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La provincia de Granada continúa viviendo una de las secuencias sísmicas más importantes de los últimos años. En las 24 horas transcurridas desde el terremoto de magnitud 4,8 registrado en la mañana del martes, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha contabilizado 63 terremotos con magnitud superior a 1,5 Mw en el entorno de la capital y su cinturón metropolitano.
Los datos oficiales reflejan una actividad constante que ha mantenido en alerta a numerosos municipios del área granadina, donde las réplicas se han sucedido prácticamente sin interrupción desde el seísmo principal. Localidades como Villa de Otura, Alhendín, Gójar, Ogíjares, Armilla, La Zubia, Churriana de la Vega, Las Gabias y Dílar han concentrado buena parte de estos movimientos.
El terremoto de 4,8 inició una cadena de réplicas
La secuencia más intensa de las últimas 24 horas comenzó exactamente a las 10.37 horas del martes, cuando un terremoto de magnitud 4,8 tuvo su epicentro al noreste de Villa de Otura. El IGN atribuyó al seísmo una intensidad máxima de V-VI, suficiente para que fuera claramente percibido por miles de personas en una amplia zona de la provincia.
Apenas 16 minutos después, la tierra volvió a temblar con un segundo movimiento de 3,9 grados, localizado al noreste de Churriana de la Vega. Ambos episodios provocaron momentos de incertidumbre entre los vecinos, muchos de los cuales abandonaron viviendas, comercios y centros de trabajo ante la fuerza de las sacudidas.
La actividad no se detuvo ahí. A las 11.34 horas se produjo otro terremoto de magnitud 4,2 al norte de Alhendín, mientras que a las 12.39 horas un nuevo seísmo de 4,0 se registró al este de Ogíjares. En menos de dos horas, cuatro terremotos de elevada magnitud fueron sentidos de forma generalizada en el área metropolitana de Granada.
Tras los cuatro principales movimientos de la mañana, la actividad sísmica continuó de manera persistente durante el resto del día. Decenas de réplicas, de menor intensidad, fueron apareciendo en distintos puntos del cinturón granadino, manteniendo la preocupación entre la población.
Entre todos esos movimientos destacó especialmente el registrado a las 22.35 horas, cuando un terremoto de magnitud 3,4 tuvo lugar al suroeste de Ogíjares. Aunque fue inferior a los seísmos de la mañana, también resultó claramente perceptible y se convirtió en la réplica de mayor magnitud de la jornada.
La continuidad de los temblores obligó al IGN a mantener un seguimiento permanente de la evolución de la serie, que ha mostrado una elevada frecuencia de movimientos distribuidos por diferentes fallas del entorno metropolitano.
Una madrugada con nuevos temblores por terremotos sentidos por la población
Lejos de cesar durante la noche, la actividad continuó activa durante la madrugada del miércoles. Los primeros movimientos destacados llegaron a las 04.29 horas, con un terremoto de 2,3 grados localizado al noreste de Alhendín.
Poco más de una hora después, a las 05.43, se registró otro seísmo de 2,5 al sureste de Villa de Otura, igualmente sentido por numerosos vecinos. Ya entrada la mañana, la serie siguió sumando nuevos episodios con un movimiento de 2,0 al suroeste de Armilla a las 09.01 horas y otro de 2,3 al noreste de Dílar a las 10.03.
El último terremoto incluido dentro de este periodo de 24 horas tuvo lugar a las 11.23 horas en La Zubia, donde el IGN registró una magnitud de 1,6. Aunque de escasa intensidad, confirma que la secuencia permanece activa y continúa generando pequeños movimientos repartidos por la comarca.
La actual situación no comenzó el martes, sino que forma parte de una serie sísmica iniciada días antes. Desde que durante la madrugada del pasado sábado la actividad ganó intensidad en el entorno de Alhendín, Gójar y La Zubia, el Instituto Geográfico Nacional ha monitorizado más de 600 terremotos de distintas magnitudes en el área metropolitana de Granada.
Los especialistas consideran esta sucesión de movimientos como una de las secuencias sísmicas más relevantes registradas en la zona durante las últimas décadas. No obstante, los expertos del IGN todavía no la califican oficialmente como un enjambre sísmico, ya que continúan analizando su evolución y comportamiento antes de asignarle esa denominación técnica.
La elevada concentración de terremotos y la cercanía de sus epicentros han convertido estos días en un periodo de intensa vigilancia científica, con un seguimiento continuo de cada nuevo movimiento registrado por la red sísmica nacional.
Un fenómeno percibido en cientos de municipios
El último informe técnico del Instituto Geográfico Nacional pone de manifiesto el amplio alcance de esta secuencia. Según el organismo, 45 de los terremotos registrados desde el inicio de la serie fueron sentidos por la población, un dato que refleja la notable repercusión de la actividad sísmica sobre los habitantes del área metropolitana.
Además, los dos terremotos de magnitud 4,8, el ocurrido durante la madrugada del sábado y el registrado el martes por la mañana, llegaron a percibirse en más de 500 localidades, extendiendo sus efectos mucho más allá de los municipios próximos al epicentro.
Mientras continúan produciéndose nuevas réplicas, el IGN mantiene la monitorización constante de la zona para evaluar la evolución de una serie sísmica que sigue siendo objeto de estudio y que mantiene la atención de vecinos, autoridades y comunidad científica.
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