Proba-3 supera las 250 horas de observación de la corona solar

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
Composición de la serie de imágenes captadas por Proba-3 durante el eclipse de Sol

Lectura fácil

La misión Proba-3 de la Agencia Espacial Europea (ESA), coordinada industrialmente por la compañía española Sener, ha rebasado las 250 horas dedicadas al estudio de la corona solar. Ese tiempo de observación equivale, aproximadamente, a unas 6.000 campañas de seguimiento de eclipses solares totales realizadas desde la Tierra.

El nuevo récord coincide con la publicación de una serie de imágenes obtenidas durante el eclipse total de Sol del pasado 12 de agosto. En aquella jornada, los dos satélites de la misión observaron el fenómeno desde el espacio mientras continuaban con parte de sus actividades científicas. La ESA ha descrito el episodio como una oportunidad excepcional para analizar el comportamiento de la misión en unas condiciones que no formaban parte de su objetivo operativo inicial.

Imágenes captadas desde el espacio con la misión Proba-3

Las fotografías registradas durante el eclipse permitirán estudiar con mayor detalle la atmósfera exterior del Sol, una región conocida como corona solar. Esta zona permanece habitualmente oculta por el intenso brillo del disco solar y solo puede observarse con claridad cuando la luz directa queda bloqueada.

En el caso de Proba-3, la observación se produjo en un escenario especialmente singular. La misión no fue diseñada para desarrollar su actividad científica durante un eclipse natural como el ocurrido el 12 de agosto. Sin embargo, sus sistemas consiguieron adaptarse a la pérdida temporal de energía provocada por el paso de la sombra y mantuvieron la observación.

La serie de imágenes obtenida será examinada de manera progresiva por equipos científicos internacionales. El análisis permitirá valorar tanto la información sobre la corona solar como el comportamiento de los instrumentos y de los sistemas de control de los satélites durante el fenómeno.

La ESA explicó que el eclipse ofreció una especie de “doble eclipse”: mientras la Luna ocultaba el Sol para la misión, las dos naves de la misión continuaban formando su propio eclipse artificial. Durante el fenómeno, el instrumento ASPIICS pudo observar el entorno solar en condiciones de muy baja luz parásita, un escenario útil para calibrar sus prestaciones ópticas.

Dos satélites que imitan a la Luna

La misión está formada por dos naves espaciales que vuelan separadas por unos 150 metros. Ambas deben mantener una alineación extremadamente precisa, con un margen de error de apenas unos milímetros, para funcionar como si fueran un único observatorio espacial.

Una de las naves, denominada Occulter, se coloca entre el Sol y el segundo satélite. Su función consiste en bloquear el disco solar, del mismo modo que la Luna lo hace durante un eclipse natural. La otra nave, equipada con el coronógrafo ASPIICS, aprovecha esa sombra para observar la corona.

Esta configuración permite crear eclipses artificiales de larga duración. A diferencia de los eclipses observados desde la superficie terrestre, que apenas ofrecen unos minutos de oscuridad total, Proba-3 puede prolongar sus periodos de observación durante horas. La misión opera a unos 60.000 kilómetros de la Tierra y puede mantener la formación de vuelo durante largos intervalos.esa+1

La tecnología ya había permitido a Proba-3 obtener las primeras imágenes de la corona solar mediante eclipses generados por sus propios satélites. Estos resultados demostraron que dos naves separadas pueden coordinarse con una precisión suficiente para crear una estructura virtual de gran tamaño en el espacio.

Una nueva forma de estudiar el Sol

La posibilidad de controlar la duración y el momento de un eclipse artificial abre nuevas oportunidades para la investigación solar. Los científicos pueden observar la corona durante periodos mucho más extensos y repetir las mediciones en diferentes momentos, algo imposible de conseguir con la mayoría de los eclipses naturales.

El estudio de la corona resulta importante para comprender mejor la actividad del Sol. En esa región se originan fenómenos vinculados a las tormentas solares, capaces de afectar a satélites, sistemas de navegación, redes eléctricas y comunicaciones. La observación prolongada puede ayudar a identificar cómo evolucionan las estructuras de la atmósfera solar y cómo se desplaza el material expulsado por nuestra estrella.

La ESA considera que el principio empleado por Proba-3 podría aplicarse en futuras misiones científicas. En lugar de construir una única nave de grandes dimensiones, varios vehículos podrían operar conjuntamente y formar estructuras virtuales de alta precisión. Esta arquitectura permitiría desarrollar instrumentos más flexibles y realizar observaciones que exigirían sistemas mucho más voluminosos si se construyeran en una sola plataforma.

España, pieza clave del proyecto

España ocupa una posición central en la misión. El presupuesto total de la misión asciende a 200 millones de euros y el país aporta el 38% de la financiación, lo que lo convierte en el principal contribuyente del proyecto.

Sener lidera el consorcio industrial europeo responsable de la misión. En el grupo también participan Airbus Defence and Space España, GMV, Redwire y Spacebel, además de otras compañías. En total, el consorcio reúne a más de 29 empresas procedentes de 17 países.

La participación española refuerza el papel del sector nacional en el desarrollo de tecnologías espaciales avanzadas, especialmente en áreas como el vuelo en formación, la navegación autónoma, la óptica de alta estabilidad y la coordinación de sistemas complejos.

Las imágenes captadas durante el eclipse del 12 de agosto se incorporan ahora al conjunto de resultados científicos y tecnológicos obtenidos por Proba-3 desde que comenzó su fase operativa. Para Sener, este avance confirma el valor de una misión que combina investigación solar, demostración tecnológica e innovación industrial.

Sener y su trayectoria tecnológica

Sener fue fundada en 1956 y es un grupo privado español dedicado a la ingeniería y la tecnología. Según la información proporcionada por la propia compañía, cuenta con más de 4.500 profesionales distribuidos en los cinco continentes.

La empresa diseña y fabrica sistemas propios de alto rendimiento destinados a sectores que requieren soluciones tecnológicas avanzadas. Su participación en la misión la sitúa en el centro de uno de los proyectos más sofisticados desarrollados por la ESA.

Con más de 250 horas de observación acumuladas y una nueva colección de imágenes obtenida durante un eclipse solar natural, Proba-3 continúa demostrando que la colaboración precisa entre satélites puede transformar la forma de estudiar el Sol. La misión no solo reproduce el efecto de un eclipse: lo convierte en una herramienta científica controlable y disponible durante mucho más tiempo.

Añadir nuevo comentario