Burkina Faso prohíbe mostrar a personas vulnerables en vídeos de ayuda humanitaria

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Burkina Faso prohíbe fotografiar la pobreza para ganar seguidores

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Burkina Faso ha decidido intervenir sobre una práctica cada vez más habitual en internet: la difusión de imágenes de personas vulnerables mientras reciben alimentos, dinero, ropa u otros recursos como parte de una acción solidaria. El Gobierno del país africano ha aprobado un decreto que prohíbe utilizar a estas personas como protagonistas de contenidos destinados a generar repercusión en redes sociales o a promocionar campañas de ayuda.

La decisión fue adoptada a comienzos de julio durante una reunión del Ejecutivo celebrada en Uagadugú. El objetivo declarado por las autoridades es proteger la dignidad de quienes necesitan asistencia y evitar que su imagen termine convertida en una herramienta para conseguir visitas, seguidores, donaciones o reconocimiento público.

La nueva regulación implica también cambios en la manera en que deberán comunicar su actividad las organizaciones y personas que desarrollen labores humanitarias dentro del país. La solidaridad, según defiende el Ejecutivo, no debe implicar la exposición pública de quienes se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad.

Qué significa el concepto de "poverty porn" y el ejemplo con Burkina Faso

La medida de Burkina Faso afecta a un fenómeno conocido como poverty porn, una expresión que puede traducirse como "pornografía de la pobreza". El término describe la utilización de fotografías y vídeos de personas que viven en condiciones extremas de necesidad con la intención de provocar una reacción emocional en quienes los observan.

Este tipo de contenidos suele mostrar escenas de reparto de alimentos, entrega de dinero, distribución de ropa o construcción de viviendas. La carga emocional de las imágenes puede favorecer su difusión y convertirlas en contenidos especialmente atractivos para las plataformas digitales.

El problema señalado por los críticos de esta práctica es que la persona que recibe la ayuda puede dejar de ser presentada como un individuo con derechos y pasar a convertirse en un recurso para transmitir un determinado mensaje. De esta manera, la situación de pobreza queda integrada en una estrategia destinada a generar impacto y aumentar la visibilidad de quien presta la asistencia.

Las redes sociales han cambiado el fenómeno

Aunque la utilización de imágenes de personas necesitadas no es nueva, las redes sociales han multiplicado las posibilidades de difusión. YouTube, Instagram y TikTok permiten que una acción solidaria pueda alcanzar a millones de usuarios en muy poco tiempo.

En los últimos años, algunos creadores de contenido han incorporado las donaciones y proyectos humanitarios a sus vídeos. La entrega de ayuda se convierte así en parte de una producción audiovisual en la que las reacciones de los beneficiarios, su situación personal y las condiciones en las que viven pueden adquirir un papel central.

Quienes cuestionan este modelo consideran que existe una línea delicada entre visibilizar una situación de necesidad y convertirla en entretenimiento. También señalan que la exposición puede terminar beneficiando más a la persona que realiza la donación que a quienes reciben los recursos.

Más requisitos para las organizaciones humanitarias

La prohibición no constituye una medida aislada. El decreto se integra en una reforma más amplia promovida por el Ministerio de Acción Humanitaria y Solidaridad Nacional, que establece nuevas condiciones para las organizaciones que trabajan en Burkina Faso.

A partir de este nuevo marco, las entidades que quieran desarrollar actividades humanitarias tendrán que contar con una acreditación oficial. Además, deberán dedicar una parte importante de sus recursos a iniciativas orientadas a la recuperación y a la autonomía de las comunidades beneficiarias.

La normativa también concede importancia al origen de los productos empleados en los programas de ayuda. En el caso de la distribución de alimentos, las autoridades plantean dar prioridad a la compra de productos locales. Con ello pretenden que la asistencia contribuya también al fortalecimiento de la economía nacional.

El planteamiento del Gobierno de Burkina Faso es que la cooperación debe favorecer a las comunidades a largo plazo y no limitarse a la entrega puntual de bienes. Al mismo tiempo, insiste en que cualquier iniciativa solidaria debe desarrollarse sin convertir a sus destinatarios en objetos de exhibición.

Una decisión ligada a la política de Ibrahim Traoré

La nueva regulación llega además en un contexto de creciente distancia entre las autoridades burkinesas y algunas organizaciones internacionales. Desde que el capitán Ibrahim Traoré llegó al poder después del golpe de Estado de septiembre de 2022, el Ejecutivo ha reforzado un discurso centrado en la soberanía nacional.

Dentro de esta estrategia, el Gobierno ha cuestionado en diferentes ocasiones el papel desempeñado por determinadas ONG y organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos. Las autoridades defienden que la ayuda procedente del exterior debe responder a las prioridades definidas dentro del país y establecer una relación respetuosa con la población local.

En ese contexto se entiende también la oposición a las imágenes que puedan considerarse humillantes. Para el Ejecutivo, recibir asistencia no debería implicar que una persona tenga que exponerse públicamente para demostrar la necesidad que atraviesa o para servir de prueba del éxito de una campaña.

Una práctica con décadas de historia

El debate sobre la representación de la pobreza tampoco nació con TikTok o YouTube. Durante las décadas de 1980 y 1990, numerosas organizaciones internacionales recurrieron a fotografías de niños desnutridos y comunidades empobrecidas en sus campañas de captación de fondos.

La estrategia buscaba provocar empatía entre los potenciales donantes y conseguir mayores recursos para los programas humanitarios. Con el tiempo, sin embargo, estas imágenes comenzaron a generar importantes cuestionamientos éticos. Algunas ONG fueron abandonando las representaciones más explícitas de la pobreza y adoptaron formas diferentes de explicar el impacto de sus proyectos.

La llegada de las redes sociales ha dado una nueva vida a este tipo de contenidos. Ahora, además de las organizaciones tradicionales, son los influencers quienes pueden documentar en tiempo real sus iniciativas solidarias y alcanzar audiencias internacionales.

El caso de MrBeast y el debate sobre el "salvador blanco"

Uno de los ejemplos más conocidos es el del estadounidense Jimmy Donaldson, popularmente conocido como MrBeast. El creador ha protagonizado vídeos en los que financia proyectos como la construcción de pozos de agua, viviendas o determinadas intervenciones médicas.

Sus publicaciones han conseguido millones de visualizaciones y han permitido que numerosas acciones solidarias lleguen a una audiencia muy amplia. Sin embargo, también han provocado críticas relacionadas con la forma de presentar a las personas beneficiarias y con la idea del denominado "salvador blanco".

El debate plantea una cuestión que va más allá de Burkina Faso: cómo ayudar y comunicar una acción humanitaria sin que las personas que reciben esa ayuda pierdan su privacidad, su autonomía o su dignidad en el proceso.

Con su nuevo decreto, Burkina Faso se suma a esa discusión desde el terreno legislativo. La apuesta del Gobierno consiste en limitar la exposición de las personas vulnerables y exigir que la actividad humanitaria se oriente hacia el respeto, la autonomía de las comunidades y el fortalecimiento de la economía local. La cuestión ahora será cómo se aplicarán estas nuevas normas y qué efecto tendrán sobre las organizaciones que desarrollan proyectos de ayuda en el país.

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