El fútbol en la cárcel puede ayudar a mejorar el comportamiento de los presos

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02/04/2025 - 14:30
Fútbol en las cárceles

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La identidad social es el concepto que describe el sentimiento de pertenencia de una persona a un grupo o sociedad. Este sentido de pertenencia tiene un impacto significativo en el comportamiento y el bienestar de los individuos. En ciertos contextos, como el fútbol, la identidad social se fortalece mediante la conexión con un equipo o una comunidad de aficionados, lo que genera un fuerte lazo de cohesión y apoyo.

Sin embargo, en situaciones como las prisiones, la identidad social puede verse seriamente afectada debido a la exclusión y al aislamiento.

El fútbol, una salida para el bienestar de los reclusos

Cuando una persona es privada de libertad, experimenta no solo una pérdida de sus derechos básicos, sino también una desconexión con la sociedad. Esto se debe a la estigmatización que sufren los reclusos, quienes, tras cumplir sus condenas, son percibidos generalmente como delincuentes, lo que dificulta su reintegración.

La falta de apoyo de redes sociales alternativas, como amigos y familiares, lleva a algunos presos a aferrarse a identidades que perpetúan la criminalidad, alejándolos de las oportunidades de rehabilitación.

Por otro lado, la sociedad también contribuye a esta exclusión, ya que tiende a ver a los exreclusos como individuos peligrosos, dificultando así su aceptación e integración en la comunidad.

El deporte, particularmente el fútbol, ha sido identificado como una herramienta potencial para mejorar la reinserción de los reclusos. Un ejemplo de esto es el Proyecto Twinning, una iniciativa creada en el Reino Unido que utiliza el fútbol para mejorar la salud mental y física de los reclusos, al mismo tiempo que promueve valores como la cooperación, el respeto y el autocontrol.

En colaboración con clubes profesionales de la Premier League, este proyecto no solo enseña técnicas deportivas, sino que también promueve la creación de relaciones entre los participantes, lo que les permite reconstruir su identidad social de una manera positiva.

Una investigación muestra el vínculo social y la conexión entre los reclusos

Una investigación publicada en la revista Nature Human Behaviour analizó el impacto del Proyecto Twinning en los reclusos, demostrando que el vínculo social que se forma a través del deporte mejora el comportamiento dentro de las prisiones.

Los resultados indicaron que los participantes en el programa cometían significativamente menos faltas en prisión en comparación con aquellos que no participaron en el proyecto. En concreto, por cada 100 reclusos, 15 participantes cometieron faltas en los dos meses posteriores al curso, frente a 31 faltas en el grupo de control.

Esto demuestra que la conexión con un grupo respetuoso con la ley, como el equipo de fútbol, puede tener un impacto positivo en la conducta de los reclusos.

El estudio también se basa en la teoría de la fusión de identidad de los psicólogos Ángel Gómez y Bill Swann. Esta teoría sugiere que la identificación profunda con un grupo puede motivar a las personas a adoptar comportamientos que están en línea con los valores del grupo.

El deporte como herramienta de reintegración

El uso del deporte como herramienta para la reintegración no es un concepto nuevo. Muchos centros penitenciarios ya utilizan actividades físicas como el fútbol para mejorar las competencias psicosociales de los reclusos y reducir la reincidencia.

En general, el deporte, en este caso el fútbol, permite a los reclusos integrarse en una estructura organizada, donde deben seguir reglas y aprender a respetar tanto a sus compañeros como a sus adversarios. Esta nueva forma de relación puede ser fundamental para facilitar su reintegración en la sociedad.

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