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Un estudio liderado por el Hospital Universitario de Bellvitge y el IDIBELL concluye que las personas con trastorno por atracón no presentan la misma evolución clínica. La investigación identifica dos perfiles diferenciados de pacientes, un hallazgo que podría facilitar tratamientos más personalizados y mejorar las posibilidades de recuperación.
Un estudio identifica dos perfiles de pacientes con trastorno por atracón
El trastorno por atracón es el trastorno de la conducta alimentaria (TCA) más frecuente, aunque continúa siendo uno de los más infradiagnosticados. Se calcula que afecta al 1,3 % de la población, pero muchas personas tardan años en recibir un diagnóstico y comenzar un tratamiento.
Una investigación internacional liderada por la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario de Bellvitge y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) ha identificado dos perfiles de pacientes que evolucionan de forma diferente.
Los resultados, publicados en la revista European Eating Disorders Review, apuntan a que adaptar la terapia a cada perfil podría mejorar las posibilidades de recuperación.
No todos los pacientes presentan la misma evolución
El atracón consiste en ingerir una cantidad muy elevada de alimentos en poco tiempo, acompañada de una sensación de pérdida de control. Los especialistas recuerdan que no se trata de un exceso puntual de comida, sino de un trastorno complejo en el que influyen factores biológicos, psicológicos y sociales. Para llegar a sus conclusiones, los investigadores estudiaron a 196 personas diagnosticadas con esta enfermedad.
El análisis permitió diferenciar un primer grupo formado por pacientes cuyo problema aparece a una edad más tardía y que, en general, mantienen un mejor funcionamiento en su vida diaria.
En cambio, el segundo perfil presenta una mayor afectación emocional, una psicopatología alimentaria más intensa y más síntomas relacionados con la adicción a determinados alimentos.
La importancia de adaptar el tratamiento
Los investigadores observaron que las personas incluidas en el segundo perfil tienen un mayor riesgo de abandonar la terapia antes de finalizarla o de no conseguir una desaparición completa de los síntomas. Por ello, consideran que no todos los pacientes necesitan el mismo tipo de intervención ni la misma intensidad terapéutica.
Por eso, personalizar el tratamiento desde el diagnóstico podría ayudar a controlar antes los episodios de atracón, reducir las recaídas y mejorar los resultados a largo plazo. Además, identificar estas diferencias permitiría ofrecer un seguimiento más ajustado a las necesidades de cada persona.
El objetivo es controlar los episodios antes que el peso
Los expertos recuerdan que este trastorno suele convivir con la obesidad, aunque ambas enfermedades requieren un abordaje diferente. El tratamiento debe centrarse primero en reducir o eliminar este tipo de episodios, ya que solo después puede plantearse una intervención sobre el peso si es necesario.
EL hecho de limitar la atención a la báscula suele dificultar la recuperación y favorece que los síntomas reaparezcan. Los autores del estudio consideran que reconocer estos dos perfiles permitirá mejorar el diagnóstico y ofrecer terapias más eficaces.
De esta forma, será posible disminuir el impacto que el atracón tiene sobre la salud física y emocional de los pacientes y avanzar hacia una atención más personalizada frente a este problema de salud mental.
Además, seguir investigando ayudará a comprender mejor por qué se producen estos episodios de atracón y cómo prevenir que vuelvan a repetirse.
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