Venezuela ve cómo crece la crisis humanitaria con miles de niños separados de sus familias y en grave riesgo

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La ayuda humanitaria que envía Unicef por los terremotos en Venezuela

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La respuesta humanitaria internacional continúa intensificándose en Venezuela tras los devastadores terremotos registrados el pasado 24 de junio. Este martes, un cargamento de 47 toneladas de suministros de emergencia enviado por UNICEF llegó al país con el objetivo de atender a miles de niños y familias que permanecen en una situación de extrema vulnerabilidad.

La llegada de esta asistencia coincide con las advertencias de distintas agencias de Naciones Unidas sobre el agravamiento de la crisis humanitaria. Miles de personas siguen sin poder regresar a sus hogares, aumentan los riesgos para la infancia, especialmente por la separación familiar, y las autoridades sanitarias alertan de un posible incremento de enfermedades debido a las precarias condiciones en las que viven los damnificados.

Ayuda para más de 100.000 personas durante tres meses

El cargamento fue movilizado desde una reserva humanitaria de la Unión Europea ubicada en Copenhague y forma parte del despliegue internacional para responder a la emergencia causada por los dos fuertes sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela.

Entre los materiales enviados figuran equipos médicos destinados a la atención de urgencias, partos seguros y cuidados para recién nacidos. También incluye sistemas para almacenar y potabilizar agua, tiendas de campaña destinadas a crear espacios seguros para niños y centros de atención, además de sillas de ruedas, dispositivos de movilidad y materiales para actividades recreativas y el desarrollo infantil temprano.

Estos suministros se suman a otro cargamento regional que llegó desde Panamá el pasado 28 de junio. En conjunto, ambos envíos permitirán proporcionar asistencia durante un periodo aproximado de tres meses a más de 100.000 niños y sus familiares.

Sin embargo, las necesidades siguen siendo mucho mayores. UNICEF estima que alrededor de 680.000 niños requieren actualmente algún tipo de ayuda humanitaria en las zonas afectadas por los terremotos.

UNICEF aumenta su financiación para responder a la emergencia

Con el fin de acelerar la respuesta inicial, UNICEF ya ha destinado 3,5 millones de dólares procedentes de sus propios fondos de emergencia para el despliegue inmediato de personal especializado y suministros esenciales.

No obstante, la organización calcula que serán necesarios unos 52 millones de dólares para mantener las operaciones humanitarias y cubrir las necesidades de la población afectada durante los próximos meses en Venezuela.

El director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, Roberto Benes, insistió en la urgencia de reforzar la asistencia. Según explicó, numerosas familias necesitan con prioridad acceso a agua potable y servicios sanitarios, mientras muchas continúan durmiendo al aire libre por temor a nuevas réplicas.

Desde que ocurrieron los terremotos el 24 de junio, la actividad sísmica no ha cesado. Las autoridades venezolanas han contabilizado más de 600 movimientos sísmicos adicionales, circunstancia que mantiene el temor entre la población y dificulta las labores de recuperación.

Los equipos de búsqueda y rescate continúan trabajando en las áreas más afectadas para localizar posibles supervivientes entre los escombros. Hasta el momento, el Gobierno venezolano informa de que 6.461 personas han sido rescatadas.

El balance oficial refleja además al menos 1.943 personas fallecidas, 10.571 heridos y más de 15.800 desplazados. En cuanto a los daños materiales, las autoridades indican que al menos 855 edificios resultaron afectados y que más de 2.500 infraestructuras presentan daños de distinta consideración, entre ellas 38 hospitales.

Refugios improvisados y escasez de servicios básicos

La situación en Venezuela resulta especialmente complicada en el estado de La Guaira, considerado el más golpeado por la catástrofe. Allí persisten problemas de abastecimiento de alimentos y continúan los cortes en los servicios de agua, electricidad y comunicaciones, según informó la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Una evaluación rápida desarrollada entre los días 26 y 27 de junio en La Guaira, el Distrito Capital y los estados Miranda, Aragua y Carabobo muestra un deterioro acelerado de las condiciones humanitarias.

Los datos recopilados reflejan que el 75 % de las personas consultadas informó de la existencia de heridos en sus comunidades, mientras que el 56 % confirmó fallecimientos en su entorno cercano.

Respecto al alojamiento, aproximadamente la mitad de los afectados permanece en viviendas de familiares o vecinos, mientras que el 39 % continúa viviendo en calles, espacios públicos, iglesias, escuelas u otros refugios improvisados.

ACNUR advirtió además que muchos de estos espacios no reúnen las condiciones mínimas de privacidad, higiene o seguridad, aumentando la exposición de las personas desplazadas a nuevos riesgos.

La separación de niños preocupa a las agencias humanitarias en Venezuela

Uno de los aspectos que más inquieta a las organizaciones internacionales es la situación de los menores de edad.

Durante la evaluación realizada en las zonas afectadas, un 17 % de las personas entrevistadas informó de la presencia de niños no acompañados o separados de sus familias, una circunstancia que incrementa significativamente su vulnerabilidad.

Ante esta situación, el grupo de protección coordinado por ACNUR ha puesto en marcha una campaña para localizar a estos menores, evitar nuevas separaciones familiares y facilitar su reunificación con sus familiares cuando sea posible.

La agencia también colabora con las autoridades venezolanas proporcionando herramientas para registrar de manera segura la información de las personas afectadas, identificar necesidades específicas y derivar los casos más vulnerables a los servicios de protección correspondientes.

Asimismo, las personas mayores y quienes presentan alguna discapacidad afrontan riesgos adicionales debido a sus dificultades de movilidad y al limitado acceso a información digital sobre la emergencia.

Hospitales desbordados por la emergencia

El sistema sanitario de Venezuela atraviesa una situación especialmente delicada como consecuencia de los daños sufridos por numerosos centros asistenciales y del elevado número de pacientes.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS), oficina regional de la Organización Mundial de la Salud, alertó de que muchos hospitales están funcionando por encima de su capacidad mientras intentan atender la llegada masiva de heridos.

La situación se agrava por la desaparición de varios profesionales sanitarios en La Guaira, entre ellos la persona encargada de coordinar la atención materna en esa zona, lo que ha generado importantes dificultades para mantener los servicios obstétricos.

Una evaluación realizada en 21 establecimientos sanitarios de Caracas, La Guaira, Miranda y Falcón concluyó que tres hospitales se encuentran en estado crítico y otros seis presentan daños estructurales o solo funcionan parcialmente. El resto permanece operativo, aunque soportando una presión asistencial muy elevada.

Los equipos médicos afrontan problemas de hacinamiento, retrasos en intervenciones quirúrgicas, especialmente de traumatología, ortopedia y neurocirugía, limitaciones en las medidas de bioseguridad y un evidente agotamiento del personal sanitario. Además, también se han detectado dificultades en los servicios forenses, las morgues y los sistemas de identificación de víctimas y personas desaparecidas.

Aumenta el riesgo de brotes epidémicos

Las agencias sanitarias también muestran preocupación por la posible aparición de enfermedades infecciosas en Venezuela.

La interrupción de los servicios de agua potable, saneamiento y atención sanitaria, unida al desplazamiento masivo de población y a unas coberturas de vacunación ya limitadas antes del desastre, incrementa el riesgo de brotes de enfermedades como el sarampión, la difteria y la tosferina.

Al mismo tiempo, las condiciones existentes en los refugios temporales favorecen la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos, como dengue, chikunguña, zika y malaria, además de infecciones asociadas al consumo de agua contaminada.

Mientras continúan las labores de rescate y la asistencia internacional sigue llegando a Venezuela, Naciones Unidas insiste en que la magnitud de la emergencia exige mantener y ampliar el apoyo humanitario para atender a cientos de miles de personas que todavía necesitan ayuda urgente.

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