Lectura fácil
Los resultados del informe PISA 2025, publicados este martes por la OCDE, han encendido todas las alarmas en el sistema educativo español. Con puntuaciones de 477 en Ciencias, 451 en Lectura y 457 en Matemáticas, España firma su peor registro histórico desde que comenzó a participar en estas evaluaciones internacionales en el año 2000. Ante este panorama, la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), que representa a la red de colegios privados y concertados, ha expresado su profunda preocupación y ha lanzado un mensaje claro a los responsables políticos: antes de aprobar nuevas reformas, es imprescindible evaluar con rigor el impacto de las decisiones educativas ya implementadas.
Un retroceso sin precedentes en todas las competencias
La magnitud del batacazo de nuestro sistema educativo es difícil de exagerar. En la última década, el alumnado español de 15 y 16 años ha perdido 45 puntos en comprensión lectora, 29 en matemáticas y 16 en ciencias, un deterioro que, según la propia OCDE, equivale a más de un curso escolar de aprendizaje perdido. La caída es especialmente dramática en lectura, donde el desplome de 23 puntos respecto a 2022 supera el anterior suelo histórico registrado en 2006 (461 puntos).
El informe revela que la mitad de los estudiantes españoles tiene un nivel bajo en ciencias y solo el 28% alcanza el nivel mínimo de competencias, mientras que en lectura y matemáticas la situación es igualmente crítica. España se sitúa por debajo de las medias de la OCDE y de la Unión Europea en las tres áreas evaluadas: siete puntos bajo la media OCDE en ciencias (482), diez puntos en lectura (461) y seis puntos en matemáticas (463).
Alfonso Aguiló, presidente de la CECE, ha sido contundente en su análisis del sistema educativo. Según la confederación, el diagnóstico del fracaso escolar "no puede reducirse a una cuestión de desigualdad", ya que España mantiene una brecha de rendimiento entre alumnado de distinto nivel socioeconómico inferior a la media de la OCDE en varios indicadores. Lo verdaderamente preocupante, señala Aguiló, es que "el rendimiento ha descendido de forma generalizada, y en determinados ámbitos con especial intensidad entre el alumnado socioeconómicamente más favorecido".
"Exigencia académica y apoyo deben ir juntos: ayudar más a quienes encuentran dificultades y elevar el aprendizaje de todos", afirmó el presidente de la CECE. "No podemos conformarnos con que las distancias se reduzcan si el conjunto del alumnado aprende menos. Y la urgencia empieza por la comprensión lectora, sobre la que se apoyan buena parte de los demás aprendizajes".
Divergencias territoriales y exclusión de Cataluña
El informe PISA 2025 también pone de relieve las notables diferencias entre comunidades autónomas. Madrid destaca con 495 puntos en Ciencias y 515 en resolución computacional, mientras que Asturias lidera en Lectura con 471 puntos. Sin embargo, esta edición del informe tiene una particularidad importante: Cataluña ha sido excluida de los resultados por utilizar una muestra sesgada que dejó fuera al 23% de los estudiantes, muy por encima del límite del 5 % permitido por la OCDE.
Es importante señalar que el deterioro del rendimiento en el sistema educativo no es exclusivo de España. El informe PISA 2025 muestra una tendencia negativa a nivel global, aunque España cae más que su entorno europeo y de la OCDE. Mientras que la media OCDE pierde 27 puntos por década en lectura, España pierde 45; en matemáticas, la diferencia es de 22 puntos frente a los 29 españoles. Potencias educativas asiáticas como Japón o Corea del Sur continúan ampliando su ventaja, situándose a casi tres años académicos por delante del alumnado español.
Algunos análisis apuntan al impacto del uso excesivo del móvil y de la inteligencia artificial para realizar deberes como factores que podrían estar influyendo en el deterioro de la atención y la capacidad de esfuerzo del alumnado. De hecho, España supera la media en el uso de IA para completar tareas escolares, según el propio informe.
La demanda de evaluación previa del sistema educativo a nuevas reformas
La petición de la CECE se enmarca en un debate más amplio sobre la estabilidad y evaluación de las políticas educativas. "No pedimos que no se legisle. Pedimos que, antes de más reformas educativas, sean leyes o reales decretos, sepamos qué ha funcionado, qué ha fallado y por qué", concluyó Aguiló. La organización reclama "una evaluación pública y rigurosa" del impacto de las políticas educativas de los últimos años antes de anunciar nuevas modificaciones normativas.
Este llamamiento cobra especial relevancia en un contexto donde España ha experimentado varias reformas educativas en las últimas dos décadas, desde la LOE (2006) hasta la LOMLOE (2020), sin que los resultados en evaluaciones internacionales muestren una tendencia positiva sostenida.
El reto de recuperar terreno perdido
Con estos datos sobre la mesa, el sistema educativo español se enfrenta a uno de sus momentos más críticos. La pérdida acumulada de más de un curso escolar en matemáticas y hasta dos en lectura desde 2015 representa un desafío mayúsculo que requerirá medidas estructurales, no solo parches coyunturales.
La pregunta que queda sobre la mesa es si los responsables políticos atenderán la petición de la CECE y de otros actores del sector educativo de evaluar primero el sistema educativo antes de legislar de nuevo, o si, por el contrario, se optará por anunciar nuevas reformas educativas sin un análisis profundo de lo que ha fallado en las anteriores. Lo que está claro es que el tiempo corre en contra de millones de estudiantes cuyo futuro académico y profesional depende de la calidad de la educación que reciben hoy.
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