El cambio climático será la mayor amenaza para el 65 % de las islas del planeta en 2050

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Isla de Nueva Zelanda

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El calentamiento global está proyectado para convertirse en el factor de riesgo más determinante para la sostenibilidad de la biodiversidad en las áreas insulares del planeta. Según las estimaciones científicas, el calentamiento global se erigirá como la principal amenaza directa para el 65 % de los ecosistemas insulares de todo el mundo hacia el año 2050. Esta preocupante situación se debe a las severas consecuencias derivadas del cambio climático, un fenómeno que lleva aparejado tanto el aumento de las temperaturas como la subida del nivel del mar.

Estas reveladoras conclusiones se desprenden de una primera evaluación exhaustiva realizada sobre la exposición al cambio global en islas con una extensión superior a un kilómetro cuadrado. El análisis internacional fue desarrollado por 14 investigadores pertenecientes a instituciones de Alemania, Australia, Austria, Brasil, España, Francia y Portugal, cuyos resultados acaban de ser publicados en la revista científica PNAS.

Entre los autores destacados figuran los científicos españoles Martin Philippe y Ana Benítez, adscritos al Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC); Pol Capdevila, de la Universidad de Barcelona; y Jairo Patiño, del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC). Todos ellos subrayan la urgencia de redefinir las prioridades de conservación ambiental ante los embates que provoca el cambio climático en el medio insular.

Evaluación global en más de 16.000 islas y factores de vulnerabilidad

A pesar de que las estructuras insulares representan únicamente un 7 % de la superficie terrestre continental del planeta, estos valiosos espacios albergan cerca del 20 % de la biodiversidad mundial. Desde la paulatina elevación de la lámina de agua marina hasta la proliferación no controlada de invasiones biológicas, los territorios insulares enfrentan múltiples presiones ambientales antrópicas. Sin embargo, a pesar de su incalculable valor ecológico, estos vulnerables ecosistemas continúan estando insuficientemente considerados en los marcos y estrategias globales de preservación.

El estudio multidisciplinar evalúa de forma pormenorizada la exposición acumulada a las invasiones biológicas, los cambios de uso del suelo y las alteraciones derivadas del cambio climático de cara al horizonte temporal del año 2050. La investigación analizó un total de 16.578 islas repartidas por toda la geografía planetaria empleando múltiples indicadores estandarizados. Tras procesar los modelos, la principal amenaza identificada para el 65 % de las islas fue la alteración climática, situándose sustancialmente por delante de la transformación de los suelos (22 %) y las especies invasoras (13 %).

Puntos críticos de exposición y la incidencia del cambio climático en territorios específicos

El desglose geográfico de los datos muestra dinámicas diferenciadas según las características de cada región. Las islas de dimensiones reducidas y baja altitud ubicadas en latitudes bajas registraron la exposición más severa al cambio climático. En contraste, las islas de mayor tamaño y relieve elevado —especialmente en las regiones del Pacífico como Micronesia y Fiyi, el mar Báltico, la bahía de Bengala y el sudeste asiático— tendieron a verse más perjudicadas por los cambios en el uso del suelo. Por su parte, las invasiones biológicas predominarán en los archipiélagos de clima templado, como los situados en el norte del continente europeo.

Asimismo, los investigadores identificaron que un 5% de las islas estudiadas presentan los valores más altos de exposición combinada. Estos puntos críticos de vulnerabilidad se concentran en Seychelles, Bangladesh, China, la Polinesia Francesa y Micronesia. En el ámbito de la geografía española, de las 28 islas analizadas en el trabajo, tres han sido clasificadas como puntos críticos: la isla de Arosa, la isla de la Toja y la isla Conejera.

Mientras que la isla de Arosa sufre un impacto equilibrado entre las consecuencias del cambio climático, la irrupción de especies invasoras y la reestructuración del suelo, en la Toja y Conejera los mayores riesgos proceden del impacto urbanístico y de las dinámicas biológicas exógenas. Ante este complejo escenario, la investigadora Ana Benítez aboga por incrementar notablemente la protección ambiental en las 31 naciones identificadas con un número desproporcionado de áreas críticas mediante estrategias adaptadas al ámbito local.

Por su parte, el investigador Martin Philippe destaca que los cartografiados desarrollados constituyen herramientas clave para priorizar decisiones de gestión de la biodiversidad. Además, enfatiza la necesidad de incorporar en futuras evaluaciones otras variables actualmente subestimadas, tales como la contaminación por plásticos, los plaguicidas agrícolas, la luz artificial y la sobreexplotación de recursos, factores que agravan aún más la severa crisis que genera el cambio climático en el entorno insular.

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