Mundial 2026: la FIFA planea cambiar las reglas de tarjetas para evitar sanciones en las fases decisivas

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Michael Oliver muestra una amarilla a Lamine Yamal durante la pasada final de la Liga de Naciones

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La próxima Copa del Mundo marcará un antes y un después en la historia del fútbol internacional. Con la ampliación a 48 selecciones, el Mundial 2026 no solo crecerá en tamaño, sino también en complejidad. Este cambio, impulsado por la FIFA y respaldado por numerosas federaciones, introduce nuevos retos deportivos y disciplinarios que obligan a replantear algunas normas clave del campeonato.

Un Mundial 2026 más grande y exigente

El Mundial 2026 que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá contará con 16 equipos más que en la edición de Qatar 2022. Este aumento supone una transformación significativa del formato: más selecciones implican más partidos y, por tanto, un calendario más largo y exigente.

Hasta ahora, un equipo que alcanzaba la final disputaba un máximo de siete encuentros: tres de fase de grupos, octavos de final, cuartos, semifinal y final (o partido por el tercer puesto). Sin embargo, con el nuevo formato se añade una ronda adicional, los dieciseisavos de final, lo que eleva el total a ocho partidos.

Este incremento no solo afecta al desgaste físico de los jugadores, sino también al plano disciplinario. Cuantos más partidos se juegan, mayor es la probabilidad de recibir sanciones, especialmente por acumulación de tarjetas amarillas.

Según el reglamento actual de la FIFA, cualquier jugador u oficial que reciba dos tarjetas amarillas en partidos distintos debe cumplir un partido de suspensión. Esta norma busca fomentar el juego limpio, pero como el Mundial 2026 va a ser torneo más largo puede generar efectos no deseados.

Hasta ahora, las tarjetas amarillas se eliminaban tras los cuartos de final, permitiendo que los jugadores llegaran “limpios” a las semifinales. Este sistema ayudaba a evitar que futbolistas clave se perdieran los partidos más importantes del torneo.

Sin embargo, con más rondas en juego, el riesgo de que las estrellas acumulen sanciones antes de tiempo aumenta considerablemente. Esto podría afectar tanto al espectáculo como al rendimiento de las selecciones en fases decisivas.

La propuesta de la FIFA: doble “limpia” de tarjetas

Para hacer frente a este nuevo escenario, la FIFA estudia introducir una modificación en el sistema disciplinario. Aunque todavía no ha sido aprobada oficialmente, la medida podría recibir luz verde durante el Consejo de la FIFA que se celebra en Vancouver.

La propuesta consiste en establecer dos momentos distintos para eliminar las tarjetas amarillas acumuladas:

  • Una primera limpieza al finalizar la fase de grupos.
  • Una segunda tras la conclusión de los cuartos de final.

En la práctica, esto significa que cualquier tarjeta amarilla que no haya derivado en sanción durante la fase de grupos quedaría anulada al terminar esa fase. Es decir, las amonestaciones que no impliquen una expulsión por doble amarilla desaparecerían del registro.

Posteriormente, se aplicaría el mismo criterio tras los cuartos de final. Los jugadores que hayan recibido solo una tarjeta amarilla durante las rondas eliminatorias previas (dieciseisavos, octavos y cuartos) comenzarían las semifinales sin riesgo de suspensión.

Cómo afectaría a los jugadores

El nuevo sistema no elimina completamente el riesgo de sanción, pero sí lo reduce en momentos clave. Por ejemplo, si un futbolista recibe su segunda tarjeta amarilla del torneo durante los cuartos de final, seguiría siendo sancionado y se perdería la semifinal del Mundial 2026.

Sin embargo, aquellos que acumulen una sola tarjeta en las rondas eliminatorias no arrastrarían ese riesgo a la siguiente fase, lo que ofrece mayor margen de seguridad para los equipos.

Esta medida responde a una preocupación creciente dentro del fútbol internacional: la posibilidad de que jugadores decisivos se pierdan partidos cruciales por sanciones acumuladas.

De acuerdo con información publicada por medios como The Athletic, la intención de la FIFA es clara: proteger a los grandes talentos y garantizar que las fases finales del Mundial 2026 cuenten con los mejores futbolistas disponibles.

Desde el organismo rector del fútbol mundial se considera que un torneo más largo debe ir acompañado de ajustes normativos que mantengan el equilibrio competitivo y el atractivo del espectáculo.

Además, federaciones y selecciones han mostrado su interés en este tipo de medidas, ya que la acumulación de sanciones puede alterar significativamente el rendimiento de los equipos en momentos decisivos.

A la espera de la decisión oficial

Aunque la propuesta parece contar con un amplio respaldo, todavía debe ser aprobada formalmente por el Consejo de la FIFA. La reunión prevista en Vancouver podría ser el escenario en el que se confirme este cambio.

Si finalmente se adopta, el Mundial 2026 no solo será el más grande de la historia en número de participantes, sino también uno de los más innovadores en términos de regulación.

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