De Machado a la Generación Z: el mapa de las librerías españolas con más de un siglo de historia

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Una persona curiosea entre las novedades de una librería.

Lectura fácil

Sobre el papel, un libro es un producto más. Sin embargo, para quienes los leen, la experiencia de compra trasciende lo material y se sitúa en un plano mucho más personal y subjetivo. Los libros se perciben de un modo mucho más emocional y especial; son vehículos de ideas, refugios de papel y vínculos con la historia personal de cada individuo. Quizás por eso, y a pesar de que se lleva décadas hablando de crisis estructurales y amenazas tecnológicas contra el formato físico, las librerías españolas perduran con una resiliencia envidiable.

“Se habla de que el sector está en crisis, pero no de que esté muerto”, puntualiza Cielo Fernández, presidenta de la Federación Librarías de Galicia. Fernández cuestiona la naturaleza misma de esa palabra: “¿A qué llamamos estar en crisis? Las librerías son las que más fortaleza están teniendo en el comercio independiente”. De hecho, estos espacios se mantienen como el epicentro de las celebraciones culturales, especialmente en hitos como el Día del Libro, que este año celebra su primer centenario.

El mapa de un sector que resiste

En España existen todavía establecimientos con una larguísima trayectoria vital. En ellos ya compraban los bisabuelos y hasta los tatarabuelos de sus actuales clientes, creando un tejido social que va más allá de la simple transacción comercial. Según el último 'Mapa de Librerías' de CEGAL, el país cuenta con 2.754 librerías españolas independientes. Aunque la cifra es ligeramente inferior a las 2.977 registradas en 2023, el dato muestra una estabilidad notable si se compara con países vecinos como Francia, que apenas supera los 3.000 establecimientos a pesar de contar con 20 millones de habitantes más.

Historia y vigencia de las librerías españolas

Por comunidades autónomas, Cataluña lidera el censo con el 14,8 %, seguida de cerca por Andalucía (14 %), Madrid (13,9 %), la Comunitat Valenciana (9,2 %) y Galicia (9 %). Esta distribución refleja un panorama cultural vibrante donde el 10 % de las librerías españolas se fundaron antes de 1971. Algunas de ellas, verdaderos tesoros patrimoniales, superan ya los 150 años de actividad ininterrumpida.

Como explica Fernández, a estos negocios les ayuda enormemente la Ley del Libro. En España, el precio marcado por la editorial es el mismo en todos los puntos de venta, lo que evita guerras de precios que suelen perjudicar al pequeño comercio. “El libro no está sujeto al libre mercado”, señala la experta, recordando que en países donde esta regulación no existe, el tejido de proximidad se ha erosionado gravemente.

Tesoros centenarios de nuestra geografía

La decana de las librerías españolas es Hijos de Santiago Rodríguez, en Burgos. Fundada en 1850, ha permanecido en manos de la misma familia durante seis generaciones. Sin embargo, su historia atraviesa un momento crítico tras entrar en concurso de acreedores, lo que pone de relieve que la tradición no siempre es escudo suficiente contra los vaivenes financieros.

En Soria, la Librería Las Heras (1860) sigue siendo un emblema en la calle El Collado, habiendo servido a clientes ilustres como Antonio Machado. Del mismo año es la Librería Fabre en Barcelona, hoy especializada en literatura infantil. Otros ejemplos de longevidad son Balmes en Lugo (1870), Geli en Girona (1879), Casa Ruiz Morote en Ciudad Real (1882) o la Librería Cervantes en Segovia (1906). Esta lista demuestra que muchas librerías españolas han sabido cruzar siglos adaptándose a guerras, cambios de régimen y revoluciones digitales.

Renovación y nuevos hábitos de lectura

A pesar de cierres dolorosos como el de la madrileña Nicolás Moya en 2019, el sector vive una curiosa primavera. El 11 % de las librerías de España actuales abrieron sus puertas después de 2020. La pandemia parece haber redescubierto el valor de la lectura; según el último Barómetro de Hábitos de Lectura, el 65 % de la población lee en su tiempo libre, una cifra que no para de crecer.

Las librerías de hoy no son solo depósitos de libros. Se han transformado en centros culturales activos con presentaciones, clubes de lectura y eventos que buscan la prescripción personalizada. “Las crisis consisten en adaptarse y explorar”, asegura Fernández. Al final, el éxito de las librerías españolas reside en cultivar una personalidad propia, convirtiéndose en oasis de cultura donde el algoritmo es sustituido por el consejo experto de un librero.

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