las compañías la obligación de diseñar, impartir o costear una formación adicional adaptada a cada petición individual. La verdadera responsabilidad empresarial se limita de forma estricta a autorizar la ausencia del empleado durante esas horas libres pagadas y a abonarlas con absoluta normalidad en la correspondiente nómina.

Por lo tanto, la jurisprudencia destaca que el legislador define la medida como un permiso retribuido y no como una prestación formativa a cargo del empleador. El asalariado posee el derecho legítimo de invertir estas horas libres pagadas in situ en su propio crecimiento educativo, pero carece de la potestad legal para exigir que su centro de trabajo organice o financie un curso específico de su agrado.

Convenios colectivos y formación obligatoria por ley

Cuando el convenio colectivo aplicable no regula de forma clara el procedimiento para disfrutar de este beneficio, la concreción del calendario, la modalididad académica elegida y la organización se deben fijar obligatoriamente de mutuo acuerdo. En caso de de de discrepancia absoluta, las dos partes se ven forzadas a negociar su aplicación práctica. Es importante reseñar que el derecho a estas horas libres pagadas se considera plenamente satisfecho si el operario participa en acciones formativas impulsadas dentro de la propia empresa.

Por otra parte, el ordenamiento jurídico excluye expresamente de este cómputo a toda aquella formación que resulte obligatoria por ley. Un ejemplo directo son las jornadas de prevención de riesgos laborales o las cualificaciones sectoriales exigidas normativamente. Estas materias obligatorias se deben impartir con cargo al tiempo de la empresa, pero no computarán dentro de las 20 horas libres pagadas anuales a las que tiene derecho el trabajador, del mismo modo que tampoco generarán tiempo adicional.

En definitiva, si la entidad económica dispone de un plan de aprendizaje adecuado y vinculado a la actividad, la asistencia de los empleados cubrirá de forma automática las exigencias de la ley. Bajo esta premisa, la organización queda totalmente eximida de la obligación de conceder nuevas horas libres pagadas de manera adicional.

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