Sanidad envía 45.000 vacunas a Ceuta para prevenir enfermedades tras la crisis migratoria

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Varios migrantes permanecen este lunes acampados en la playa de El Trampolín de Ceuta

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El Ministerio de Sanidad ha acordado con las 17 comunidades autónomas el envío de 45.000 dosis de vacunas a Ceuta con el objetivo de reforzar la prevención frente a posibles enfermedades transmisibles. La decisión se ha adoptado en el marco de la Comisión de Salud Pública, reunida este martes para analizar la situación sanitaria en la ciudad autónoma después de la llegada masiva de inmigrantes registrada el pasado 30 de julio.

La medida no responde, según insiste el departamento que dirige Mónica García, a una emergencia sanitaria, sino a una actuación preventiva destinada a garantizar la protección de la población. Para ello, se ha puesto en marcha el denominado mecanismo de solidaridad, mediante el cual cada comunidad autónoma aportará parte de sus reservas de inyecciones para cubrir las necesidades extraordinarias de Ceuta.

Qué vacunas llegarán a la ciudad autónoma

El reparto contempla un total de 45.000 dosis distribuidas entre cuatro vacunas fundamentales para la prevención de distintas enfermedades infecciosas. En concreto, el envío incluirá hasta 15.000 dosis de triple vírica, 10.000 dosis frente a difteria y tétanos, otras 10.000 contra la varicela y 10.000 más de la vacuna de la polio.

Desde Sanidad explican que estas vacunas permitirán atender tanto a personas residentes en Ceuta que no hayan completado su calendario vacunal como a la población migrante que requiera inmunización. El propósito es reducir el riesgo de aparición de brotes y reforzar la cobertura vacunal en un contexto de especial presión asistencial.

El ministerio recalca que la prioridad continúa siendo la prevención y recuerda que la vacunación constituye una de las herramientas más eficaces para evitar la propagación de enfermedades evitables.

A pesar del incremento de la atención sanitaria derivado de la crisis migratoria, el Gobierno mantiene que la situación no justifica la declaración de una emergencia de salud pública. Las autoridades sanitarias subrayan que no existe un riesgo de contagio generalizado entre la población y consideran que las actuaciones deben centrarse en la protección y la asistencia.

En este sentido, el Ministerio defiende que la medida más urgente pasa por garantizar condiciones de vida dignas para las personas migrantes, especialmente en aspectos relacionados con el acceso al agua potable, el alojamiento y la atención sanitaria básica. Según su valoración, mejorar estas condiciones resulta esencial para prevenir la aparición de enfermedades y evitar complicaciones epidemiológicas.

La logística del traslado, todavía pendiente

Uno de los aspectos que aún debe concretarse es la organización del operativo para hacer llegar las miles de dosis hasta Ceuta. Aunque las comunidades autónomas ya han mostrado su disposición a colaborar mediante la cesión de dosis, todavía no se ha detallado el protocolo común que regulará el transporte, la conservación y la distribución de los viales.

El desafío consiste en coordinar la movilización de las reservas desde los distintos territorios españoles garantizando en todo momento la cadena de frío y las condiciones necesarias para que las vacunas mantengan su eficacia. El Ministerio deberá establecer ahora un procedimiento único que permita ejecutar el envío con rapidez y seguridad.

La decisión sanitaria llega además en un contexto de fuerte confrontación política. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, había reclamado el confinamiento de Ceuta alegando un supuesto riesgo sanitario relacionado con casos de sarna y tuberculosis detectados entre la población migrante.

El Ejecutivo rechazó de inmediato esa propuesta al considerar que no existen motivos epidemiológicos que justifiquen una medida de ese calibre. Desde el Gobierno sostienen que no hay evidencia de un contagio generalizado y acusan al presidente del PP de utilizar un discurso xenófobo al vincular la inmigración con una situación de alarma sanitaria que, según Sanidad, no se corresponde con la realidad.

Los datos sanitarios de la crisis en Ceuta

Los últimos registros oficiales reflejan el impacto asistencial que ha supuesto la llegada de migrantes a la ciudad autónoma. Desde el inicio de la crisis se han confirmado al menos tres casos de tuberculosis y más de 50 episodios de gastroenteritis, estos últimos asociados principalmente a la falta de acceso a agua potable.

En cuanto a la sarna, el Ministerio ha reconocido la existencia del brote, aunque por el momento no ha facilitado cifras concretas sobre el número de afectados.

Por su parte, la Dirección Territorial del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) informa de que desde el 29 de julio se han realizado 632 atenciones médicas a personas migrantes. Además, el Hospital Universitario de Ceuta mantiene ingresados a 18 pacientes, distribuidos entre distintas unidades: siete permanecen en hospitalización médica, tres en la planta de Cirugía, seis ocupan plazas habilitadas en la ampliación del clúster de Urgencias y dos se encuentran ingresadas en el área de Obstetricia.

Las comunidades colaboran, pero reclaman garantías

Tras la reunión de la Comisión de Salud Pública, las comunidades autónomas coincidieron en expresar su voluntad de colaborar con Ceuta, aunque también solicitaron al Ministerio mayor planificación y el compromiso de reponer las vacunas cedidas.

La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, afirmó que Ceuta necesita apoyo y confirmó que su región contribuirá al envío de dosis. Sin embargo, criticó la falta de previsión del Ministerio y recordó que el pasado 11 de junio ya se había aprobado una estrategia específica para la vacunación de inmigrantes llegados por vía irregular.

Matute considera que el Gobierno debería haber negociado desde el primer momento una compra extraordinaria de vacunas con los laboratorios para evitar depender de las reservas autonómicas. Además, reclamó transparencia, coordinación estatal, financiación íntegra de la operación y la reposición inmediata de todas las dosis que sean donadas. Según las estimaciones de la consejería madrileña, el coste conjunto de las 45.000 dosis, incluyendo su adquisición y la logística del transporte, rondará el millón de euros.

Cantabria también confirmó que entregará sus reservas disponibles como gesto de solidaridad, aunque solicitará posteriormente que sean restituidas debido al crecimiento de su población. Asturias, mientras tanto, ha realizado un inventario de existencias y prevé aportar vacunas de difteria y tétanos, aunque advierte de que sus reservas de triple vírica son demasiado limitadas para poder cederlas.

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