La vivienda en España se convierte en un riesgo financiero para familias y milenials

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Crisis de la vivienda en España

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El déficit de vivienda en España ya no afecta solo a quienes tienen menos ingresos: también está golpeando con fuerza a la clase media y a personas con empleo estable.

El resultado es una crisis habitacional cada vez más amplia, que obliga a comunidades como el País Vasco y la Comunidad de Madrid a ampliar los umbrales de renta para acceder a vivienda pública ante la dificultad de comprar o alquilar en el mercado libre.

Los milenials, entre los más afectados

Según el estudio Cuando la vivienda se convierte en un factor de riesgo financiero, de Axa Partners, el grupo de edad que peor lo está pasando es el de entre 35 y 44 años, es decir, la generación milenial. En este tramo, el 71 % señala que el precio es su principal obstáculo para acceder a una casa, frente al 55 % del conjunto de encuestados.

Además, el 46 % de los milenials afirma no tener suficiente ahorro para afrontar los gastos que supone comprar una casa, mientras que esa cifra baja al 28 % en el total de la muestra. Esto muestra que el problema no es solo el coste de una casa, sino también la falta de capacidad para reunir la entrada y asumir los gastos iniciales.

Los expertos explican que esta generación ha atravesado momentos especialmente difíciles en etapas clave de su vida. Primero tuvo que incorporarse al mercado laboral en plena crisis de 2008 y después convivió con una recuperación desigual. Ahora se enfrenta a un mercado inmobiliario con precios en máximos tanto en compra como en alquiler.

Ernesto López, director de Credit & Lifestyle Protection de AXA Partners España, destaca que este colectivo está en un momento vital en el que debería consolidar su proyecto de vida a largo plazo. Sin embargo, el fuerte encarecimiento está afectando justo en esa etapa.

Más que una cuestión de vivienda

La presión no viene solo de comprar o alquilar. A partir de esta edad, muchas familias empiezan a tener hijos, lo que suma nuevos gastos en educación, ahorro para la jubilación y otros compromisos financieros. Por eso, el hogar deja de ser un problema aislado y pasa a formar parte de una carga económica más amplia.

El informe subraya que ya no se trata únicamente de hogares vulnerables o de jóvenes con pocos recursos. También se ven afectados hogares de rentas medias y personas con trabajo estable que encuentran serias dificultades para acceder o mantener una casa en condiciones asumibles.

El estudio de Axa Partners sostiene que la vivienda ha dejado de ser solo un asunto residencial para convertirse en un nuevo riesgo financiero para las familias españolas. Esta idea coincide con la percepción social: el barómetro de abril del CIS situó el acceso a un hogar como el principal problema de España para el 41,3 % de los encuestados.

En el mismo sondeo, la crisis económica aparece en segundo lugar con un 24,9 %, seguida de los problemas ligados a la calidad del empleo, con un 19,2%. La conclusión es clara: la casa se ha instalado en el centro de las preocupaciones de los ciudadanos.

Un esfuerzo cada vez mayor

El 91% de los encuestados considera que el elevado coste de la vivienda aumenta la vulnerabilidad económica de las familias. La razón principal es que los precios absorben una parte cada vez mayor de los ingresos, reducen la capacidad de ahorro y condicionan decisiones importantes como formar una familia, cambiar de trabajo o mudarse a otra ciudad.

De hecho, el 68 % de los hogares destina al menos una cuarta parte de sus ingresos mensuales al pago del alquiler o la hipoteca. El esfuerzo medio ya alcanza el 35 % de la renta familiar, un nivel que se asocia con sobreesfuerzo financiero. Entre quienes viven de alquiler, la presión es aún mayor: el 23 % dedica más de la mitad de sus ingresos al hogar.

El informe también marca distancia con la burbuja inmobiliaria de 2008. Entonces, el problema principal era el exceso de endeudamiento para comprar una casa. Ahora, en cambio, el acceso a la financiación es más duro y el obstáculo central es la falta de asequibilidad.

Eso significa que tener contrato indefinido o una nómina fija ya no basta para acceder a una casa en condiciones razonables, especialmente en las grandes ciudades. Los precios han subido mucho más rápido que los salarios, y esa brecha hace que el acceso sea cada vez más difícil.

Un problema que frena el futuro

El Banco de España calcula que entre 2021 y 2025 se habrán acumulado 750.000 viviendas de déficit, lo que confirma que el problema es estructural. El organismo advierte de que la falta de acceso a la vivienda es un “enorme problema social y económico” y que puede limitar el crecimiento potencial de la economía.

Según su análisis, el dinero que los jóvenes destinan a un hogar deja de invertirse en formación, movilidad laboral o acumulación de capital humano. Además, el encarecimiento limita la posibilidad de trasladarse a lugares con mejores oportunidades formativas o profesionales.

También afecta a los mayores

La vivienda no solo presiona a los jóvenes y a los milenials. En las personas de más edad, la preocupación cambia: ya no es tanto entrar en el mercado como conservarla si pierden ingresos, enferman o pasan a una situación de dependencia.

En conjunto, el informe presenta una fotografía clara: la casa se ha convertido en un factor de riesgo para casi todas las edades, pero especialmente para quienes hoy tienen entre 35 y 44 años. La tensión de precios, la falta de ahorro y el peso de otros gastos familiares están haciendo que comprar o mantener una casa sea cada vez más difícil para amplias capas de la población.

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